Nicaragua

¡Bienvenidos a Tomabú!

Descubrí los encantos de esta reserva natural de Estelí, donde se dice habitan los duendes

Reserva Natural Tomabú
Reserva Natural Tomabú |

Redacción Central |

Seguimos recorriendo la geografía nacional, esta vez haciendo parada en el norte del país, específicamente en el departamento de Estelí, donde además de las conocidas reservas Miraflor y el Tisey-La Estanzuela, otros encantos naturales atraen al más exigente de los aventureros. ¡Bienvenidos a la Reserva Natural Tomabú!

Si es de los que gustá desandar senderos, respirar aire puro, recorrer cuevas y descubrir insólitos parajes, aquí tenés más de 800 hectáreas de área protegida para satisfacer el espíritu explorador e interactuar con la madre naturaleza.

Zapatos bien cómodos, ropa que proteja del sol –sí porque la temperatura en estos meses del año es la más alta–, bastante agua y buena forma son suficiente para pasar una agradable jornada trepando bosques de pinos y viendo aves revolotear.

Acampar en la noche también es una opción para disfrutar al máximo Tomabú, pero si temés a los murciélagos ¡cuidado!, porque entre los mamíferos de la zona ellos suman unas ocho especies.

Este sitio, que además comparte territorio con el municipio de La Trinidad, es testigo de antiguas erupciones y formaciones volcánicas, erosiones y desarrollo de conjuntos geológicos que le han dado forma desde su origen, ubicado entre los periodos Mioceno y Cuaternario.

Por eso son comunes en este territorio las cuevas, entre ellas la conocida como del Duende, nombre que responde a la leyenda popular en la que se afirma que en la noche pequeños hombrecillos recorre el campo, entre pinar y pinar.

A lo mejor es que estos seres mágicos fruto del imaginario local tampoco quieren perderse el deleite de recorrer la zona y ¿quién sabe? hasta subir a las empinadas cumbres desde las que se pueden ver el volcán Momotombo, el valle de Sébaco y comunidades aledañas.

Pero para una panorámica de verdad impresionante, la recomendación es subir los cerros El Picacho y Las Cuevas –dentro de este último la elevación Peña Blanca–, las mayores alturas del lugar, cada una con más de mil metros sobre el nivel del mar.

Entonces se explica lo del nombre Tomabú, derivado del náhuatl Tomatl-teot, que significa “dios del sol”, o su antiguo calificativo Cerro Yuscarán, una referencia a “cerro de la señal”.

Y es que la vista realmente es una maravilla, regalo de la naturaleza para aquellos que llegan hasta la cima de los cerros, pertenecientes al llamado complejo de mesetas de Estelí.

Estudios paleontológicos revelan que probablemente en esta área se refugiaban cazadores que hace más de dos mil millones de años perseguían a mamíferos hoy extintos pero que entonces predominaban entre la fauna de la región.

Pero no te contamos más, descubrí vos los encantos que desentraña este lugar, sus vistas e historia. Quizás hasta tengás la suerte de toparte con un duende.

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