Nicaragua

Entre la esperanza y el dolor

La solidaridad emanó desde cada rincón de nuestra tierra para acompañar a las familias de los mineros desaparecidos por el derrumbe en el yacimiento El Comal, en Bonanza

Familias mineros
Las familias de los mineros cuentan con el apoyo de todo el pueblo nicaragüense | Jairo Cajina

Vicky Rosales |

Una situación de tragedia y dolor vive el pueblo nicaragüense desde el pasado jueves, cuando un derrumbe en el Cerro de El Comal, municipio de Bonanza, sepultó a más de una veintena de mineros artesanales a dos mil metros de profundidad.

Era aproximadamente las 10 de la mañana cuando la tierra se movió y puso un nuevo reto a la vida de estos hombres. Inmediatamente las autoridades de los gobiernos local y nacional, así como diversas instituciones y la comunidad organizada se sumergieron en la ardua labor de encontrarlos y rescatarlos con vida.

Desde el primer momento el trabajo se advertía riesgoso por las condiciones del lugar y la humedad provocada por las recientes lluvias, pero esta situación no aminoró la voluntad de bomberos, rescatistas, miembros de la Defensa Civil, del Ejército, expertos y parte de la comunidad de güiriseros que apresuradamente llegaron hasta el yacimiento para colaborar con su esfuerzo y experiencia.

En el sitio se escucharon voces y la esperanza se acrecentó en todos los corazones. Como gran familia, la solidaridad llegó desde cada rincón de nuestra tierra hasta esa región del Atlántico Norte para acompañar a los seres queridos y bendecir las labores de salvamento. Nicaragua entera estaba en oración por la salud de nuestros hermanos.

“¡Cuánto dolor, cuántas oraciones se están elevando al Señor en Bonanza, en todo Nicaragua, por la vida de los compañeros que hasta el momento se encuentran desaparecidos! Son 27 compañeros mineros que se encuentran, según sus familiares, de un total de 29, que incluye a los dos compañeros que pudieron salir: José Antonio Sánchez, de 25 años y Ernesto Montoya, de 22 años”, manifestó entonces la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.

El rescate de los 20

Tras más de 24 horas ininterrumpidas de labor, los rescatistas confirmaron que 20 de los mineros estaban con vida y en condiciones óptimas de salud.

“Es una buena noticia. Una noticia positiva”, manifestó la Compañera Rosario, quien subrayó que el Comandante Presidente Daniel Ortega está al frente de todas las gestiones desde el primer momento, comunicándose con las unidades de rescate, especialistas del cuerpo de bomberos y con otros países hermanos con experiencia en este tipo de situaciones.

A través de una vía alterna recibieron agua y alimentos. El trabajo de salvamento continuaba.

“Se está realizando la labor de rescate con el escalereado para poder llegar donde ellos y poderlos rescatar en todo el transcurso del día, porque recordemos que están a dos mil pies de profundidad”, precisaba a través de los medios de comunicación Milagros Solórzano, secretaria política adjunta de la zona.

Por su parte, el viceministro de Gobernación, Carlos Najar, precisó que tras precisar el lugar donde estaban, los rescatistas procedieron a instalar un sistema de escaleras hacia el punto de contacto físico, para de allí empezar a sacarlos.

En tanto, el delegado del Gobierno Sandinista para la Costa Caribe, Lumberto Campbell, explicó que los trabajos de rescate eran muy difíciles por la fragilidad del suelo y afirmó que la labor demandaba precisión, paciencia y cuidado.

“Eso fue recalcado por el Presidente Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo constantemente: continúen el trabajo, hagan todo lo que tengan que hacer, pero tengan mucho cuidado de hacer las cosas de una forma ordenada, cuidadosa para asegurar rescatar a los compañeros y no causar ninguna otra desgracia”, apuntó Campbell.

Finalmente las unidades de socorro lograron instalar la plataforma que permitió poner a salvo a los trabajadores. El primero en salir fue Róger Emilio Darce, de 30 años de edad, y el último Brígido Méndez López, de 38, a las10 y 55 de la noche.

Tras salir de la mina fueron trasladados a una unidad médica improvisada en el lugar para darle las primeras atenciones en salud y posteriormente fueron enviados hacia el hospital de Bonanza.

Habían transcurrido 34 horas desde el incidente. Tiempo de angustia para seres queridos, amigos y todo el pueblo que continuamente oró con fe para que la operación resultara satisfactoria.

