Nicaragua

Desde Japón celebran a Nicaragua y su patrimonio cultural

En  el Centro Hispánico de Yokohama japoneses y nicaragüenses escucharon música de nuestro país, degustaron su gastronomía y se leyeron poemas de Rubén Darío

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La belleza natural de Nicaragua, su música, su gastronomía y, sobre todo, su poesía, matizaron la jornada de seminarios sobre la obra y pensamiento de nuestro poeta universal Rubén Darío que se celebró en el Centro Hispánico de Yokohama, en Japón.

Al seminario asistieron profesores y estudiantes de español del centro que escucharon las presentaciones del Embajador Saúl Arana, del académico y diplomático Naohito Watanabe, y la profesora de español, de nacionalidad nicaragüense, Dulce María Zelaya de Kikuchi.

Dibujos y traducciones al japonés que un grupo de alumnos hizo sobre el poema “Del Trópico” de Rubén Darío, fueron expuestos en la cita en la que se escuchó música nicaragüense y se degustó ron, café y bocadillos de nuestro país.

Un buen número de los participantes son alumnos de español que han visitado Nicaragua, por lo que el evento fue una ocasión para renovar la amistad y cariño hacia nuestro país de ciudadanos japoneses.

La profesora Zelaya inició el seminario con una breve presentación de Nicaragua, país de lagos y volcanes, dictada fluidamente en japonés. Henchida de amor por su país, la profesora Zelaya habló de las bellezas naturales, la gente, el arte culinario, y los deportes de Nicaragua.

En sus palabras de presentación el Embajador Arana hizo referencia a la vocación de Darío por la unidad e integración de Centroamérica, un sentimiento que renovamos en estos días de Fiestas Patrias y de celebración de independencia, agregó.

Agradeció la contribución del Profesor Watanabe con la traducción de dos libros de Darío al japonés, y reiteró que el Poeta es universal,  une a todos los que nos identificamos con la riqueza del español, lengua que Darío embelleció con su poesía.

También hizo referencia al amor del Bardo por Nicaragua, sentimiento que dispersó en muchas de sus líricas, pero especialmente en “Retorno” (1907). Él es orgullo de Nicaragua tanto como la propia Catedral de León, Patrimonio de la Humanidad y lugar donde se albergan sus restos.

El Profesor Watanabe también expresó sus sentimientos de cariño a Nicaragua, país del cual dijo sentirse profundamente unido. Recordó los años en que vivió en Managua como diplomático de Japón, a inicios de la década de los noventa, y las dificultades que experimentaba entonces el país. Hoy muchos de esos problemas se han superado, mientras el país avanza hacia nuevos rumbos, afirmó.
mem/ybb

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