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Rubén Darío: Historia de mis libros II

Prosas profanas no es una mera colección de poemas: es un poemario con alma, con gesto, con rostro

Rubén Darío: Historia de mis libros
Rubén Darío: Historia de mis libros |

Lucía Oliveira |

La crítica literaria ha calificado a Prosas Profanas, del bardo universal Rubén Darío, como un poemario pleno de las aportaciones rítmicas y plásticas que lo llevarían a ser considerado el padre del Modernismo.

Sin embargo, el primero en analizar esta creación artística fue el propio Rubén, al escribir a modo de prólogo las “Palabras Liminares” para la edición del libro que apareció publicado en 1896, y que luego Fidel Coloma González incluyó en su compilación Historia de mis libros, al que dedicamos un espacio anterior.

En esta introducción Darío expresó una de las emociones con mayor presencia en el libro: su rechazo al momento que le había tocado vivir: “Veréis en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de países lejanos e imposibles ( …)  Detesto la vida y el tiempo en que me tocó nacer”, debido a la degradación social de la época.

El Modernismo representaba precisamente un proyecto contra esta degradación, y planteaba que si la Belleza no estaba en lo real, era en el Arte donde había que buscarla. De ahí los reyes y castillos del poeta.

Su poema «El cisne», por ejemplo, perteneciente a Prosas profanas, representa la estética dariana: su gusto por lo refinado, lo selecto y lo clásico.

En el segundo acápite de Historia de mis libros se muestra la valoración del propio Darío sobre sus versos: “Los poemas en esta obra contenidos corresponden al período de ardua lucha intelectual que hube de sos­tener, en unión de mis compañeros y segui­dores, en Buenos Aires, en defensa de las ideas nuevas, de la libertad del arte, de la acracia, o, si se piensa bien, de la aristocra­cia literaria”.

En Historia de mis libros el lector también puede encontrar análisis detallados de Rubén Darío a sus poemas de Prosas Profanas.

“En “Divagación” diríase un curso de geografía erótica; la invitación al amor bajo todos los soles, la pasión de todos los colores y de todos los tiempos. Allí flexibilicé hasta donde pude el endecasílabo. La “Sonatina” es la más rítmica y musical de todas estas composiciones, y la que más boga ha logrado en España y América. Es que con­tiene el sueño cordial de toda adolescente, de toda mujer que aguarda el instante amo­roso. Es el deseo íntimo, la melancolía an­siosa, y es, por fin, la esperanza. En “Blasón” celebro el cisne, pues esos versos fueron es­critos en el álbum de una marquesa de Francia propicia a los poetas.

“Margarita” es un melancólico recuerdo pasio­nal, vivido, aunque en la verdadera histo­ria, la amada sensual no fue alejada por la muerte, sino por la separación”, expresó el Príncipe de las Letras Castellanas.

La lectura de todos ellos lleva a coincidir con el crítico Carlos Emilio Caraballo, quien expresó: Prosas profanas no es una mera colección de poemas: es un poemario con alma, con gesto, con rostro.

Descargue aquí “Historia de mis Libros”

mem/luc

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