Nicaragua

Un ejemplar de la fauna marina exclusivo de Nicaragua

El tiburón, uno de las animales  más temidos por el hombre a cualquier edad,  ocupa cada año algunos espacios noticiosos en muchos países, promovido quizás porque de su historia, llevada a la radio, el cine y la televisión se exalta principalmente el lado negativo. Pero este ejemplar marino aparte  de miedo, aporta al  hombre,  materia […]

Tiburón Toro
Tiburón Toro |

Redacción Central |

El tiburón, uno de las animales  más temidos por el hombre a cualquier edad,  ocupa cada año algunos espacios noticiosos en muchos países, promovido quizás porque de su historia, llevada a la radio, el cine y la televisión se exalta principalmente el lado negativo.

Pero este ejemplar marino aparte  de miedo, aporta al  hombre,  materia prima para varias industrias y constituye un factor de equilibrio ecológico, al eliminar de los océanos y mares, especies que también son un peligro para el hombre y otros animales.

Generalmente viven en agua salada, pero existe un especimen que nace y crece en agua dulce, cuya  hábitat se halla en Nicaragua. En un inicio, cuando aún era desconocido, navegantes y pescadores pensaban que no era cierta la existencia del  Tiburón Toro.

Fue en el siglo XIX cuando se probó su presencia real en el Lago Cocibolca o Lago de Nicaragua, porque donde ocurrieron algunas agresiones a pescadores e incluso a viajeros. Esa era  la principal vía de enlace entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe.

Desde entonces, los pescadores y navegantes que incursionan en sus predios son más cautelosos, sobre todo por las mentiras y verdades que crecen a su alrededor y recaban la atención de muchos expertos y curiosos.

En los años 80, el destacado oceanógrafo francés Jacques Yves Cousteau viajó por el Río San Juan, el lago Cocibolca y las islas de Solentiname, en busca del escualo, intrigado por los relatos sobre su ferocidad.

El científico quería investigar si esos tiburones habían desarrollado después de varios siglos formas específicas de reproducción y si había similitud entre sus características y la de los llamados “tiburones dormidos” de las cuevas mexicanas de Quintana Roo.

Otras investigaciones científicas apuntan a descubrir si ya no habita en el lago y si aún el río San Juan le permite migrar hacia el mar y viceversa. Hace décadas el avistamiento del tiburón es escaso, pero sigue concitando la atención de los especialistas.

 El tiburón nicaragüense

Hace milenios los tiburones Toro iban del Atlántico al lago Cocibolca a través del río San Juan, saltaban igual que los salmones en los rápidos y cascadas y, luego en dirección contraria, pero varios cataclismos geológicos los atraparon en el río.

La Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano de Enrique Bolaños señala que este escualo pertenece a la especie Carcharhinus leucas (gayarre, tiburón toro o jaquetón toro). Otras publicaciones indican que son dos especies, el Toro y el Sarda.

Los tiburones Toro son originarios de una familia del Pacífico. Su hábitat natural es el agua salada, pero permanecen en el lago Nicaragua que es uno de los pocos lagos de agua dulce donde nadan tiburones. Es la única especie que tiene esa capacidad.

Son de poca vista pero de olfato perfecto. Es tan feroz que se le conoce con el nombre de Tigrone. Algunos expertos lo consideran el más peligroso del mundo, incluso más agresivo que el gran tiburón blanco. No tienen vejiga natatoria pero son muy veloces.

Biólogos y ecologistas afirman que son tan rápidos que nadan en muchas aguas y se han visto ejemplares a miles de kilómetros de Nicaragua, como el Amazonas en Suramérica,  el Mississippi en Estados Unidos,  el Zambeze en África y el Ganges en  la India.

La alta tolerancia de este tiburón al agua dulce permitió que los ejemplares más jóvenes se adaptaran mejor a su nuevo hábitat, hasta que fue capaz de reproducirse en el Lago Nicaragua, donde se convirtió en un habitante permanente.

 Una  especie amenazada

Las últimas constancias de avistamiento del  tiburón provienen de artículos de prensa del 2000 y de relatos de pobladores de las orillas del río San Juan quienes aseguran que los han visto de vez en cuando, pero se considera al Toro, virtualmente desaparecido.

Durante la época somocista, había una planta japonesa procesadora de aletas de tiburón en el río San Juan, donde miles de tiburones fueron capturados y asesinados cada año, lo que provocó que la población del escualo descendiera bruscamente.

En la actualidad,  la llamada pesca de “Aleteo” se mantiene, durante la cual se le cortan las aletas al tiburón para preparar un plato de alto valor monetario, muy demandado en países asiáticos, y se desecha el cuerpo aún vivo del escualo.

Esa práctica indiscriminada ha sido denunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) quien promueve acciones para evitar la matanza del tiburón en las costas centroamericanas.

Asimismo, Nicaragua ha dialogado con Costa Rica para que elimine la pesca con trasmallos que impiden que los tiburones que se reproducen en el mar lleguen a través del San Juan, desde el Mar Caribe al lago de Nicaragua, pero no ha habido respuesta.

El Gobierno Sandinista ejecuta un plan de medidas para proteger toda su riqueza marina que ha sido reforzado tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que le devolvió al país gran parte de sus territorios costeros.

Desde ese momento, el Centro de Investigaciones pesqueras de Inpesca capacita a sus especialistas para reconocer las especies, recoger datos sobre los escualos, los daños  que han tenido y hacer las estadísticas, a fin de tomar las medidas para protegerlos.

Mientras Guatemala, El Salvador y principalmente Costa Rica, tienen empresas que exportan tiburón, en Nicaragua la pesca de ese escualo es artesanal y para consumo interno.

Según directivos de Marena, en el país no existe comercialización nacional de aletas ni otras partes del tiburón, su pesca está prohibida, y las cuotas para su captura serán establecidas por el Instituto Nicaragüense de la Pesca y la Acuicultura.

Con esas medidas el país protege al tiburón, una especie exclusiva de Nicaragua amenazada tanto en agua dulce como en agua salada, pero con las perspectivas del Gobierno,  las amenazas desaparecerán y podrá volver a nadar como antes.

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