Nicaragua

Documentan daños ambientales de Costa Rica al Río San Juan

Expertos de diversas organizaciones ambientalistas nicaragüenses recorrieron el curso del enclave pluvial para apreciar los efectos negativos por la construcción de la carretera tica

Redacción Central |

Documentan daños ambientales de Costa Rica al Río San Juan
Expertos de diversas organizaciones ambientalistas nicaragüenses recorrieron el curso del enclave pluvial para apreciar los efectos negativos por la construcción de la carretera tica

Con el propósito de documentar los daños ambientales ocasionados por Costa Rica con la carretera que construye en la ribera del Río San Juan, un grupo de expertos de diversas organizaciones ambientalistas nicaragüenses recorrieron la mañana de este jueves el curso de esa importante ruta acuática.

Esa documentación de los efectos negativos que genera al cuerpo de agua la construcción de la carretera tica, servirá para sustentar la demanda que las organizaciones ambientalistas promueven en la Corte Centroamericana de Justicia.

Entre los expertos que participaron en el recorrido se encuentran el científico Jaime Incer Barquero, Camilo Lara y Salvador Montenegro, entre otros.

Salvador Montenegro, director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, informó que el recorrido por vía aérea incluyó toda la extensión del Río San Juan, desde San Carlos hasta la salida al mar en Harbour Head.

Desde el aire hemos podido constatar la serie de cambios y modificaciones que se están llevando a cabo en las riberas del Río San Juan, del lado costarricense, informó Montenegro en declaraciones a los medios del Poder Ciudadano.

Desde hace unos 18 años la Universidad ha invertido recursos para conocer la situación del Río San Juan porque constituye parte de la fuente hídrica más importante con que cuenta Nicaragua, que es la cuenca de los grandes lagos y el Río San Juan, añadió.

El experto recordó que cualquier modificación que se lleve a cabo, en alguna parte del territorio que cubre esta enorme cuenca que es más o menos la tercera parte de la extensión de nuestro país.

Tenemos que recordar que esta cuenca comienza en las partes altas de Jinotega, con el Lago artificial del Apanás y que luego baja, constituyendo la subcuenca del Lago Xolotlán o Managua, que es la parte alta de la cuenca y que luego esa agua baja hacia la subcuenca del lago Cocibolca, sobre el río Tipitapa, añadió.

Luego toda esta riqueza hídrica sale por el río San Juan, el desaguadero de la Cuenca de los Grandes Lagos en dirección al mar, siguiendo su curso normal hasta Harbour Head y su salida al mar Caribe, precisó.

El director del CIRA de la UNAN-Managua dijo que no hay que perder de vista que los recursos hídricos de Nicaragua se caracterizan por tener una conectividad, una unión entre sí, y que los problemas que aquejan en su momento a determinada parte de esta extensión geográfica, forzosamente también afectan a los que se encuentran río abajo o río arriba.

Por esta razón es que resulta muy importante recordar, que el uso al cual se destine cada uno de los componentes de este sistema hídrico, tiene repercusión, social, económica y ambiental, reflexionó.

Dijo que la mayor parte del territorio que cubre esa subcuenca está en territorio costarricense con unos 8 mil kilómetros cuadrados y la menor parte, en Nicaragua con unos 3 mil kilómetros cuadrados.

De tal forma que el mal uso de los suelos o el mal uso de los agroquímicos (fundamentalmente plaguicidas) en el lado costarricense tienen un impacto severo en el cuerpo de agua de Nicaragua, o sea en el Río San Juan.

Sabemos que la hermana nación de Costa Rica, desafortunadamente, tiene el poco honroso privilegio, de ser el país en el mundo que consume mayor cantidad de agroquímicos, fundamentalmente plaguicidas. En el año 2011 Costa Rica fue designada el país mundial con mayor uso de veneno en sus cultivos, recalcó Montenegro.

Estamos hablando de 51 kilogramos de plaguicidas o de venenos por cada hectárea. Y ya vimos que el territorio que drena (sedimentos y otros desechos) hacia el Río San Juan, es del orden de los 8 mil kms, recordó el experto del CIRA.

Es decir hablamos de 800 mil hectáreas y si cada una de esas 800 mil hectáreas aporta un kilogramo de venenos, entonces podemos entender sin mayor dificultad que una suma matemático, que lo que el Río San Juan está recibiendo por la escorrentía o el escurrimiento del agua desde el territorio costarricense, es muy severo, y esto es sumamente dañino para la diversidad biológica del río, especialmente porque la cantidad de lodos y sedimentos que se escurre junto con esa agua es muy importante, insistió.

Hablamos de 3 o 4 mil toneladas diarias de sedimentos o lodos que llegan y que ahora con la construcción de la carretera va a abrir la posibilidad para que todavía se incremente mucho más el aporte de estos sedimentos, indicó.

Advirtió igualmente que la carretera que construye Costa Rica en la ribera del río nicaragüense traerá consigo nuevas urbanizaciones, desarrollos turísticos, agroindustrias y otras instalaciones que generarán más desechos que caerán a la vía acuática nicaragüense.

Estos desechos producidos por el incremento de la población, por el incremento de la llegada de turistas, estas basuras, aguas residuales, aguas negras y todo tipo de otros desperdicios, inevitablemente van a ser descargados en las aguas nicaragüenses del Río San Juan, recalcó Salvador Montenegro.

Por esa razón, es que causa honda preocupación observar cómo la carretera se ha construido directamente sobre el borde del río, y que por diseño, se ha evitado cualquier otro tipo de previsión para mitigar el daño que podría ocurrir, observó el investigador nicaragüense.

Resulta lamentable, resulta incomprensible, e injustificable, cómo los mismos humedales que han sido declarados humedales de importancia internacional por la comisión RAMSAR y que se encuentran en territorio costarricense, están siendo afectados por las obras que ellos están desarrollando, enfatizó.

Estamos ante una situación que debe corregirse de inmediato, que debe suspenderse ese tipo de obras y que por todos los medios la cordura debe imperar y debemos sentarnos para entendernos, discutir bilateralmente todos estos problemas y con la mejor buena voluntad resolver estos problemas que afectan tanto al patrimonio natural de Nicaragua como también afecta al patrimonio natural de Costa Rica, concluyó.

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