Nicaragua

Llama Cardenal Obando a graduados de la ELAM a seguir el ejemplo de Jesús

Intervino en la VII Promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba y IV graduación de Brigada Médica Nicaragüense Vilma Espin Guillois, actividad presidida por el Comandante Daniel y la compañera Rosario

Cardenal Miguel Obando y Bravo
Cardenal Miguel Obando y Bravo | César Pérez

Redacción Central |

Intervino en la VII Promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba y IV graduación de Brigada Médica Nicaragüense Vilma Espin Guillois, actividad presidida por el Comandante Daniel y la compañera Rosario

No hay satisfacción más grande que servir a los demás, manifestó este miércoles Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo durante la VII Promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba (ELAM) y IV graduación de Brigada Médica Nicaragüense Vilma Espin Guillois, actividad presidida por el comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo.

El Cardenal Miguel expresó sus felicitaciones a estos buenos jóvenes que se han graduado de médicos, han escogido una carrera muy sacrificada, pero a la vez muy gratificante, puntualizó.

En su intervención, Su Eminencia se refirió a la labor de los médicos evocando la atención desmedida de Jesús con los débiles y enfermos, así como su preocupación por los más necesitados materiales y la sanidad que llevó a muchos enfermos.

Indicó que la medicina es una acción evangelizadora que encontró, desde sus primeros tiempos, la respuesta pastoral de la Iglesia, que no hace otra cosa más que cumplir el mandato de su fundador de poner las manos sobres los enfermos y que estos sanaran.

El Cardenal comentó que en la edad media surgieron la mayoría de las instituciones asistenciales y hospitalarias de Europa, instituciones que fueron punto de la caridad infundida por el cristianismo y ejercida en la mayor parte de los casos por las órdenes religiosas, las que acogieron a los pobres y mendigos a la vez que les procuraron cuidados asistenciales y médicos.

Los médicos se encuentran a diario con el misterio del sufrimiento, que afecta no solamente al enfermo sino también a los familiares, es necesario por tanto aprender de la conducta de Jesús en relación con los enfermos y los que sufren. El arte de curar no puede quedarse en una respuesta técnica, una palabra de aliento y esperanza, una sonrisa de amor, y solidaridad contribuyen enormemente en la acción terapéutica, agregó Su Eminencia.

El Príncipe de la Iglesia oró por estos nuevos médicos, hombres y mujeres que han aceptado dedicarse al servicio del prójimo y rogó a Dios los colmara de bendiciones.

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