Nicaragua

Ambientalistas respaldan al Gobierno de Nicaragua

expresaron que el Gobierno debe considerar interponer una demanda contra Costa Rica por el crimen ecológico que ese país perpetra contra el Río San Juan

Río San Juan
Organizaciones ambientalistas respaldan al Gobierno de Nicaragua | el19digital

Redacción Central |

expresaron que el Gobierno debe considerar interponer una demanda contra Costa Rica por el crimen ecológico que ese país perpetra contra el Río San Juan

La construcción de 130 kilómetros de carretera en territorio costarricense, al margen del Río San Juan, causa graves daños al ecosistema, perjudicando a nuestro río y a los humedales de la zona, señalaron dirigentes de organizaciones ambientalistas del país, quienes coinciden con el Gobierno de Nicaragua en las denuncias que ha realizado.

Los ambientalistas, Camilo Lara del Foro Nacional de Reciclaje; José Milán, especialista en medio ambiente y cambio climático; Erving Torres de Fundar; y el asesor presidencial Jaime Incer Barquero, expresaron diferentes criterios que el Gobierno de Nicaragua debe considerar al momento de interponer una demanda contra Costa Rica por el crimen ecológico que ese país perpetra contra el Río San Juan.

Los especialistas instaron al Gobierno de Nicaragua para que invoque todos los convenios y los tratados internacionales, para que se pueda poner un alto inmediato de las acciones de Costa Rica, así como que se soliciten a través de la Cancillería los estudios de impacto ambiental.

Por otro lado señalaron que el Gobierno de Nicaragua debe hacer una evaluación «in-situ» de los impactos ambientales y valorar económicamente el daño que trasciende a lo largo de los 130 kilómetros de carretera.

Camilo Lara expresó que con el ecocidio, el Gobierno de Costa Rica está violando los convenios mundiales de biodiversidad, específicamente los convenios que se han suscrito desde la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) de la cual los presidentes de la región han firmado convenios.

El ambientalista, indicó que detrás de la construcción de la carretera, también viene la instalación de comunidades de restaurantes y de un sinnúmero de sitios de recreación que generarían algún impacto ambiental en la zona.

Por su parte el experto en medio ambiente, José Milán, indicó que la ausencia de un estudio de impacto ambiental que permita poder hablar con precisión sobre los potenciales impactos del proyecto, es uno de los elementos que más preocupa porque muchas de las situaciones que se toman como impacto se obtienen de fotografía que representan puntos determinados del daño.

Milán consideró que no se puede tener una visión integral de la magnitud del impacto sobre los 130 kilómetros, porque se desconoce el trazado y la zona donde se desarrolla el proyecto.

No obstante, señaló que las infraestructuras horizontales como la carretera, se caracterizan por crear impactos típicos de efecto barrera. Explicó que este tipo de infraestructura actúa como si se pusiera una gran barrera natural sobre la escorrentía superficial y eso hace que todo el régimen de escorrentía natural que llega al río, al existir la carretera con sus cunetas, sus alcantarillas y sus puentes, variará significativamente la forma de entrega de la escorrentía en el Río.

El doctor Milán señaló que uno de los efectos a corto plazo es que tras un periodo lluvioso permanente, la saturación de agua en el suelo podría generar derrumbes que afecten al Río San Juan.

A largo plazo señaló que la carretera pone en peligro los recursos naturales de Nicaragua, porque en la medida que ese camino mejore la accesibilidad para ellos aumenta el riesgo de acceso a nuestros recursos naturales, por tanto eso significa un costo mayor para Nicaragua para mantener el control y vigilancia sobre esos recursos que a partir de ese momento van a ser mucho más amenazados.

Esos elementos, señaló Milán, van a incidir en algún daño importante no solamente a corto plazo, sino a largo plazo como consecuencia de estas acciones.

Así mismo, Milán advirtió que debido a la baja densidad poblacional de Nicaragua en la zona, la carretera puede ser un medio para el desarrollo de actividades ilícitas, por lo que el cuidado y protección de la zona se va a encarecer ya que la accesibilidad que promete la carretera aumenta los factores de riesgo para los recursos naturales como de actividades ilícitas en el territorio.

Por su parte Norvin Torres, de Fundar, expresó que así como Nicaragua fue exigida de hacer un estudio de impacto ambiental para las obras de limpieza del Río San Juan, el gobierno de Nicaragua, debe pedir al gobierno de Costa Rica que muestre el estudio del impacto ambiental de la carretera que construye al margen del Río San Juan.

Eso permitirá conocer cuáles son los impactos, las consecuencias y las medidas de mitigación que ellos van a llevar a cabo e igualmente señaló que las actividades agrícolas que desarrolla costa rica en la zona cercana al Río San Juan, generan un impacto ambiental que perjudica al río.

Torres indicó que hay que conseguir el estudio de impacto ambiental para conocer cuáles son los impactos vamos a tener y las medidas de investigación que se realizaran. Así mismo dijo que a través de la Cancillería el Gobierno de Nicaragua debe solicitar de manera inmediata la visita de Ramsar y abrir un expediente para evaluar y hacer el monitoreo y las investigaciones sobre los impactos que in situ están sucediendo con las actividades humanas que se dan en el vecino país del sur.

Por su parte el asesor presidencial, doctor Jaime Incer, advirtió que todo el suelo que está siendo removido con la construcción de la carretera, va al Río San Juan pero también va a sedimentar al río colorado y va a continuar sedimentando el delta atropellando el derecho de Nicaragua que le dio la misma Corte Internacional de Justicia de La Haya, que Nicaragua podía dragar el delta del Río San Juan o hacer las obras que considerara conveniente sin tener en cuenta cualquier objeción que venga del lado de Costa Rica.

Incer explicó que hay una contradicción que existe en la promoción de Costa Rica que se vende como un paraíso verde, como un paraíso ecológico a costa de destruir la ecología de un país vecino.

Incer destacó que uno de los acuerdos de la Conferencia de Río de Janeiro en 1992, sobre ecología y desarrollo, especificaba que ningún país podía realizar, de su lado, acciones que contaminarán, ensuciaran, sedimentaran los territorios vecinos.

De tal manera que contradiciendo el supuesto y falso espíritu de conservación que los costarricenses tienen sobre su país, contraviniendo acuerdos internacionales como el tratado Cleveland – Alexander, y contraviniendo con la teoría de venderse al mundo como un paraíso, estos señores están tirando la basura del lado de Nicaragua, afirmó Incer.

Así mismo destacó que es importante reconocer que el gobierno actual está empeñado en resolver el conflicto con Costa Rica de una vez por todas. Según Incer el conflicto rebasa los límites ecológicos y entorpece el desarrollo de una de las áreas más privilegiadas que tenemos.

Finalmente el doctor Jaime Incer indicó que no debe caber duda de que la Comisión Ramsar tiene entre manos una obligación de esclarecer quien es el ecocida de Centroamérica que está dañando uno de los ecosistemas más valiosos de Centroamérica como es el Lago de Nicaragua y el Río San Juan.

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