Nicaragua

Divisiones en la oposición, patrañas mediáticas y subversión externa

Cada día que pasa es más evidente la naturaleza de la contrarrevolución venezolana y su falta de escrúpulos

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Mientras pasan los días y se suceden los acontecimientos, se hacen evidentes las interioridades de la conjura contrarrevolucionaria que intenta, son ellos mismos quienes lo dicen, derrocar al gobierno democráticamente electo de Venezuela.

No hay duda alguna de que el cabecilla opositor, el agitador profesional Leopoldo López Mendoza, tiene, como dicen los actores, “montado” un personaje: provocador, exaltado, alentando a sus seguidores, los engañados y los conjurados, es decir, los preparados para convertir una marcha pacífica en una algazara violenta.

Con palabras cuidadosas, es nada menos que Henrique Capriles, quien ha sido la cabeza visible de la oposición venezolana, quien no escatima hoy la crítica, desde la derecha, a la egolatría irresponsable de López.

Ambos fueron compañeros de aventura en el fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002. También coincidieron en la fundación de la organización derechista Primero Justicia. 

Capriles ya fue por lana y salió trasquilado. Tras perder las elecciones presidenciales y al comprobar que, en la que sería una avasalladora protesta callejera contra los resultados electorales, nadie lo acompañaría, fijó su atención en las elecciones municipales de diciembre pasado. 

Serán un plebiscito, dijo, y así fue: el voto favorable a los candidatos bolivarianos lo dejó sin discurso. 

Ahora, su crítica a quien le trata de robar el protagonismo oposicionista, visto desde la derecha, parece de sentido común: López Morales, dice, solo incita a la violencia sin otro rumbo que derrocar a Maduro.

Las protestas no serán efectivas, argumenta Capriles, si el «pueblo humilde, la gente de los barrios» no se une a ellas, y si el fin declarado de estas manifestaciones es solo que Maduro salga del gobierno, y no que se solucionen los problemas de la sociedad, las marchas no tendrán resultados.

Capriles solamente olvida que el pueblo humilde de los barrios no acompañará a quienes intentan despojarlo de los beneficios que les ha proporcionado la Revolución Bolivariana, ni mucho menos a quienes, en los anteriores escenarios violentos, parecidos al actual, han atacado incluso a sus símbolos, como los Centros de Diagnóstico, que ofrecen servicios médicos gratuitos en los barrios más populares.

Mentiras malditas

El espectáculo mediático es lastimoso, aunque de grandes proporciones.  La campaña propagandística exterior acude a cualquier recurso para acrecentar la imagen de caos que intenta proyectar. 

El más burdo recurso a la mentira se utiliza sin escrúpulo alguno.

A CNN en Español, una auténtica sentina, no le ha temblado la mano para unirse al coro falsificador: “Así trata la Guardia Nacional Bolivariana a nuestras mujeres que protestan pacíficamente”, dice sobre una foto donde tropas antimotines arrastran una mujer por la calle.  Lamentablemente -para ellos- la foto original es del diario británico The Guardian y dice originalmente: “Imagen de una mujer desconocida golpeada por los militares egipcios recorre el mundo”.

Y el uso de las redes sociales se une al mismo coro. Un twittero presenta una foto donde un guardia antimotín arrastra por el cuello a un joven. “Primero se coge a un mentiroso que a un cojo”, dice un viejo refrán español: la foto fue divulgada nada menos que por Al Jazeera y corresponde a la represión de la policía chilena contra los estudiantes que manifestaban contra el gobierno de Sebastián Piñera.

Pero en algunos momentos las falacias alcanzan verdaderas cumbres de maldad. 

Por las redes y por la propia CNN en Español han circulado dos fotos, una con un rostro normal y otra con el mismo rostro inflamado y amoratado, que corresponden supuestamente a un estudiante torturado durante estos últimos acontecimientos por las fuerzas policiales.

Ciertamente se trata de un estudiante, golpeado hasta ser irreconocible. Pero no ahora ni por las fuerzas policiales del gobierno venezolano. 

Se trata de Ramón Soto, estudiante de la Universidad de los Andes, en el estado de Mérida, quien el 10 de abril del 2013 fue agredido por grupos de Voluntad Popular y grupos de choque de la derecha durante la campaña de Capriles.

Soto pertenece a las fuerzas estudiantiles revolucionarias de esta Universidad y milita en la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Personajes conocidos

El gobierno venezolano presentó pruebas contundentes de la participación de la diplomacia yanqui en el trabajo subversivo con los estudiantes. Como consecuencia, el presidente Maduro ordenó la expulsión de tres diplomáticos estadounidenses.

Entre tanto, se ha denunciado la agresión cibernética contra una cantidad inusual de sitios web vinculados a la Revolución Bolivariana. 

Nadie debe llamarse a engaño. El trabajo subversivo sobre las universidades es una vieja práctica estadounidense, y la preparación para la “ciberguerra” no se ha ocultado. 

En el 2010 el Instituto George W. Bush y la Freedom House convocaron a un encuentro de “activistas por la libertad y los derechos humanos” y expertos en Internet para coordinar estrategias de guerra cibernética contra Venezuela, Cuba, Irán, Rusia, China, y Siria.

Y en los últimos años, nos informa desde Estados Unidos el periodista Max Lesnik, la USAID y la Fundación Nacional para la Democracia (NED) han financiado talleres de capacitación en las nuevas tecnologías para difundir falsas informaciones sobre la realidad de Venezuela, promuevan acciones desestabilizadoras y fortalezcan a los partidos y movimientos de oposición.

Cada vez conocemos más de lo que ya conocíamos. 

Los motines contrarrevolucionarios son golpistas, los acompaña un sistema de medios mentirosos y tocan la música que agrada al oído de sus amos norteamericanos.

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