Nicaragua

Nuncio Apostólico en Nicaragua envía saludos especiales a Compañera Rosario

En entrevista, Fortunato Nwachukwu destacó el intenso y meritorio trabajo que realiza la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía en favor del pueblo

Nuncio Apostólico en Nicaragua envía saludos especiales a Compañera Rosario
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Redacción Central |

Fortunato Nwachukwu, Nuncio Apostólico en Nicaragua de Su Santidad el Papa Francisco, concedió este viernes una entrevista exclusiva a los periodistas Juan José Lacayo, de El 19 Digital, y Alberto Mora, de la Revista en Vivo de Multinoticias Canal 4.

Durante el diálogo, el Nuncio Apostólico envío saludos especiales a la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Compañera Rosario Murillo, por el dedicado trabajo que realiza en favor del pueblo nicaragüense, y se refirió a otros temas.

A continuación, publicamos la entrevista:

Periodista Juan José Lacayo:

Nuncio, hoy se celebra el día del Rosario en Nicaragua. Es una devoción que se celebra en Estelí y en numerosos municipios del país. Quisiéramos que nos comentara esto.

Nuncio Apostólico Fortunato Nwachukwu:

Bueno. Hoy es la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Entonces también hoy en la misa, en la nunciatura apostólica hemos ofrecido la misa como hacemos cada mañana, con una pequeña particularidad porque también recordamos, cuando hay un santo, nosotros también recordamos y rezamos por todas las personas que conocemos que llevan ese nombre de santo.

Y recordamos también, yo particularmente también, recordaba las personas que conocemos que se llaman también Rosario. Y puedo decir que en la Misa en modo particular recordamos a Doña Rosario en nuestra misa.

En este contexto, puedo decir, contarles una pequeña cosa. Cuando yo llegué acá me hablaban de la Chayo y yo decía ¿Quién es Chayo? No sabía que Rosario era Chayo. Y no sabía que se llamaba Rosario. ¿Por qué le decía la Chayo?

Entonces yo con el oído italiano escuchando hablar de la Chayo yo pensaba: a la acciaio. Acciaio, en italiano es acero, español. Entonces yo decía, la están llamando acero.

Tal vez porque me habían contado el embajador ante la Santa Sede, mi amigo el embajador José Cuadra Chamorro, hablando de ella me había dicho que es una trabajadora, que es muy resistente y yo la he visto trabajar también durante los terremotos, los temblores de hace dos años que quedaba allá todo el tiempo.

Y yo pensaba que la llaman acciaio, como si su capacidad de acero de trabajo. Después yo decía, hablando con el obispo, yo decía ¿Por qué le llaman acciaio? No, no, es Chayo, que es Rosario, es la abreviación de Rosario. Ah, ¡No sabía eso!

Entonces empecé en ocasiones también en la fiesta del Santo Rosario a pensar también a ella en mis oraciones y lo hice hoy por la fiesta de Santo Rosario, yo digo que es también la fiesta de la victoria, porque ahí se reconoce, se recuerda que la santísima Virgen es fuente de victoria.

La persona por medio de la cual Dios nos da Jesús salvador. Es fuente de victoria. Podemos dudar o negar cualquier cosa sobre la Virgen o sobre la Biblia. Hay algunos elementos que no podemos dudar, que seamos católicos o no seamos católicos.

Si aceptamos la biblia tenemos que aceptarla. Por ejemplo: la carta de San Pablo a los Galatas, capítulo 4, versículo 4 lo dice claramente: Que Dios en el tiempo cumplido envió a su hijo único nacido bajo la ley, nacido por una mujer. Y entonces Dios habría querer podido entregar a su hijo por otro medio pero eligió una mujer.

Y si nosotros creemos que en Jesús tenemos la victoria sobre el pecado, significa que la fuente por la cual Dios nos da esta victoria es la Virgen María. Y entonces, festejar la Virgen significa festejar nuestra victoria, la fuente de nuestra victoria.

Y Dios también lo anuncia ya al comienzo cuando dice a Eva que la mujer iba a aplastar la cabeza de la serpiente bajo su pie. ¿Y quién es esta mujer? La nueva Eva. Es quien nos da el nuevo Adán que es Cristo, que es la María.

Y entonces cuando festejamos la Virgen estamos festejando la victoria en la persona de la Virgen María.

En la historia de los cristianos hemos también tenido concretizarse esta victoria, como fue el caso de la batalla de Lepanto, cuando el Papa invitó a rezar el Rosario obtuvo la victoria que salvó, se puede decir también, los cristianos.

Era un tiempo de guerras, que no queremos, nadie quiere de nuevo en nuestros tiempos, estos tiempos de guerra.

Pero seguimos con otro tipo de guerra. Guerra contra el Diablo, guerra contra el pecado, guerra contra los malignos, las personas malas, las costumbres malas y entonces necesitamos también esa fuente de victoria que es la virgen para hacer esta guerra.

Lo que les digo hoy, estoy proponiendo a todo el pueblo nicaragüense de querer descubrir, es descubrir la eficacia de la Virgen María, la Virgen madre en la guerra que hacemos cada día contra el demonio, contra el pecado, contra las personas malas y costumbres malas en medio de nosotros.

Este es el mensaje de hoy y saber que Dios mismo eligió la Virgen para entregarnos a Jesús. Tenemos que reconocer que la Virgen es la elección. Dios mismo la eligió y si queremos seguir a Dios tenemos que también elegir a la Virgen. Es lo que Jesús hizo, nos la entregó como un testamento cuando estaba en la cruz.

Una persona antes de morir deja a sus seres queridos, una cosa, una herencia importante. Una herencia importante que Jesús deja. A quién él ama en el momento de su muerte es a su madre.

Tenemos que recordar siempre el texto de evangelios según San Juan, capítulo 19, los versículos 26 y 37, cuando viendo a su madre al lado de la cruz y viendo aquel discípulo que Dios quiere, que digo siempre este discípulo soy yo, porque no se da nombre.

Es cada persona quien siente el amor de Jesús en su corazón. Entonces nosotros sentimos el amor de Jesús en nuestros corazones en nuestras vidas. Somos ese discípulo y Jesús nos deja esta herencia, cuando dice: Acá está tu madre, madre acá está tu hijo.

Y el hijo esta vida acogió a la madre. Tenemos también que seguir la lógica de Dios. La lógica de Dios de elegir a la Virgen como fuente de entregar a Jesús, fuente de alcanzar la victoria, aquella victoria de Jesús que tanto necesitamos en nuestra sociedad, en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestros hogares.

Ese es mi mensaje en esta ocasión de la fiesta. Y permítanme también a la Señora Rosario; felices fiestas a usted y a todas las personas que comparten también este nombre de Rosario, nombre que nos hace pensar a la santísima Virgen, madre de Nuestro Salvador.

Gracias.

evm/jos

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