Nicaragua

Aumenta demanda local y exterior de rosquillas somoteñas

Algunas empresarias innovadoras elaboran rosquillas redondas y alargadas como si fueran palitos rellenos con chile, con jalea de guayaba, de coco, también las hay picantes, con orégano, con pasta de ajo, entre otras

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Redacción Central |

Pequeñas empresarias de las famosas rosquillas de Somoto han revolucionado el sabor tradicional de esta gustada golosina que cada mañana se consume con una buena taza de café negro y que al enriquecerla con otros productos, elevan su demanda en el mercado nacional y exterior.

Varias empresarias somoteñas de esta industria han sorprendido a sus clientes con su creatividad que se aprecia no sólo en el contenido con la variedad de sabores sino también en la forma en que presentan el producto.

Entre las innovadoras está doña Flora Ortez en cuyo taller se producen rosquillas redondas y  alargadas como si fueran palitos rellenos con chile, las hojaldras bañadas con mermelada o jalea de guayaba que sustituye la tradicional tapa de dulce.

A esas propuestas también se añaden las rosquillas elaboradas con coco rallado, otras son picantes, así como elaboran otro grupo con orégano, al que se suman  las saborizadas con pasta de ajo, entre otras.

Ortez, propietaria del taller de rosquillas Delicias del Norte, ubicado en el Sector 4 de la ciudad de Somoto, cabecera del departamento de Madriz, explicó que la creatividad al elaborar rosquillas con nuevos sabores ha contribuido a incrementar las ventas.

Agregó que “este producto lo estamos comercializando en mercados de los Estados Unidos, España y otros países a los que exportamos donde se ha elevado la demanda, también solicitada por el mercado nacional donde las ventas han subido un 25%.

Las dueñas de los talleres en Somoto y Yalagüina, en Madriz, se empeñan en mejorar el empaque de su mercancía y también trabajan por elaborar un producto de más calidad que no dañe el ambiente, al reducir el uso de la leña para los hornos de rosquillas.

A ese propósito contribuyen con las propietarias, organismos como CARE de Nicaragua que  apoyan la instalación de hornos a base de gas butano, a los que deben destinar un costo aproximado de 3 200 dólares.

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