Nicaragua

Biodigestores: la máquina del siglo XXI está en Nicaragua

El país tiene un gran potencial para impulsar esta tecnología verde al ser el productor de leche más importante de Centroamérica, afirman empresarios de Biobolsa

Biodigestores
Biodigestores | Forbes

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Nicaragua tiene un gran potencial para impulsar el uso de los biodigestores, afirma el estadounidense Alexander Eaton, creador junto al mexicano Camilo Pagés de la empresa Biobolsa, con presencia en nuestro país.

Esta entidad, creada en 2009, fabrica biodigestores para ser utilizados en pequeña y gran escala. Su principal utilidad es que genera energía y fertilizantes.

El método es sencillo: se instala una gran bolsa especial, la cual recibe todos los excrementos animales y desechos generados por cosechas de plantas como cacao y café, y a partir de ahí unas bacterias se encargan de crear gas y fertilizante. Así, los biodigestores son considerados como la máquina del siglo XXI. Y aunque parezca inverosímil, generan utilidades a partir de los desechos.

En Nicaragua y Honduras, Biobolsa trabaja con unas cien granjas. A nuestro país llegó a partir de un proyecto conjunto entre el Gobierno Sandinista, una empresa holandesa y el Banco Interamericano de Desarrollo.

“Nos hemos centrado en Nicaragua porque es el productor más importante de leche del Istmo, seguido de Honduras; además, ambas naciones tienen un mercado muy importante de desechos de café, generando una buena cantidad de descargas de agua con mucha azúcar, la cual puede ser reutilizada”, dijo Eaton a la revista Forbes.

La empresa tiene otros proyectos piloto en Costa Rica, Guatemala y Belice, según Informe Pastrán. Así, los sistemas de Biobolsa han sido instalados en más de dos mil 500 granjas de América Latina. Sus responsables esperan cuadruplicar el número que actualmente poseen en Nicaragua y Honduras durante 2016. Para ello, recientemente abrieron una oficina en el país.

Eaton, por su parte, asevera que a través de diversos estudios realizados con universidades nacionales e internacionales, el fertilizante generado con su sistema es capaz de aumentar los rendimientos productivos de las cosechas de un 20 a 40 por ciento.

Los biodigestores tienen múltiples aplicaciones. Además de utilizarse en las viviendas para generar combustible, pueden ser usados en motores, para generar energía en granjas, o destinados a centros comunitarios en zonas rurales remotas.

Otras ventajas de estos sistemas es que contribuyen con el medio ambiente. Los desechos generados por las cosechas y los animales, si son mal manejados, contaminan el entorno y crean gases de efecto invernadero, los que contribuyen con el cambio climático. Al usarse los excrementos para generar energía, la contaminación se elimina.

Los fertilizantes producidos, por su parte, son totalmente orgánicos, lo que limita el uso de las tradicionales sustancias químicas que degradan los suelos y los hacen inservibles.

La experiencia de Biobolsa, sin embargo, no es la primera de su tipo en Nicaragua. El Gobierno Sandinista ha promovido la bioenergía a partir de otros proyectos. Uno de ellos es respaldado por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y el Banco Centroamericano de Integración Económica, llamado Mipymes Verdes, que fuera creado en 2014 con un millonario financiamiento.

En Masaya y Ciudad Sandino, entretanto, la Empresa Nicaragüense de Energía Renovable (Ernicsa), de capital español, expresó en diciembre pasado su interés en llevar a cabo un proyecto de energía renovable a partir del empleo de las 275 toneladas de desperdicios orgánicos que producen diariamente Masaya y Ciudad Sandino.

Con el mismo se generarían un total de 15 megavatios hora: de ocho a nueve en el vertedero de Masaya y siete en Ciudad Sandino, precisó Omar Espinoza, presidente de Ernicsa.
ros/ale

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