Nicaragua

Emigrante nicaragüense crea organización humanitaria

Los aportes a esa entidad, nombrada El arete huérfano, proceden del reciclaje de joyas en desuso que la joven recibe a través de donaciones

El Arete huérfano
La Fundadora de la organización humanitaria "El Arete huérfano", Denisse Montalván | EFE

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Una emigrante nicaragüense fundó una organización humanitaria sin fines de lucro con el propósito de recaudar dinero que destina a orfanatos latinoamericanos.

Los aportes a esa entidad, nombrada “El arete huérfano”, proceden del reciclaje de joyas en desuso, que la joven recibe a través de donaciones.

La joven Denisse Montalván, que lidera ese organismo pide, donaciones en forma de aretes que las personas no quieren o que han perdido el par y son transformados en brazaletes. “Así ya no son huérfanos porque encontraron hogar en una pulsera”, afirmó la fundadora.

Fundada en 2012, la organización está vinculada a la vida de la joven nicaragüense quien cuando estudiaba creaba joyas para pagar sus libros. La entidad busca donaciones de zarcillos y otras joyas sin uso, a través del sitio www.theorphanedearring.com o por medio de redes sociales como Facebook.

Para transformar las donaciones, un equipo de voluntarias descompone las joyas y clasifica las piedras para hacer los brazaletes y agregan a cada uno un arete colgante. Luego de la venta, el dinero recaudado lo enviamos a cuatro orfanatos en Colombia, Nicaragua, Guatemala y México, para ayudar a alrededor de 400 niños, dijo Denisse.

La joven Montalván nació en Costa Rica en el seno de una familia nicaragüense que emigró durante su niñez a California (EE.UU.). En 2008 se graduó de Relaciones Públicas y Publicidad de la Universidad Estatal de California Domínguez Hills.

Pero siempre recordó que en Tipitapa (Nicaragua), ella y su familia ayudaban a la Casa Hogar Hossana. “Fue ahí donde comencé a enviar el dinero de las ventas de los aretes huérfanos para ayudar con alimentos o materiales escolares a 47 niños”, aseguró la joven.

En esas actividades se enteró de las necesidades de otros 180 niños en el Centro La Jungla, en Bogotá (Colombia), “en donde la mayor aspiración de los chicos es ser el matón mejor pagado de la ciudad”, dijo.

Pero “nosotras queremos que con los materiales que proveemos, aspiren a ser el mejor dibujante o pintor de su pueblo o que se destaquen en otras ramas del arte”, expresó la fundadora, quien aseguró recientemente en una entrevista, “cuando veo a los niños y los conozco a nivel personal, me siento con la responsabilidad de seguir adelante”.

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