Nicaragua

Los chileros de un matrimonio emprendedor

Después de vender dos chileros, Carlos Guido y su esposa Marbelly Blandón decidieron que esos productos eran la oportunidad para generar los recursos económicos que la familia necesitaba

chilero
Carlos Guido, gerente general de Industria Alimenticia Blangui |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El resultado de su incursión en pequeños espacios comerciales donde proponían sus chileros ha promovido que un matrimonio emprendedor aspire ahora a una meta más alta, comercializar sus productos en diversos supermercados que han constatado su calidad.

El inicio no fue fácil pero con perseverancia los propietarios de Industrias Blangui fueron conquistando  espacios. Como la pareja no tenía trabajo prepararon cuatro frascos de chileros: se quedaron con uno, otro lo regalaron y pusieron dos en venta.

Los dos chileros ofertados en una pulpería familiar se vendieron de inmediato en 40 córdobas cada uno y al día siguiente el mismo comprador hizo un pedido mayor. Para Carlos Guido y su esposa Marbelly Blandón, fue la señal de emprender un negocio.

Ambos decidieron que  esa sería una buena oportunidad para generar los recursos económicos para la familia, ya que ambos necesitaban tener un empleo y aceptaron  el reto de vender chileros.

Día a día Guido peregrinaba por las pulperías en diferentes barrios, y llegó a distribuir sus productos hasta en 210 lugares, hacia donde se movilizaba en un taxi alquilado, además necesitaban mucho vinagre, esas inversiones elevaban el costo del negocio.

Fue cuando su suegra quien sabía preparar vinagre negro, aportó sus conocimientos y con esa fórmula, además de preparar su propio vinagre, el matrimonio introdujo otros productos y ofertan desde ese día vinagre blanco, vinagre tinto y otro que es agridulce.

La oferta se elevó cuando un amigo que estudiaba Ingeniería Química compartió con este matrimonio la fórmula para preparar vainilla y frambuesa y fue de esta forma que Carlos y su esposa Marbelly decidieron diversificar la línea y formalizar el negocio.

Así  nació Industrias Blangui cuyo nombre recuerda a sus propietarios porque  se forma de la combinación de  sus apellidos, el matrimonio integrado por Marbelly Blandón y su esposo Carlos Guido, y la cooperación de la suegra y un amigo.

De acuerdo con Marbelly, en el proceso de crecimiento de Industrias Blangui recibieron 10  300 dólares del programa 80/20 que ejecutó el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), con fondos del Banco Mundial, mediante los que les entregaron  maquinaria, mesas de trabajo y lograron adecuar un local para elaborar sus productos.

Para legalizar el negocio, el matrimonio buscó orientaciones en el Ministerio de Salud y el Sistema Local de Atención Integral de Salud (Silais) Managua a fin de tener los registros y permisos sanitarios requeridos para los negocios y extender su oferta.

Con sus papeles en regla, acudieron a un supermercado con su producción, pero les negaron esa oportunidad, eso los impulsó a los mercados Oriental, Mayoreo, Israel Lewites, Iván Montenegro y Roberto Huembes donde ofrecen con éxito, chileros, cebollitas encurtidas, vinagres, vainillas y frambuesas.

Para ampliar el negocio, el matrimonio emprendedor propuso sus productos al comisariato del Ejército de Nicaragua, con el que inició una relación comercial que crece mensualmente y  establecieron contactos con la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, la Coca Cola.

El negocio también involucra a otras familias, afirma Guido, pues  han desarrollado una red de  productores a quienes les compran de forma directa en los mercados capitalinos la cebolla, chayote, zanahoria, chiles y ácidos para la preparación de los vinagres.

Actualmente ese negocio familiar está  produciendo unos 600 chileros al mes y mil unidades de los otros productos, por eso la Industria Alimenticia Blangui emplea a cuatro personas para cubrir sus pedidos mensuales y continúa el trabajo a fin de  abrirse espacio en los supermercados.

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