Nicaragua

Nicaragua aboga por la paz en convención mundial

La reunión sobre armas nocivas para la humanidad contó con la presencia de 121 naciones

Redacción Central |

La delegación de Nicaragua presente en la reunión de Altas Partes Contratantes de la Convención sobre la Prohibición o restricción del uso de ciertas armas convencionales consideradas nocivas (CCAC) expuso que nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional tiene como pilar fundamental de su política exterior la promoción de la paz, la seguridad, el desarrollo y la solidaridad con los pueblos y naciones del mundo.

En encuentro desarrollado este jueves en Ginebra, Suiza, la comitiva explicó que el gobierno del Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, trabaja bajo los principios de respeto a la soberanía de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos de los mismos.

Al presentar la postura nicaragüense en el cónclave mundial, agregaron que nuestra nación se caracteriza por ser uno de los países más seguros del continente, donde se prioriza la seguridad de sus ciudadanos y la estabilidad social.

En este sentido, señalaron que promueven el desarrollo socioeconómico y un clima de inversión extranjera en el país, al tiempo que integramos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Recordaron que el Presidente Daniel sentenció en una ocasión la necesidad de “una paz con justicia, con participación de los ciudadanos, una paz para seguir combatiendo la pobreza extrema, una paz con dignidad”.

La cita mundial fue también espacio para que Nicaragua ratificara su posición sobre la urgente necesidad de alcanzar la meta de un desarme total y completo, que incluya no sólo las armas nucleares, sino todas las armas de destrucción en masa.

Nombraron igualmente la producción y almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas, cuyos usos contravienen los principios fundamentales del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario y atenta contra la paz y la seguridad internacionales.

Para cumplir estos propósitos manifestaron que se hace cada vez más necesario un verdadero compromiso de los Estados a fin de lograr la eliminación de las mismas, una reforma profunda del sistema de las Naciones Unidas, que coadyuve a preservar el multilateralismo y la solución pacífica de las controversias entre los Estados, así como el respeto a los principios del Derecho Internacional y a los propósitos y principios de la Carta de la ONU.

La delegación recordó que nuestra nación acogió la CCAC desde el año 1981, siendo coherente con sus Protocolos Enmendados II y Protocolo V, y cumpliendo de manera efectiva lo establecido en este instrumento internacional en pos de honrar sus compromisos internacionales sobre la materia.

Somos un territorio libre de minas antipersonales en arsenal, sustancias y restos explosivos. Igualmente cumplimos lo prescrito en lo relativo a la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción, conocida como la Convención de Ottawa, Nicaragua, revelaron.

Señalaron que resulta fundamental profundizar conocimientos sobre la complejidad de estas armas y ahondar sobre sus aspectos técnicos, legales y militares, pues su uso no garantiza la distinción entre civiles y combatientes, ni la evaluación de proporcionalidad y precaución que establece el Derecho Internacional Humanitario.

De esta manera ratificaron que mientras no exista una norma internacional que prohíba el uso de estas tecnologías bélicas de destrucción indiscriminada, estas deberán seguirse rigiendo por las disposiciones ya establecidas en el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

La comitiva dio la bienvenida a Argelia y al Estado de Palestina como nuevos miembros, para elevar a 121 el número de Altas Partes Contratantes sumadas a esta Convención.

La CCAC se suscribió en Ginebra el 10 de octubre de 1980 y tiene por objeto prohibir, o restringir, el uso de ciertas armas convencionales que se consideren excesivamente nocivas o cuyos efectos son indiscriminados. Además, resulta un anexo a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949.

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