Nicaragua

Nuevos Tiempos para hacer Patria

En estos siete años en el gobierno, el FSLN da otro paso para mover la Historia, porque comprende que somos nación, no el remedo de república bananera que añoran los señorones que se creen con pedigrí para mandar

Bandera de Nicaragua
Bandera de Nicaragua |

Edwin Sanchez |

Fuimos país castigado por la Conquista y la Colonia; Estado inconcluso con Independencia de papel; tránsito de aventureros durante la fiebre del oro en California; nación donde, nos informa Rubén Darío1, los tiradores de Walker, con el visto bueno del presidente Franklin Pierce de los Estados Unidos (1853-1857), “cazaban nicaragüenses como quien caza venados y conejos”.

Sus mejores hijos fueron desterrados o asesinados, y premiados los que, como dijo Sandino, se disputaban el látigo del invasor. La gran víctima de la oligarquía parroquial, esa que desde Granada pedía a gritos la anexión a Washington, fue el mismo Darío. El presidente Joaquín Zavala y Solís (1879-1883) impidió que el jovencito de 15 años, sin prosapia alguna, se ganara una beca para estudiar en Europa. Además, sus escritos no rimaban con el precario concepto conservador de “patria”.

Más que en patria, fuimos convertidos en coto de caza y bodega de materias primas, y no podemos hablar de historia, sino de historieta; diseñados desde el exterior no aprendimos por nosotros mismos a ser nicaragüenses, y los que se atrevieron a hacerlo fueron acusados de “obstáculos” o “bandoleros».

Por querer estrenar su propio país y construir una identidad nacional a muchos se les fue la vida en el audaz intento. Enfrentarse a la nefasta tradición, a la Iglesia, a la oligarquía, a las metrópolis y a la superstición que todavía gravita en ciertas cabezas, no es para cualquiera. De ese choque contra el pasado que todo lo contaminaba, es que surgieron esos grandes hombres y mujeres.

En la altivez del General José Dolores Estrada, en los años del General José Santos Zelaya, en la brevedad intensa del General Benjamín Zeledón, en los días luminosos del General Augusto C.  Sandino, advertimos a cuatro generales que sí hicieron gala de patria y un poeta que la corona: Rubén Darío.

Aunque algunos critiquen a Zelaya, fue el hombre que la Providencia escogió para que Nicaragua conservara su unidad geográfica, rompiera con el medieval concordato con la Iglesia Católica, y osara negociar, fuera de América, el Canal Interoceánico. Pero a los que piensan en grande, es decir, como nicaragüenses, la Metrópolis y sus ahijados domesticados les dicen: “¡Knox!”.

Ellos se decidieron a hacer Historia. Si los siglos de Nicaragua hablaron alguna vez fue por boca de estos generales y la pluma del hombre que puso a andar el idioma castellano en el mundo. 

En estos siete años en el gobierno, el FSLN da otro paso para mover la Historia, porque comprende que somos nación, no el remedo de república bananera que añoran los señorones que se creen con pedigrí para mandar.

No somos el discurso de un grupo de políticos arcaicos cuyas generaciones anteriores se apresuraron a apagar cualquier destello de vinculación de Nicaragua con las ideas modernas, “hasta la aparición irreversible del Frente Sandinista”, nos ilustra Carlos Fonseca.

“En el país no fue posible la promoción, en la primera etapa del régimen somocista, de políticos con cierta formación moderna, incluso en el exilio, comparable por ejemplo a Juan Bosch, de República Dominicana”2, escribió Carlos. El “último grito” de la moda en los años 60-70 del siglo XX fue el pensamiento conservador, cuyos dirigentes “se ponían al día” con lo más rancio de entonces: ser anticomunistas.

El ideal de Darío y Sandino

Nuestro país es más que un mapa: es tierra de Dios. Nicaragua es su gente, esa misma que tantas hermosas y sinceras expresiones provoca en los visitantes. Por eso debemos bendecirla cada día.

El cambio es indispensable para alcanzar las coordenadas pospuestas por decisiones de los líderes de la tradición o desde el exterior. Es pensar en hacer Patria. Es el ideal de Darío, de Sandino y Fonseca…, ideales de una Nicaragua del siglo XXI que alienta el FSLN.

Un pensador planteó: “La historia de la civilización muestra una infinita inquietud de perfecciones que grandes hombres presienten, anuncian o simbolizan. Frente a esos heraldos, en cada momento de la peregrinación humana se advierte una fuerza que obstruye todo los senderos: la mediocridad, que es una incapacidad de ideales”3.

Los Nuevos Tiempos propuestos por el presidente Daniel Ortega, la escritora Rosario Murillo, el comandante Bayardo Arce, la comandante Doris Tijerino, el general Omar Hallesleven, el legislador René Núñez, el comandante Edén Pastora, la comandante de Pancasán, Gladys Báez, el historiador Aldo Díaz, el analista William Grigsby, el comandante Lumberto Campbell, el doctor Orlando “Jerónimo” Núñez”…, es decir el Sandinismo Histórico con toda su Juventud Sandinista, pasan las páginas fatales de la historia.

Y contra el legítimo derecho de hacer Patria, se oye el rechinar de dientes desde la oscuridad de aquellos partidos caducos que prefieren el estancamiento, agradecidos del Mayor General USMC, Smedley D. Butler, por ejecutar la “limpieza de Nicaragua, de 1909 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional de los hermanos Brown”4. Así creó el arquetipo de la “República soñada” y diseñada por Tomás Dawson, agente especial del presidente de Estados Unidos, William Howard Taft.

Tal es el parto traumático de nuestra república atrofiada, encadenada, con algunas mentes oxidadas por eslabones, al subdesarrollo.

Por eso son necesarios los Nuevos Tiempos, para que no volvamos a padecer esta escena de los viejos tiempos de Butler y que condenó Rubén:

“Dícese que estando reunido el Congreso de Nicaragua para tratar de la reforma de la Constitución se recibió un cablegrama de la Casa Blanca en el cual se ordenaba -esa es la palabra-, que no se tratase la reforma de la Constitución hasta que llegase un comisionado del gobierno de los Estados Unidos… Si esto no es ya perder completamente la nacionalidad que venga Washington y lo diga, porque ya sería tarde para preguntárselo a San Martín o a Bolívar”5.

Notas:

1. Fin de Nicaragua. La Nación, Buenos Aires, 1912. Escritos Políticos. BCN, 2010, p 180.

2. Obra Fundamental. Carlos Fonseca. Aldilá Editor, 2006, p 196.

3. El hombre mediocre. José Ingenieros.

4. Confesión ante el Congreso de EUA. Gobernantes de Nicaragua. Aldo Díaz, 2002, p 106.

5. Fin de…

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