Nicaragua

Para subir al cielo, hay que morir primero

Recuerda la Compañera Rosario en la Plaza La Fe al Comandante Gaspar García Laviana

Plaza La Fe
Abarrotada la Plaza La Fe donde se celebran los 36 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista |

Redacción Central |

“A morir, a morir guerrillero, para subir al cielo, hay que morir primero”, manifestó la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Compañera Rosario Murillo, al recordar al cura y Comandante Gaspar García Laviana.

En la abarrotada Plaza La Fe que acoge la fiesta por los 36 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, resonaron canciones de recordatorio a este asturiano que tomó a Nicaragua como su segunda patria y ofrendó su vida en pro de nuestra libertad.

«Vine a Nicaragua desde Asturias, mi tierra natal, a ejercer el sacerdocio como misionero hará unos nueve años. Me entregué con pasión a mi labor de apostolado y pronto fui descubriendo que el hambre y la sed de justicia del pueblo deprimido y humillado, al que yo he servido como sacerdote, reclamaba, más que el consuelo de las palabras, el consuelo de la acción», afirmó Gaspar en una ocasión.

«El somocismo es pecado y liberarnos de la opresión es librarnos del pecado. Y con el fusil en la mano, lleno de fe y amor por el pueblo nicaragüense, he de combatir hasta mi último aliento por el advenimiento del reino de la justicia en nuestra patria. ¡Patria libre o morir!», apuntó también en una carta fechada en diciembre de 1977.

El Comandante murió en la madrugada del 11 de diciembre de 1978 en un carrizal junto al río Mena, en el municipio de Cárdenas, muy cerca de la frontera con Costa Rica. Fue emboscado por la Guardia Somocista, el brazo asesino del dictador, pero su ejemplo se multiplicó en la llama liberadora que meses después, el 19 de julio de 1979, nos llevó al triunfo.

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