Nicaragua

Gratuidad y calidad, premisas fundamentales del gobierno sandinista

Entre 2007 y 2011 los sistemas de educación y de salud pública han constituido los grandes desvelos de las autoridades. Las transformaciones y éxitos en estas esferas inciden en una mejor calidad de vida para las y los nicaragüenses

Redacción Central |

Entre 2007 y 2011 los sistemas de educación y de salud pública han constituido los grandes desvelos de las autoridades. Las transformaciones y éxitos en estas esferas inciden en una mejor calidad de vida para las y los nicaragüenses

«Los servicios de educación, salud y seguridad social, son deberes indeclinables del Estado, que está obligado a prestarlos sin exclusiones, a mejorarlos y ampliarlos. Las instalaciones e infraestructura de dichos servicios propiedad del Estado, no pueden ser enajenados bajo ninguna modalidad».

Basado en el artículo 105 de la Constitución Política de la República de Nicaragua, el gobierno sandinista que preside el Comandante Daniel ha desarrollado como uno de los puntos fundamentales de su Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) la atención a dichas esferas. En este sentido, entre el 2007 y el 2011 se han alcanzado numerosos logros que hacen mirar con optimismo el futuro de la nación y sus habitantes.

El documento de Evaluación de la Transformación de Nicaragua para el ciclo antes citado —elaborado al cierre de 2011— señala como el principal triunfo del PNDH la proclamación de nuestro país como «Territorio Libre de Analfabetismo» el 22 de agosto de 2009. El texto resalta que, para lograr tan significativo objetivo, «532 641 jóvenes y adultos aprendieron a leer y escribir a través de los programas de alfabetización y post alfabetización».

Pero lograr erradicar el analfabetismo de un 22 por ciento —cifra existente al asumir el poder el Presidente Daniel—hasta un 3,33 por ciento en 2010 exigió el desarrollo de varios planes gubernamentales como la gran Campaña Nacional de Alfabetización «De Martí a Fidel» y la Jornada «De Fonseca a Sandino».

Gracias a estas acciones que involucraron a la mayoría de las familias nicaragüenses se llevó la «luz de la enseñanza» a los campos más intrincados y barrios marginales, sitios que habían sido olvidados durante los 16 años de gobiernos neoliberales.

Una sociedad mejor, necesita hombres y mujeres mejores, más preparados. De ahí que la educación deba responder a esas exigencias, deba formar a los ciudadanos para el país que queremos. La carta magna de la República establece en su capítulo 116 «que la educación tiene como objetivo «la formación plena e integral del nicaragüense; dotarlo de una conciencia crítica, científica y humanista; desarrollar su personalidad y el sentido de su dignidad; y capacitarlo para asumir las tareas de interés común que demanda el progreso de la nación»; la reconoce como un «factor fundamental para la transformación y el desarrollo del individuo y la sociedad». Es por ello que el gobierno sandinista, a través del texto regente nacional, estableció la enseñanza libre e igual para todos los ciudadanos, así como la gratuidad para todos los centros del Estado.

El actual sistema legislativo, vigente desde agosto de 2003, ha sido el principal factor que incide en el aumento del índice de matrículas en todos los niveles educacionales, lográndose en 2011 un total de 1 647 906 estudiantes: el preescolar tuvo 227 559 alumnos; la primaria, 925 245; y la secundaria 495 102.

Otro aspecto distintivo es que, de igual modo, se busca una continuación del proceso de alfabetización, de manera que leer y escribir son apenas los primeros pasos hacia fuentes de conocimientos mayores.

En este sentido, se han aplicado el método de nivelación «Ya Puedo Leer y Escribir» y las modalidades de primaria de jóvenes y adultos «Yo Sí Puedo Seguir». A ello se une la Estrategia Educativa definida en 2010, donde definen como objetivos a corto y mediano plazo la Batalla por el Sexto Grado, a lograrse en este mismo año; y la Batalla por el Noveno Grado, para 2015. Todos estos programas están dirigidos a alcanzar la universalización de la educación básica, a que todos las y los nicaragüenses lleguen paulatinamente a dichos grados de escolaridad.

