Nicaragua

Cardenales Brenes y Obando y Bravo saludan a las madres

¡Que el Señor derrame sobre nuestras madres copiosas bendiciones y que María Santísima les cubra con su manto maternal!

Cardenal Leopoldo Brenes
Cardenal Leopoldo Brenes |

Redacción Central |

Los cardenales Leopoldo Brenes y Miguel Obando y Bravo enviaron un caluroso saludo a las madres nicaragüenses, que este 30 de mayo estarán celebrando su día.

Desde la Isla de Ometepe, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes felicitó «a esa madre esforzada que se desvela por nosotros los hijos; que trabaja de sol a sol para ganarse el pan de cada día, para educarnos y que está pendiente en aquellos momentos difíciles, en aquellos momentos de alegría, que se desvela cuando nosotros estamos enfermos».

Acompañado de Monseñor Jorge Solórzano, les deseó que María, nuestra Madre, las proteja siempre, las acompañe y que el buen hijo, nuestro Señor Jesucristo, también las bendiga por esa gracia maravillosa de dar la vida, de colaborar para que la vida siga existiendo y para que nosotros, hijos y mujeres, como hijos de María, podamos dar todo lo mejor para hacer de Nicaragua una Patria mejor.

Igualmente, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo felicitó “a todas las madres nicaragüenses, madres amorosas, valientes, abnegadas sin fin hasta el sacrificio, hasta el pie de la Cruz como María”.

Honrar a la madre está impreso en los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, expresó el Príncipe de la Iglesia Católica, al subrayar que celebrarlas por este mandato divino debe ser todos los días y de manera constante.

“La madre es la única persona del mundo que siempre está de forma incondicional, sus brazos siempre se abren para abrazar, consolar y proteger como escudo. Su corazón comprende sin preguntar”, agregó.

El Cardenal Obando y Bravo destacó que son la Providencia de sus hijos durante los primeros años de vida, el firme apoyo en los años de la niñez, y la más tierna y leal amiga “en los años borrascosos de la juventud”.

“Una madre es capaz de dar todo sin recibir nada, de querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio, de invertir todo en el proyecto de vida sin ansiar retribución alguna, sigue teniendo confianza en sus hijos cuando todos los demás la han perdido”, manifestó.

Su Eminencia pidió “que el Señor derrame sobre nuestras madres copiosas bendiciones, y que María Santísima, madre de Cristo y madre nuestra, les cubra con su manto maternal”.

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