Nicaragua

4 de mayo: orgullo nica (II)

Sobre el Día de la Dignidad Nacional Sandino expresó: "Es fiesta porque fue ese el día en que Nicaragua probó ante el mundo que su honor nacional no se humilla; que le quedaban todavía hijos que con su sangre le lavarían la mancha de los demás".

Redacción Central |

4 de mayo: orgullo nica (II)
Sobre el Día de la Dignidad Nacional Sandino expresó: «Es fiesta porque fue ese el día en que Nicaragua probó ante el mundo que su honor nacional no se humilla; que le quedaban todavía hijos que con su sangre le lavarían la mancha de los demás».

Este 4 de mayo se celebra el Día de la Dignidad Nacional. Es por ello que queremos continuar con la segunda parte y final de relato que hiciera el General Augusto César Sandino sobre los hechos ocurridos en 1927 que dieron motivo a esta celebración.

(…)

Él (Moncada) sonrió sarcásticamente. Me dijo textualmente estas palabras, en tono despreciativo:

-«No hombre….¿Cómo va a sacrificar usted por el pueblo? El pueblo no agradece…Esto se lo digo por experiencias propia…La vida se acaba y la patria queda…El deber de todo ser humano es: gozar y vivir bien sin preocuparse mucho…»

Me despedí de él y fui hasta donde estaban todas mis fuerzas.

Como yo estaba en ese momento con mi Estado Mayor, según dejo dicho, ante Moncada, todos los que lo formaban son testigos del relato que dejo hecho.

Cuando salimos al portón del camino real todo mi Estado Mayor y yo dimos «mueras» a los yankees. En el camino fuimos comentando las razones de Moncada y todos comprendimos que él ya traía en su bolsillo la promesa de presidencia de Nicaragua

Terminó la llamada revolución constitucionalista, en que Moncada vio que se podía realizar su vieja ambición de ser Presidente, sin fijarse en los medios que debían llevarlo hasta allí, sin tomar en cuenta que se entregaba al país nuevamente al interventor, y hasta olvidando a los delegados del doctor Sacasa, doctores Espinosa, R. Argüello y Cordero Reyes, quienes una vez en esta capital, lanzaron un manifiesto, dando a conocer las intenciones de Moncada y expresando que no era esas las instrucciones del doctor Sacasa. Así entregó las armas Moncada. Comprendí que éste traicionaba los intereses de la revolución, pues así lo declaró el doctor Sacasa, y comprendí también con amargura que eran defraudados los intereses del pueblo nicaragüense.

Llegué al cerro El Común, en el cual estaba mi fuerza, y participé a todos los que oí de propia boca de Moncada y lo que en él comprendimos.

No era posible que yo fuera indiferente la actitud asumida por un traidor. Recordé en ese momento las frases hirientes con que nos calificaban a los nicaragüenses en el exterior. Así pasé tres días en el cerro El Común, abatido, triste, sin saber qué actitud tomar, si entregar las armas o de defender el país, que reclamaba la conmiseración a sus hijos. No quise que mis soldados me viesen llorar y busqué la soledad.

Allí solo, reflexioné mucho, sentí que una voz extraña me decía: «¡Vendepatria!». Rompí la cadena de reflexiones, y me decidí a luchar, comprendiendo que yo era el llamado para protestar por la traición a la Patria y los ideales nicaragüenses, y que las balas serías las únicas que deberían defender la soberanía de Nicaragua, pues no había razón que los Estados Unidos intervinieran en nuestros asuntos de familia. Fue entonces cuando publiqué mi primer manifiesto.

(…)

Augusto César Sandino

(Mayo, 1927)

también te puede interesar