Mientras, también se trabaja en el fortalecimiento de la educación técnica, la cual posee un modelo formativo y paradigma de desarrollo reciente —creado en 2007—. Encaminado a dotar de habilidades sobre todo a las personas más pobres, el nuevo programa ha favorecido un aumento de las matrículas en este nivel, lográndose el año pasado 905 305 estudiantes y 613 654 graduados en diferentes especialidades.

La concesión de becas es uno de los factores que directamente incide en este aumento, pues en el período de 2007 a 2011 se otorgaron un total de 365 510 para idiomas y otras ramas. Ahora la educación técnica mira al futuro ideando la transformación curricular que concibe dos alternativas para estudiar el bachillerato: la general y la de técnico.

Por su parte, la Educación Superior se ha visto favorecida por una amplia demanda de los centros del Estado, en los cuales han matriculado 120 mil jóvenes, cifra que supera tres veces los 40 mil ingresos de las universidades privadas. De esos 160 mil alumnos totales, miles han recibido becas que posibilitan la continuidad de estudios para quienes tienen bajos recursos económicos.

Si bien el sistema educacional nicaragüense ha dado pasos gigantescos entre 2007 y 2011, el de salud pública igual. Amparado también por la Constitución Política de la República, específicamente en su artículo 105, los servicios han logrado su total gratuidad en la variante pública. De ahí que se haya experimentado un auge vertiginoso en su demanda, avalado en las más de 100 millones de consultas con medicamentos libres de cualquier pago, lo que supera en más de un 76 por ciento las realizadas en 2006.

Tan alto índice se logra gracias a las más de 1,1 millones de cirugías (más de 77 por ciento de las que se realizaban en 2006); 2,1 millones de hospitalizaciones; y 589,9 mil partos atendidos.

Según el PNDH y su documento de Evaluación de la Transformación de Nicaragua, durante el período ha existido preocupación por desarrollar una salud preventiva, es decir, que también vaya encaminada a educar a la población para mejorar su calidad de vida como método fundamental para la erradicación de enfermedades. Es así que se han aplicado 19,7 millones de vacunas y más de 83 millones de exámenes especializados, esta última cifra representa el 108 por ciento de lo que se realizaba antes del mandato del compañero Daniel.

Además, el trabajo en la prevención es evidente por la disminución de la mortalidad infantil (neo natal) y materna, las que al cierre de 2010 mostraban menos de un 53,7 ciento y menos de un 15,7 ciento, respectivamente.

El informe oficial también recuerda que «un eje esencial» en el mejoramiento de los servicios ha sido el Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), que durante sus tres primeros años de desarrollo (2008-2011) ha contado con 3,3 millones de visitas y la dispensarización de unos 2,1 millones de ciudadanos.

Llegar a las comunidades más pobres y apartadas, brindarles atención de calidad ha sido una premisa del gobierno sandinista. Además del MOSAFC se ha contado con el apoyo de los países que integran la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), modelo de integración que une a varias naciones latinoamericanas cuyos gobiernos progresistas y de izquierda luchan contra males comunes en la región.

La Operación Milagro, con la cual se han operado 100 mil personas con diversas patologías oculares, y el Programa Todos con Voz, nacido de la comunión entre Cuba y la Brigada Médica Sandinista, visualizan el éxito de esta cooperación.

Especialmente este último ha sido de gran impacto en la población porque no solo ha permitido el primer registro de personas con discapacidades (126 316), sino también insertarlas en programas educativos, de salud, de capacitación ocupacional para hacerlos útiles, para insertarlos a la sociedad.

Como puede apreciarse, grandes han sido los avances en la educación y la salud en Nicaragua entre el 2007 y el 2011. Solo que éste es el comienzo de las transformaciones en estos sectores, imprescindibles para elevar la calidad de vida de los ciudadanos.

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