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Morir de esbeltez tomando DNP

Dinitrofenol una droga asesina para adelgazar

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Redacción Central |

La INTERPOL da la voz de alerta sobre la venta ilegal por Internet de dinitrofenol, un tóxico letal que se ha puesto de moda y que ya ha dado muerte a varias personas.

Hace unas semanas atrás, en Gran Bretaña, una joven falleció tras consumir unas pastillas que se venden por Internet, en el mercado ilegal, con la supuesta propiedad de adelgazar.

Eloise Aimee Parry, de 21 años, adquirió unas píldoras de dinitrofenol, conocido con las siglas de DNP, un producto altamente tóxico.

Tal y como informó el diario Mirror, Eloise ingirió hasta ocho pastillas, cuando los especialistas aseguran que con sólo dos son suficientes para causar la muerte a cualquier individuo.

El dinitrofenol es empleado con frecuencia por personas interesadas en quemar grasa, y que es conocido en el entorno de quienes preparan su cuerpo para competiciones de fisiculturistas.

Tras este nuevo caso de intoxicación fatal, los expertos vuelven a recordar que los medicamentos, sean de la naturaleza que sean deben ser adquiridos en establecimientos adecuados, legalmente establecidos.

De hecho el DNP se vende en farmacias ilegales alojadas en la red y dirigidas a fisiculturistas.

Además, siempre se ha de consultar a un especialista antes de consumir cualquier sustancia, diga lo que diga su prospecto o las recomendaciones que se encuentren en Internet.

Una vez cumplida esta premisa, cabe preguntarse qué es en verdad el DNP.

Esta sustancia puede considerarse una potente droga que, sí, tiene la capacidad de eliminar grasa del cuerpo, pero también es capaz de quemarlo entero por dentro, tal y como pudo pasarle a la joven inglesa.

El dinitrofenol se usaba a principios del siglo XX en la industria química, más concretamente, en la fabricación de explosivos, colorantes, conservantes de la madera y pesticidas.

El adelgazamiento progresivo que se observaba en los trabajadores de las fábricas donde era empleado el DNP hizo que se sospechara que esta sustancia era la responsable de la pérdida de grasa y volumen de los empleados.

Finalmente, tras confirmarse, en los años 30 llegó a comercializarse y prescribirse como un tratamiento más contra la obesidad, pero por poco tiempo.

En esa misma década del pasado siglo acabó prohibiéndose una vez conocidos las letales consecuencias para la salud que entrañaba esta droga.

Fue en 1938 cuando la Agencia de Alimentación y del Medicamento de Estados Unidos, FDA por sus siglas en inglés, prohibió su venta para el consumo.

«Esta sustancia actúa en las mitocondrias alterando la forma normal de obtención de energía a partir de las grasas», explica el nutricionista Juan Revenga en su página Web.

Así, crea un ciclo metabólico de quema de grasa para generar calor letal y, «al final la gente termina ‘autoasándose’ desde dentro», afirma.

No en vano, entre las muchas historias que rodean a esta droga, se cuenta que era distribuida entre los soldados rusos de la II Guerra Mundial para que se mantuvieran calientes.

La trampa de estas pastillas, y por las que hay personas que finalmente acaban tomándolas, está en las dosis.

Tanto las páginas Web donde las venden, como usuarios que dicen haberlas consumido, aseguran que si no se supera una cierta dosis, no hay riesgo para la salud.

«Que no te engañe, según diversos especialistas no hay dosis segura», advierte Revenga.

Interpol acaba de lanzar una alerta internacional sobre el consumo y distribución de esta potente droga, a la que se atribuyen al menos 5 muertes más. (Redacción Central-Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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