Nicaragua

Puro, puro nica

El tabaco nicaragüense deleita y ayuda a crecer al país

tabaco
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Manuel Segovia |

No hay error en el título. Fumar daña la salud. Eso lo sabemos todos y no son pocas las advertencias, campañas, regulaciones y leyes que existen en todo el mundo para ayudarnos a vivir con la mejor calidad posible hasta que definitivamente digamos adiós.

Al final todos partimos. Y al decir de mi abuelo “quien no fuma ni bebe se muere sanito”. Claro que lo decía en tono jocoso y también para defender su sempiterno, adquirido a los 12 años de edad, hábito de fumar puros.

Y aquí es necesario un alto. Puros, cigarrillos y habanos no son la misma cosa. No, señor. Aunque la materia prima, (Nicotiana tabacum, originaria de América) es la misma, la diferencia es notoria.

Para no dictar una conferencia sobre cada uno, simplemente diré que puro se denomina a los cigarros formados por hojas seleccionadas de tabaco, que se tuercen y enrollan de manera especial, muy cuidadosamente, para deleite de los fumadores.

Habano es el puro que se hace o tuerce solamente en Cuba, con hojas de tabaco de ese país. Cigarrillos son los pequeños liados de picadura de tabaco, enrollados en fino papel especialmente fabricado para tal fin.

Aclarado esto, paso a lo que es noticia. Los puros nicaragüenses son cada vez más reconocidos a nivel mundial entre los fumadores expertos.

Un indicador de ello son los resultados del pasado año 2015, cuando el  tabaco en rama estuvo entre los cinco productos que generaron mayores ingresos acumulados (5,4 millones de dólares) respecto a 2014.

Desde el punto de vista de participación en las ventas al exterior, al tabaco correspondió el 6,4 por ciento que, junto con los productos textiles, arneses eléctricos para automóviles y productos pesqueros conformaron alrededor del 95 por ciento del total de exportaciones en ese año.

El tabaco nica también ayudó a promocionar nuestro país a nivel nacional e internacional. Entre las principales actividades de animación turística con impacto internacional, en el año 2015,  estuvo el Festival del Tabaco «Puro Humo», desarrollado en las ciudades de Estelí y Managua.

La  revista especializada “Cigar aficionado”, editada en los Estados Unidos, destaca  en uno de sus números la cada vez más reconocida aceptación del puro nicaragüense al elaborar una lista de las 25 mejores vitolas reconocidas en 2015. “Vitola” es el conjunto de características físicas, el aspecto exterior, que distingue un puro.

Así, de entre ellas, 7 son nuestras, puros (del todo) nicaragüenses, y otras son el resultado de una  producción cooperada con otros países cosechadores de tabaco. El 48 por ciento de la antes mencionada lista lo ocupan vitolas hechas en casa, mientras que un 12 por ciento corresponden a vitolas de habanos.

El mejor puro del año 2015 fue el nicaragüense My Father Le Bijou 1922 (Mi Padre La Joya 1922) producido en Estelí por la familia de José y Pepín García, originarios de Cuba.

Padrón 50 Aniversario Reserva Familiar, de Estelí, y la vitola Illusionne Ultra Op No.9, producida por Tabacos Valle de Jalapa están en la lista de “Cigar aficionado”. Igual ocurre con Laranja Reserva Toro, entre otros.

Fumar un puro es un arte para conseguir un deleite. Es un rito que comienza con la elección del cigarro  por su firmeza, su color, tamaño, aspecto general y sobre todo su aroma a tabaco fresco.

Luego se corta la punta, que debe hacerse limpiamente, con un objeto afilado con un diseño propio para ello. Hay que saber encenderlo, nunca con un encendedor de gas, sino con una cerilla, alejado un tanto de la llama que no expele olor, y rotándolo para que se queme parejo. El tabaco, al quemarse va generando una ceniza uniforme y firme, que no es necesario desprender constantemente como en los cigarrillos.

Una característica peculiar del ritual es que el humo del tabaco no se inhala (a no ser por ciertas personas que sí lo hacen), sino que se paladea para sentir su sabor, que se va tornando amargo a medida que se consume. Generalmente se fuman dos tercios del puro y luego éste no se apaga aplastándolo, sino que se deja consumir solo. Como dirían los expertos: “se le deja morir dignamente”.

El tabaco está formado por la tripa, que es el relleno, luego viene el capote que cubre la tripa, y al final está la capa, que es lo que vemos externamente. La punta del tabaco, por donde fumamos, se cierra con capa y un pegamento vegetal especial.

Los puros y habanos se deben conservar a una temperatura entre 20 y 21 grados Celsius y con una humedad de 70 por ciento. Existen unos cajones especialmente diseñados para ello que se llaman humidores. Se hacen de madera escogida y se tallan y adornan con exquisito gusto.

Si vas a escoger un puro para fumar, que sea nicaragüense, nuestro. Y si desconoces de marcas, aconsejáte por un experto. Tratá de no fumar, pero de vez en cuando bien vale la pena darse un gusto.

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