Nicaragua

Explican a cuerpo diplomático acreditado en Managua la posición nicaragüense ante Acuerdo de París

La nación centroamericana considera que el mismo no obliga a los países desarrollados a reducir sus emisiones de gases y tampoco los compromete a indemnizar a los que sufren las peores consecuencias

Cuerpo diplomático acreditado en Managua
Cuerpo diplomático acreditado en Managua |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Funcionarios del Gobierno Sandinista expusieron este miércoles la posición de Nicaragua ante el Acuerdo de París sobre cambio climático a representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país.

Los asistentes al encuentro también conocieron acerca de las políticas y acciones promovidas por Nicaragua para enfrentar los efectos del calentamiento global, así como sobre las aplicaciones con las que cuenta el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) en materia de alertas sobre fenómenos meteorológicos.

El encuentro, realizado en la Cancillería de la República, fue coordinado por el compañero Sidhartha Marín, del Ministerio de Relaciones Exteriores; el doctor Paul Oquist, secretario privado de la Presidencia para políticas nacionales; José Milán, asesor científico del Ineter; y Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua.

Oquist reiteró que Centroamérica es una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático y, por tanto, señaló que los países desarrollados que producen mayores volúmenes de gases contaminantes deben ser obligados a indemnizar a las naciones en vías de desarrollo que sufren pérdidas y daños ocasionados por el calentamiento global.

Igualmente manifestó a los diplomáticos que el Acuerdo de París no obliga a las naciones desarrolladas a reducir sus emisiones de gases y tampoco las compromete a indemnizar a los países que sufren las consecuencias.

“Los dos temas más importantes fueron excluidos por el Acuerdo de París”, lamentó Oquist. Para que el acuerdo sea justo, se requiere que sea legalmente vinculante y no voluntario, manifestó.

Agregó que se debe trabajar para limitar el calentamiento global a dos o 1.5 grados y no a uno, pues esto representa en la práctica un incremento de tres grados. Se necesita que el acuerdo obligue a acciones inmediatas y no que se posterguen a dos ciclos 2021-2025 y 2026-2030, lo cual sería demasiado tarde para el planeta, subrayó.

Refirió que el 72 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero son producidas por Estados Unidos, la Unión Europea, China, Rusia, Japón, India, Canadá, México, Brasil e Indonesia, las que también representan el 79 por ciento del Producto Interno Bruto mundial.

“Solo ellos pueden disminuir la brecha de gigatoneladas de carbono de 55 a 40 o 34 gigatoneladas. Solo ellos tienen los recursos económicos”, planteó Oquist a los diplomáticos.

De acuerdo con el secretario de la presidencia, con un incremento de un grado la tasa de extinción de las especies sería de un 2,8, por ciento anual, de llegar a dos grados sería del 5,2 por ciento y del 8,5 por ciento con un aumento de tres grados. Si se llegase a 4,3 grados será un catastrófico 16 por ciento, advirtió.

Añadió que el cambio climático puede provocar que unas tres millones 600 mil familias en Centroamérica dependientes de la agricultura vean peligrar su fuente de ingresos, lo cual representa unos 18 millones de personas que podrían verse obligadas a desplazarse hacia las periferias urbanas o hacia el Norte del continente.

Oquist también apuntó que Nicaragua trabaja para mitigar los efectos de ese flagelo global a través de la transformación de la matriz energética nacional, proceso que para 2020 prevé un 90 por ciento presencia de las fuentes renovables.

ale/tgp

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