Esperado reencuentro

Con emoción y lágrimas en los ojos, los güiriseros rescatados se reencontraron con familiares y amigos, y dieron las Gracias a Dios y al Gobierno por todas las acciones para ponerlos a salvo.

“Estamos muy agradecidos por la labor de rescate que emprendió por nosotros nuestro Gobierno Sandinista”, manifestó el joven Everth Vivas, en tanto Demetrio Urbina González expresó que solo un milagro los pudo salvar de lo que calificó como un infierno.

Otro de los mineros rescatados recordó el feliz momento cuando lograron comunicarse con los rescatistas a través de una chimenea que rompieron. “Solo le pedía a Dios que nos librara, nada más. Ahí solo tomábamos agua, porque comida no había”, comentó.

Un güirisero relató que tras el derrumbe sintió mucho miedo y temor. “El estruendo que hubo adentro se escuchó como una bomba cuando se dejó venir, eso fue demasiado enorme, eran miles de toneladas de tierra”, recordó.

Indicó que había otro grupo de mineros que estaban aparte trabajando, e indicó que a ellos “los abarcó toda la bañada de tierra”.

El Gobierno continuó realizando grandes esfuerzos para localizar a los restantes miembros que continúan desaparecidos.   

En condiciones extremas, la búsqueda continuó

Durante todo el fin de semana las extenuantes labores de salvamento continuaron ininterrumpidamente para localizar al grupo de trabajadores que aún permanecían en el yacimiento.

Pese a las extremas condiciones de trabajo, los equipos ingresaron permanentemente a la mina en grupos de dos y estuvieron en misión continua de servicio atendiendo a las familias que todavía estaban pendientes de sus parientes.

Los mineros rescatados también se sumaron a este esfuerzo por encontrar a sus compañeros, junto a autoridades de la Policía Nacional, el Ejército de Nicaragua, Ministerio de Salud, Sinapred, Dirección General de Bomberos, y Gabinetes de la Familia, Comunidad y Vida.

Hasta el lunes se efectuaron más de una treintena de incursiones en el cerro. “Ha sido un trabajo agotador, que ha demandado mucho esfuerzo”, subrayó el Comandante Javier Amaya, de la Dirección General de Bomberos, en referencia a las cuatro jornadas de intenso bregar.

Las difíciles condiciones para el trabajo y los altos niveles de humedad  incrementaron los riesgos de derrumbe en el interior, y sucedió lo que todos temían, un segundo corrimiento de tierra.

La lluvia causó un estrepitoso deslave que dejó nuevamente soterradas las columnas que sostenían las paredes y el techo del túnel. Los güiriseros y las brigadas consideraron que era imposible seguir en medio de esta situación de peligro.

“No pudimos hacer más de lo que hemos luchado. Ya no tenemos otra alternativa de cómo sacar a estos compañeros”, manifestó en conferencia de prensa Roberto Urbina, tras dar por concluido el trabajo en el interior del yacimiento.

Los familiares expresaron su resignación con el destino de sus seres queridos y agradecieron al Gobierno por el esfuerzo para apoyarlos y a todos los que participaron en el rescate.

“A mi hijo lo dejo en nombre de Dios y Dios lo va a tener en lo alto del cielo”, expresó el padre del minero Juan Carlos Barrera, quien no pudo salir de la mina.  

En comunicación con el pueblo la noche del lunes, la Compañera Rosario indicó que la batalla se libró hasta el último momento, cuando los expertos y guías reconocieron que era imposible continuar con las incursiones en un medio inestable y sofocante.

“Se libró la lucha en esas condiciones hasta que fue imposible, porque venían derrumbes tras derrumbes, y una y otra vez se caían toda la madera, toda la red que ellos iban creando para poder entrar”, explicó.

Manifestó la solidaridad de todo nuestro pueblo con las familias de los mineros desaparecidos, de las que destacó su fortaleza en medio de un momento de tanto dolor.  

Este momento es abrazarnos en solidaridad, en cariño, en fuerza, afirmó Rosario, quien además recordó que nuestro pueblo es de luchadores, un pueblo que avanza proponiendo, promoviendo y alcanzando vida.

El Comal es una excavación de más de 80 años, en la que tras cuatro décadas de abandono los güiriseros continuaron trabajando por su cuenta, y sin medidas de seguridad.  

La minería es una de las principales actividades de la zona desde 1880, cuando se estima comenzó la explotación de los depósitos auríferos en la región del río Pis-Pis.

Bonanza se incluye en el conocido como Triángulo Minero, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, donde se encuentran los yacimientos de oro más importantes del país.

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