Nicaragua

Baja índice delictivo juvenil en distritos de Managua

Plan Coraza Popular de la Policía Nacional y respaldo de algunas organizaciones en la comunidad reduce incidencia de la delincuencia juvenil en los distritos II y III de la capital nicaragüense

Tranquilidad Ciudadana en Nicaragua
Tranquilidad Ciudadana en Nicaragua |

Redacción Central |

A dos años de la adopción de un programa para el rescate de la población juvenil en los distritos II y III de Managua,  los delitos cometidos por jóvenes muestran una sensible disminución, según confirmó Deylin Guillén, jefe de Asuntos Juveniles del Distrito III, quien aseguró que como promedio eran entre 12 y 15 infracciones por mes y “hoy se han reducido sustancialmente a más de la mitad”.

El resultado parte del trabajo del Plan Coraza Popular de la Policía Nacional en los barrios y de algunas organizaciones como Fundación Jóvenes del Futuro para su Desarrollo Educacional, Social y Sostenible (FUNJOFUDESS), que ejecutó el proyecto Desarrollo de Habilidades para la Reinserción Social de Jóvenes Transgresores y en Vulnerabilidad de los territorios capitalinos.

El proyecto consistió en brindar a 60 jóvenes de los dos distritos el acceso a la superación, mediante la creación de cursos técnicos en cinco disciplinas. De los elegidos, 30 eran transgresores y el resto, aunque nunca habían delinquido, estaban potencialmente en condiciones de enrolarse en la criminalidad por habitar en barrios vulnerables.

“Fueron 30 varones y 30 mujeres, y la iniciativa buscaba que los jóvenes no cayeran en delitos y que los poseedores de antecedentes cambiaran el rumbo, por lo que decidimos juntar los dos grupos para que ambos aprendieran a convivir”, indicó Adolfo Latino Ramírez, coordinador del proyecto de la FUNJUFUDESS.

Actualmente, a través del Instituto Técnico Juan Pablo II, se gestiona con empresas privadas el acceso de estos jóvenes, a fin de que les permitan hacer sus prácticas laborales, con la idea de que quienes demuestren mejores conocimientos técnicos puedan ser contratados.

Mantener motivados a los jóvenes durante los seis meses que duraron los cursos fue un trabajo difícil. De los 60 que empezaron, solamente tres abandonaron el proyecto y se logró que un 30 por ciento retomara sus estudios de primaria o secundaria.

Para el proceso de formación técnica, la fundación contrató los servicios del Instituto Técnico Juan Pablo II, donde los jóvenes recibieron una beca integral sin desembolsar ni un solo centavo. Además, los participantes asistieron a 36 talleres de crecimiento humano, género, autoestima, violencia intrafamiliar, análisis de la Ley 779, consumo de drogas y uso de armas, entre otros.

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