Nicaragua

Sentencia de CIJ ordenando a EE.UU. indemnizar a Nicaragua es cosa juzgada e irrenunciable

Así fue definida por la presidenta de la Corte Suprema de Justicia

Redacción Central |

Así fue definida por la presidenta de la Corte Suprema de Justicia

Sentencia de CIJ ordenando a EE.UU. indemnizar a Nicaragua es cosa juzgada e irrenunciableLa sentencia que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió el 27 de junio de 1986, respondiendo a la demanda interpuesta por Nicaragua contra Estados Unidos, por violaciones a las normas internacionales en contra de Nicaragua, es imprescriptible, es cosa juzgada y es irrenunciable, declaró esta mañana la Magistrada Alba Luz Ramos, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Ramos brindó estas declaraciones en el programa La Agenda que se transmite por Canal 13 – Viva Nicaragua, y ratificó la vigencia del fallo de la Corte Internacional de Justicia.

Según la Magistrada, «el Gobierno a través de la Cancillería o sus embajadas, puede ir a pedir a la Corte Internacional cualquier derecho para el pueblo de Nicaragua… pero a la hora de renunciar, el gobierno tiene que pedir permiso al pueblo, ya que es un derecho que el pueblo de Nicaragua adquirió», haciendo referencia a la supuesta renuncia que el gobierno de Barrios de Chamorro hizo de la indemnización que la CIJ ordenó pagar al Estado de Nicaragua.

La Magistrada estimó que durante los dos años que transcurrieron entre el primer y segundo fallo de la Corte, fue cuando el gobierno de Nicaragua pudo haber desistido de la acción, si había un arreglo entre los dos Estados, «entonces ese es el momento en donde se desiste de la acción, pero una vez que ya se pronuncia la Corte Internacional, en 1986, la Corte se pronuncia sobre el fondo del asunto y dice: sí se ha comprobado que existe realmente un daño, que existe una agresión y existe un minado de puertos,  existe una violación a las normas internacionales», expresó.

La Corte no llegó a decir nunca de cuánto era la indemnización, pero sí sentenció que el pueblo de Nicaragua tiene derecho a la misma. «El fallo de fondo es ése. Nicaragua demanda al gobierno de Estados Unidos, entonces primero se declara el derecho a la indemnización y esa es la sentencia de fondo».

En este caso se condena a Estados Unidos, que además ha interpuesto objeciones de incompetencia de jurisdicción de parte de la CIJ, sin embargo la Magistrada asegura que «todos los Estados están sometidos a la jurisdicción de la Corte desde el momento en que son miembros de las Naciones Unidas».

«Una sentencia cuando es definitiva no se puede ni recurrir, ni prescribir, es cosa juzgada y en este caso no se puede renunciar a ella porque nadie puede disponer del patrimonio de un pueblo sólo el pueblo mismo, porque la Constitución Política dice que el pueblo es el soberano» señaló Ramos.

Así mismo explicó que sobre resoluciones judiciales de este tipo, la imprescriptibilidad y la cosa juzgada están íntimamente ligadas a la seguridad jurídica, «porque son lozas que tienen sobre las resoluciones judiciales para que la gente este segura que eso no va a variar, que eso que se dictó así va a quedar Ad Eternum, para toda la eternidad».

La Magistrada destacó que «sólo el pueblo puede renunciar a algo que ya pasó a ser su patrimonio. Incluso en la Constitución Política de Nicaragua dice que para que el Estado pueda disponer de un bien que vale más de 100 mil córdobas, tienen que tener una autorización de la Asamblea Nacional, entonces con mucha mayor razón un bien de esta naturaleza que es una indemnización millonaria, que es por daños causados a bienes que son patrimonio de todo el pueblo, que además ni siquiera esta contabilizado en los otros bienes intangibles como la vida, otros daños morales incalculables que se perdieron, porque fue una guerra injusta y que ni siquiera se pueden calcular».

Ningún país del mundo ha renunciado a una indemnización que un juzgado internacional le haya dado. «Este es un caso que no tiene precedente en la historia del Derecho Internacional… De manera que es difícil improvisar qué se puede hacer, pero podemos intentar hacer una similitud de los principios del derecho internacional: todas las sentencias del mundo cuando ya son definitivas y son cosa juzgada, son imprescriptibles, de manera que esa sentencia va a estar ahí» sentenció Ramos.

Para la Magistrada hace falta la voluntad de un Estado de hacer cumplir el fallo. Hay que ir a la Corte y decirle: «mire su resolución, dice que suspende el procedimiento de tasación de la indemnización, pero ahora queremos que continúe porque esta es una sentencia que ya estaba basada en la autoridad de cosa juzgada, es una sentencia firme» y puede ser que la Corte continúe y diga: «vamos a ponernos de acuerdo en cuál es la cuantía de la indemnización en base a lo que Nicaragua presentó  entonces más los intereses, etc.».

Si Estados Unidos va a pagar no lo sabemos, dijo la Magistrada al referirse a la disposición de la nación norteamericana para acatar el fallo de la Corte.

«Puede ser que algún día en Estados Unidos haya un gobierno lo suficientemente consciente para asumir esa deuda, pero el derecho está ahí y lo importante para nosotros es saber que el derecho está ahí y está vigente» finalizó Ramos.

En 1989 el costo de los daños causados por la guerra en Nicaragua se estimó en 17 millones de dólares en concepto de destrucción de infraestructura puentes, torres de transmisión de electricidad, represas, centros de salud, centros de educación, producción agrícola y una gran cantidad de daños ocasionados por esa guerra auspiciada principalmente por el gobierno de Estados Unidos.

El 12 de septiembre de 1991, el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, emite un documento que se lo envía a la Corte Internacional de Justicia en donde renuncia a continuar con el procedimiento en curso. Aparentemente se alcanzo un acuerdo con estados unidos de abandonar la demanda a cambio de promesas de préstamos y ayuda económica por 200 millones de dólares, para reconstruir el país, esta promesa no se cumplió y 25 años después Nicaragua sigue demandando el pago de esta indemnización.

«La Corte Internacional de Justicia decide que los Estados Unidos de América  están en la obligación de indemnizar a la república de Nicaragua por todos los daños causados a Nicaragua al violar el tratado de amistad, comercio y navegación entre las partes, suscrito en Managua el 21 de enero de 1956.»

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