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Misiles en Cuba y la Crisis de Octubre. Capítulo I

La Crisis en una historia de tres capítulos

Crisis de Octubre
Crisis de Octubre | Radio Americahn

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Dos de los tres protagonistas se han ido. Otras figuras secundarias también lo han hecho, así como actores de reparto. Por suerte, algunos documentos referentes al hecho ya han sido desclasificados en Washington, La Habana y Moscú y en el año 2012 se organizó en la capital cubana una conferencia tripartita de alto nivel para estudiar las causas, el desarrollo y las consecuencias del hecho histórico que en el pasado siglo pudo poner fin a la Humanidad.

Comenzaba el año 1962 para los habitantes de la solidaria isla de Cuba. Atrás habían quedado las escasas horas de invasión mercenaria por la sureña bahía de Cochinos. En la arena de playa Girón un cañón autopropulsado SAU-100 disparó los últimos proyectiles contra el buque madre Houston, que a medio hundir y humeante indicaba que se había sellado la primera gran derrota del imperialismo en América.

El Comandante Fidel Castro había declarado al mundo que la Revolución cubana era una revolución marxista leninista. En la Casa Blanca aquello fue como un trueno en medio de una tarde soleada. No podían permitir que germinara el comunismo en el hemisferio occidental, y mucho menos a 150 kilómetros de las costas de los Estados Unidos.

Así que emprendieron acciones desestabilizadoras contra el nuevo Estado socialista. Primero, cesaron la venta del petróleo necesario para la generación de energía y luego, cuando el crudo comenzó a llegar desde la Unión Soviética, prohibieron también a sus empresas que lo refinaran.

No quedó otra opción a la naciente Revolución en su lucha por la supervivencia que nacionalizar las petroleras, bancos y otras empresas yanquis y extranjeras.

El Gobierno norteamericano, en represalia, después de romper relaciones diplomáticas con Cuba orquestó, en febrero de 1962, la expulsión de ésta de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En tanto, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) encabezada por Allen Dulles, estaba poniendo a punto la Operación Mangosta. Este plan consistía en una autoagresión a la base naval yanqui en Guantánamo, en el suroriente de la isla, que serviría de pretexto para una invasión directa de los marines de la Sexta Flota norteamericana.

El Gobierno revolucionario cubano sospechaba, por determinados indicios de inteligencia y por movimientos militares en la Florida y el Caribe, que se acercaba una nueva y mortal agresión. También el  servicio secreto soviético se había enterado por sus fuentes del plan de invasión del ejército norteamericano.

Una mirada atrás por un momento.

En la primera mitad del siglo XX los Estados Unidos eran prácticamente los dueños de América Latina y trataban de contener el avance de las ideas socialistas y progresistas en Europa. Buscaban aliados en aquel continente para establecer bases desde las cuales amenazar militarmente a la URSS y al Campo Socialista.

Con ese objetivo habían instalado en Turquía, apenas a 100 kilómetros del asentamiento de la Flota Soviética del Mar Negro, una cantidad de cohetes nucleares de alcance medio que podían llegar a objetivos situados más allá de Moscú.

Volviendo a nuestra historia, fue el Comandante Ernesto Guevara quien llegó al Kremlin con una solicitud de ayuda a nombre de Fidel para enfrentar la esperada agresión militar.

El líder soviético Nikita Jrushov vio en esa petición la oportunidad de equilibrar (con respecto a los Estados Unidos) el despliegue de fuerzas militares cercanas a la frontera de ambos países y las amenazas directas (a la URSS) con armas ofensivas y, al mismo tiempo, persuadir a los norteamericanos de no invadir la isla.

Por esa razón propuso la instalación de misiles nucleares en el territorio insular. La propuesta fue aceptada por la alta dirigencia cubana, al considerarla como un acto de reciprocidad por la ayuda ofrecida, pues en un inicio el espíritu de los cubanos era ofrecer una resistencia con armas convencionales.

Este es el preámbulo de los 13 días que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear: la Crisis de Octubre para los cubanos; la Crisis del Caribe, como la llamaron los soviéticos y la Crisis de los Misiles, como la llaman los norteamericanos.

Así las cosas, la máxima dirigencia de la Unión Soviética puso en marcha la Operación “Anadir”.

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