Nicaragua

Entusiastas defensores de la Naturaleza

En Nicaragua se lucha por preservar nuestros recursos naturales, que es proteger lo más preciado del ser humano: la vida

Reserva de Bosawás
Reserva de Bosawás | ND

Nivaldo Cantero Sardiñas |

Grandes extensiones boscosas dominan ciertas zonas de la geografía nicaragüense. Es una riqueza envidiable, en medio de un planeta que va hacia su propia destrucción de la mano del hombre, con agresiones cada día más visibles al medio ambiente y los efectos que sobre el cambio climático ha provocado la ambición de la especie humana, que no ha reparado en destruir, en la búsqueda de beneficios, lo que la naturaleza nos regaló, lo que a la larga ha puesto en riesgo la existencia sobre el planeta Tierra.

Y Nicaragua no ha escapado durante años y años de esta situación, que se agrava en muchas naciones cuando no hay políticas que den al traste con el desastre que se va asomando, día a día, en nuestras propias narices.

Sin embargo, lo importante ahora no es hacer una disección del problema creado, sino buscar fórmulas para enfrentarlo de manera conjunta entre todos, con la mira puesta en saber que, si no lo salvamos ahora, el futuro nos deparará la desaparición irremediable de la especie humana.

Y hablaba de las políticas, porque en Nicaragua en la actualidad, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional a la cabeza, se han desarrollado un grupo de experiencias, dirigidas a la salvaguarda de nuestros recursos naturales y al cuidado de las áreas boscosas y demás recursos del país, enfocada toda la labor en crear conciencia en niños y jóvenes y el pueblo en general de la necesidad de proteger lo que la madre tierra nos proporcionó.

Podríamos mencionar varios ejemplos de ello. Uno que he venido observando en los últimos años, desde la llegada al poder del Comandante Daniel y la compañera Rosario, ha sido el Movimiento Ambientalista Guardabarranco, que, integrado por jóvenes protectores de la naturaleza, cada año se empeña en la reforestación de muchos lugares víctimas de la tala indiscriminada, los incendios forestales y el mal empleo de los suelos.

Estos entusiastas defensores de la Naturaleza no descansan en el empeño de reforestar las áreas más dañadas por la acción indiscriminada de quienes aun no entendieron que con sus malas conductas ponen en riesgo su propia existencia. Y no puede haber ni un minuto de reposo.

Pero esa batalla no solo se gana con la acción de las fuerzas del orden, lo cual es importante y se constituye en un valladar para evitar la catástrofe; el éxito habrá que buscarlo fundamentalmente en la preparación para la vida de quienes tienen en sus manos el futuro del desarrollo de la nación.

Hay daños que pueden convertirse en irreversibles si no se toman las medidas a tiempo. Esa también es una responsabilidad que las autoridades sandinistas no han dejado a la espontaneidad y por ello planes como los del Movimiento Guardabarranco, de realizar campañas de reforestación en diversas zonas del país, reciben todo el apoyo y se convierten en acicate para otros movimientos que igualmente luchan por preservar nuestros recursos naturales, que es preservar lo más preciado del ser humano: la vida.

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