Nicaragua

Avanza Nicaragua ante igualdad de género y contra herencias machistas

La igualdad de géneros no es una ilusión de la sociedad nicaragüense, sino una realidad por su voluntad y sus leyes sobre este aspecto social del país

Redacción Central |


La igualdad de géneros no es una ilusión de la sociedad nicaragüense, sino una realidad por su voluntad y sus leyes sobre este aspecto social del país

La igualdad de género es una realidad en Nicaragua y desde el año 2012 fue para las mujeres el inicio de su gran esperanza, porque la Asamblea Nacional aprobó la denominada Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, la cual entró en vigencia y hoy es una de las más importantes que existe en el país, en contra de las costumbres machistas que hemos heredados.

Muchas veces las leyes no cambian por sí solas una conducta, es parte de lo que ha ocurrido durante decenios y la violencia de género no solo no disminuyó, sino que en algunos casos trataron de incrementarla en algunas regiones el año pasado, porque la costumbre machista trata de prevalecer, lo que implica que ello requiere además de una legislación una conducta social apropiada, en que se vea a la mujer de igual a igual.

Quizás existan machistas que se hubieran puesto de acuerdo para aumentar agresiones contra las mujeres, burlarse de esta ley que pretende protegerlas de sus agresores, quienes mayormente son sus esposos o compañeros de vida permanentes y ocasionales, pero que están fracasados ante las leyes del país y tendrán que pagar por una conducta impropia con las ninfas.

La violencia de género aumentó el año pasado a pesar de la ley porque existen mujeres que temen acudir a las autoridades y, además, tienen miedo de una molestia mayor, pero esto solo se resolverá con el tiempo, cuando las féminas sean más independientes económicamente y culturalmente, porque somos seres humanos, hombres y mujeres, que respondemos ante la misma sociedad.

La lucha contra la violencia de género no es solo un asunto de leyes y de instituciones, sino de instituciones que valoren las posibilidades de cada cual, porque lo más importante es cuanto puede ofrecer cada cual a la sociedad.

No se puede obviar que la violencia contra la mujer es un problema humano y social que para poder ser contenido, disminuido y desarraigado, se requiere la convergencia de múltiples actores y acciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que entre el 40 y el 70 por ciento de los actos de violencia contra la mujer en el mundo son perpetrados por el esposo o el miembro masculino de la pareja.

Los expertos señalan que en el fondo de este problema se encuentra el antivalor de la masculinidad tóxica, la creencia de que el hombre tiene derecho de posesión sobre la mujer, incluso de agresión, la cual se ha desarrollado a lo largo de muchísimo tiempo, lo cual está profundamente arraigada, pero que entidades sociales y humanas consideran que se puede erradicar con prontitud y rigor.

La violencia de género es un fenómeno universal y que ocurre en países tan avanzados como Suecia, Finlandia o Alemania, cuyos niveles de educación en general y sexual en particular son muy elevados, pero sucede en países tan atrasados como Haití o Nicaragua, donde son frecuentes y es necesario eliminarlos.

Por lo que la ley y la sanción judicial son necesarios para resolver el problema de la violencia de género, además de la educación formal y sexual desde temprana edad, porque nuestras féminas deben prepararse técnica y físicamente para afrontar los requerimientos económicos del país, así como de sus agresores.

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