Nicaragua

Nicaragua y Daniel ocuparon lugar destacado en el escenario internacional en el 2011

El accionar de la Revolución Sandinista fue factor trascendente en el proceso de integración y en el rechazo mundial a la política agresiva del Imperio contra otros países del planeta

Redacción Central |


El accionar de la Revolución Sandinista fue factor trascendente en el proceso de integración y en el rechazo mundial a la política agresiva del Imperio contra otros países del planeta

La voz de Nicaragua y la de su Presidente, Daniel Ortega, fueron escuchadas muchas veces durante el 2011 proclamando los principios siempre defendidos por el Sandinismo, especialmente el proceso de integración centroamericana y latinoamericana y la solidaridad con otros pueblos del mundo.

Al seno de la Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, el Sistema de Integración Centroamericana y muchas otras instancias regionales e internacionales, llevó Daniel la firme posición de nuestro país basada en su política independiente y en el ánimo de favorecer la amistad con todos los pueblos del mundo.

Nicaragua también estuvo muy presente en escenarios de suprema importancia para la unidad latinoamericana y caribeña como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el sueño hecho realidad de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Nuestro país y su máximo dirigente rompieron lanzas en las instancias internacionales contra las guerras de rapiña llevadas a cabo por las potencias capitalistas en los territorios árabes y africanos, con especial incidencia en el repudio generado en el mundo entero por el genocidio cometido en Libia.

Nicaragua estuvo al lado del pueblo palestino en la reclamación de su derecho a un Estado libre e independiente y junto al pueblo hondureño en su reclamo por el regreso a la democracia.

El Comandante Daniel fue voz sin limitaciones del sufrido pueblo de Puerto Rico demandando su independencia y su presencia como nación libre en todos los organismos internacionales y también condena permanente del injusto bloqueo estadounidense a la Cuba revolucionaria.

El Gobierno Sandinista ha abrazado sin la menor vacilación la causa de la paz, no sólo en el ámbito nacional, y por ella lucha para que reine en cualquier rincón de la Tierra, pero también ha impulsado decididamente el combate al narcotráfico, verdadera amenaza para ese deseo de paz, señalando además la responsabilidad de los grandes consumidores de drogas en la permanencia de dicho peligro.

De igual trascendencia han sido sus llamados y acciones contra la agresión a la Madre Tierra que provoca los graves conflictos del cambio climático y augura un porvenir incierto para las futuras generaciones. Además, al defender su soberanía sobre el Río San Juan y enfrentarse a los daños causados a esa vía fluvial por el Gobierno de Costa Rica, está respondiendo a el mismo criterio ambientalista y apoyando las regulaciones internacionales y fallos judiciales existentes en esa materia.

Precisamente esa posición y ese accionar del Comandante y del gobierno de Nicaragua, justifica la ola sin lìmites de satisfacción externa ante la contundente victoria obtenida por Daniel en las urnas el pasado seis de noviembre, la cual ratificó la confianza del pueblo nicaragüense en un Ejecutivo que, además, enarbola permanentemente las banderas de la justicia social y la defensa de los más pobres.

Es importante recordar que, no sólo desde Centroamérica y Latinoamérica, sino desde los más lejanos confines del orbe, llegaron a Managua los mensajes de Jefes de Estado y de Gobierno, de organizaciones internacionales y regionales, de organizaciones sociales y de partidos políticos o movimientos ambientalistas, todos de felicitación por la nueva victoria de Daniel en las urnas.

El cúmulo de manifestaciones de regocijo por ese triunfo constituyó una demostración del reconocimiento alcanzado a nivel mundial por la Revolución Sandinista y su líder.

Con esa realidad, Nicaragua demuestra que nada pudieron en el 2011 ni tampoco podrán en el 2012, los defensores del neoliberalismo que multiplica el hambre y la miseria de los pueblos ni el Imperio por mucho que sea su poder económico y militar.

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