Nicaragua

¿Desaparecerán las telenovelas?

La llegada de Internet al escenario de la comunicación contemporánea también hace que peligre el placer de llorar sin razón aparente

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Ana Patricia García |

En nuestro país son miles los que no tienen vergüenza de declararse seguidores de las telenovelas, lo mismo hombres que mujeres, y con ellos tantos otros pobladores del continente americano, quienes siguen sin fallar los vericuetos a sortear por los personajes, tanto los malvados como los más cándidos y bellos.

Mientras dura la telenovela, en cualquier horario posible, ya sea vespertina o nocturna, el drama de turno encontrará espectadores pegados a sus pantallas, listos para reír a carcajadas o para soltar sin mucho trabajo la lágrima que corresponda.

En Nicaragua a no dudarlo son miles los fans de estos productos seriados que llegaron a los hogares del continente para quedarse desde finales de la primera mitad del siglo XX.

Con el tiempo este producto audiovisual alcanzó tal éxito que se convirtió en una de las mercancías culturales más fructíferas, por lo que países como Brasil, México, Colombia y Venezuela no tardaron mucho tiempo en reconocer este nicho de ganancias seguras y comenzaron a exportarlas.

Pero como en esta vida nada es eterno, la llegada de internet al escenario de la comunicación contemporánea también ha afectado el mundo de las telenovelas y el placer de llorar sin razón aparente.

De ahí que muchos especialistas insistan en llamar la atención de los grandes productores de estos seriados dramáticos sobre los cambios de las audiencias con la irrupción de las nuevas tecnologías si quieren que la telenovela siga teniendo su lugar de privilegio.

Lo primero que aconsejan es lograr adaptar estas creaciones a los nuevos medios y escenarios que internet ha impulsado tales como YouTube, Facebook, Twitter o los blogs, dado que estos espacios han capturado la atención de las nuevas audiencias llamadas post-web y en ellas se desarrollan las nuevas maneras de narrar y consumir.

Aunque muchos de estos emporios televisivos no se han dado por enterados otros como TV Azteca de México y Globo de Brasil, han ensayado experimentos muy exitosos de inserción de las dinámicas de producción tradicionales en los nuevos espacios tecnologizados.

En el caso de TV Azteca rápidamente se sumó a la ola de lo que los estudiosos no han demorado en definir como webnovelas, y que no son más que “productos seriales compuestos por episodios de corta duración destinados a su distribución y consumo en las plataformas digitales”.

De esta hibridación nació Amor a ciegas, una webnovela que arrasó entre los públicos que habitualmente comparten estos espacios.

Por su parte Globo lo hizo con su mega producción Avenida Brasil, pero de una manera distinta. En el caso del emporio brasileño insertó la historia de la telenovela en espacios como Twitter y Facebook, donde periódicamente ofrecían información sobre la telenovela, su trama, los actores protagónicos, noticias, imágenes, etc.

De ahí que el capítulo final se convirtió en el programa de televisión más visto del 2012, fue tema más hablado (trending  topic) en Twitter a nivel mundial y la página en Facebook consiguió más de un millón de visitas, de acuerdo con los estudios de la investigadora Inmacolata Vasallo.

De esta forma los productores de Avenida Brasil diseñaron una estrategia para distribuir contenidos tanto en los medios tradicionales (prensa escrita, radio y televisión) como en los digitales (webs, Facebook, Twitter, etc.) y con ello centrar la atención de un número nada despreciable de consumidores, entre los que prevalecieron las llamadas generaciones post-web.

Muchos no verán con alarma este nuevo contexto, dada quizá la poca penetración de internet en varios países del área pero lo cierto es que cada día esto cobra mayor relevancia dada la disminución del consumo de los medios tradicionales por parte de las audiencias más jóvenes.

Al mismo tiempo, investigadores como Juan Piñón señalan que la propagación de los dispositivos móviles entre las poblaciones latinoamericanas, principalmente entre las comunidades latinas en Estados Unidos, altas consumidoras de los productos seriados por tradición, están influyendo en el desarrollo de nuevas estrategias basadas en los llamados contenidos bajo demanda y la producción de webnovelas, narraciones como ya hemos dicho son breves y que se adecuan a los nuevos ritmos y maneras de consumir de las audiencias de la era de internet.

Entonces qué le queda a la telenovela para no ser arrasada por los nuevos formatos digitales.

El investigador Carlos A. Escolari recomienda algunos pasos imprescindibles: adaptarse a los nuevos escenarios comunicativos, ser capaz de incorporar otros rasgos a sus probadas características como género y proponer productos transmedia como Avenida Brasil que copó todos los medios de comunicación, tanto los tradicionales como los digitales.

Mientras tanto usted siga disfrutando de las distintas producciones, tanto las de cuño brasileño como Dos caras o Encantadoras, o las de factura colombiana como Doña Bárbara o Rosario Tijeras.

La muerte de la telenovela, todavía no llega, aunque algunos avizoren que está cerca.

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