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Nicaragua: con sabor a futuro

Los avances en la transformación social, económica, cultural, política y ambiental confirman las esperanzas de las y los nicaragüenses en un país mejor

Managua, Nicaragua
Transformación en Nicaragua favorecen al pueblo. | Internet

Redacción Central |

Los avances en la transformación social, económica, cultural, política y ambiental confirman las esperanzas de las y los nicaragüenses en un país mejor

Esta publicación ha acompañado al pueblo nicaragüense en cada una de las situaciones cotidianas. Por eso a nuestros lectores no les debe extrañar cuando afirmamos que el país tuvo grandes avances en las transformaciones alcanzadas entre 2007 y 2011.

En los ámbitos sociales, culturales, políticos y ambientales la nación de Augusto César Sandino creció vertiginosamente, hecho que avalan, entre otros meritorios resultados, la disminución de los índice de pobreza y criminalidad, la proclamación de Territorio Libre de Analfabetismo el 22 de agosto de 2009, la entrega de 136 mil títulos de propiedades de la tierra a igual número de familias y la incorporación de 23 mil jóvenes con potencial delictivo a labores educativas y de otra índole, por solo citar logros de gran impacto en la población.

En este sentido, el protagonismo asumido por las organizaciones gubernamentales y en lo personal del Presidente Daniel demuestra que existe una preocupación/ocupación del poder político por mejorar las condiciones de vida del pueblo, hecho inexistente durante los gobiernos neoliberales.

Igualmente se debe destacar el papel de la Juventud Sandinista (JS) organizando las más diversas actividades dirigidas a todos los grupos etarios y, especialmente, a jóvenes y niños. Así se educan, forman, los hombres y mujeres del mañana, se les hace más capaces para encaminar la sociedad nicaragüense que se quiere.

La igualdad de deberes y derechos de los ciudadanos, respaldada por la Constitución Política de la República, hace a la gestión del gobierno sandinista un proceso inclusivo, que respeta y acepta las diferencias raciales, étnicas, de género, de edades, de clase social, etcétera.

El Modelo Cristiano, Socialista y Solidario del Poder Ciudadano que enarbola como proyecto el actual mandatario ha cambiado la relación de las y los nicaragüenses con su presidente, pues ahora se mira a la cultura, la realidad que viven y sus aspiraciones. Se trata entonces de sumar, de implicar a cada uno con su pequeño y necesario aporte en las múltiples acciones que se desarrollan hasta en los más intrincados parajes de nuestra geografía.

En cuanto a las relaciones internacionales, no puede obviarse la trascendencia de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la cual ha facilitado no solo ayudas humanitarias en medio de desastres naturales, sino además cooperación permanente para la formación de profesionales más calificados —sobre todo médicos—, para la atención a enfermos, para enseñar a leer y escribir a los analfabetos que tuvimos, entre otro centenar de aportes desinteresados.

Cuando el próximo 10 de enero se realice la toma de posesión del Comandante Daniel — ahora por segunda ocasión consecutiva— Nicaragua iniciará un nuevo capítulo en su historia. Ya no ante la duda del cumplimiento de promesas electorales, sino ante la certeza de que los planes pueden lograrse, de que los sueños pueden hacerse realidad, de que el futuro mejor está en nuestras manos.

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