Nicaragua

Resaltan política de Nicaragua para enfrentar desafíos del cambio climático

El Presidente Daniel Ortega dirige la movilización de todas las instancias del Estado y el Poder Ciudadano para la respuesta rápida a los desastres naturales sucesivos

Redacción Central |

El Presidente Daniel Ortega dirige la movilización de todas las instancias del Estado y el Poder Ciudadano para la respuesta rápida a los desastres naturales sucesivos

Una ponencia del doctor Paul Oquist presentada en la Décima Reunión del Comité de Expertos en Administración Pública de Naciones Unidas (CEPA) destacó la política del Gobierno de Nicaragua para enfrentar y dar respuesta a los desafíos del cambio climático protegiendo así  a su población.

Al intervenir en la reunión, Oquist señaló que el Presidente Daniel Ortega dirige anualmente la movilización de todas las instancias necesarias del Estado y del Poder Ciudadano para la respuesta rápida a los desastres naturales sucesivos

Las respuestas incluyen las decisiones básicas sobre seguridad alimentaria, incluyendo dónde y cómo dirigir el apoyo directo del gobierno para los principales cultivos, así como sobre importaciones, exportaciones y subsidios al consumo de productos alimentarios dentro del marco de la política nacional de soberanía y seguridad alimentaria, agregó.

Hay que señalar que el Gobierno sigue asistiendo en estos momentos a las víctimas acumuladas del Huracán Félix en 2007 y del Huracán Ida en 2009; así como a las de la sequía  en la «Zona Seca» del Norte y las  de inundaciones del 2010.

Oquist añadió que el carácter anual de estos tipos de eventos en el contexto del cambio climático hace que sea previsible que dichas víctimas continúen acumulándose y por ello, la adaptación a la realidad del cambio climático de los procesos de decisión, de formulación de políticas nacionales, de planificación, finanzas y administración pública requierem flexibilidad y agilidad, así como  la organización y la movilización de la población para hacer frente a estos desafíos

Todas estas políticas y disposiciones administrativas requieren de una gran creatividad e innovación, sobre todo teniendo en cuenta que efectiva financiación internacional para adaptación al cambio climático aún no está disponible para los países centroamericanos, planteó la ponencia.

Nicaragua sí se beneficia de las políticas de solidaridad, complementariedad, del reconocimiento de las asimetrías y de compensación de estas últimas a través del comercio justo y la inversión justa, así como de los programas de reducción de la pobreza de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. (ALBA).

La movilización del gobierno y la sociedad por el Presidente Ortega ha permitido a Nicaragua enfrentar con un grado considerable de preparación a los desastres del cambio climático,  como fenómenos de la magnitud del Huracán Félix, que fue de grado 5 en la escala Saffer-Simpson. También ha permitido que, a pesar del cambio climático, Nicaragua haya reanudado el crecimiento después de la gran recesión de 2008-2009 (+4,5 por ciento del PIB en 2010), y ampliado las exportaciones (+32 por ciento en 2010), así como la inversión extranjera directa (desde 500 millones de dólares en 2010 a mil 39 millones en 2011), mientras que, al mismo tiempo,  ha reducido  la pobreza y pobreza extrema entre 2005 y 2009 relató el destacado experto nicaragüense.

El índice Gini por el lado del consumo del país se redujo de 0,41 a 0,36 en ese período, lo que indica una mayor igualdad. La consolidación y la aceleración de estos avances requieren la continuación de la adaptación de la nación, incluyendo la administración pública; a las nuevas realidades del cambio climático.  A la vez la asistencia financiera internacional para ese propósito debe ser proporcional al inmenso desafío que enfrentan sobre todo los países en desarrollo, recalcó la ponencia.

En otra parte de la ponencia que dedicó buen espacio a los peligros que enfrenta la Humanidad y especialmente los países en desarrollo por la crisis ambiental, dijo que nuestra especie se niega peligrosamente  a aceptar la celeridad, la severidad y consecuencias de las múltiples e interrelacionadas crisis s que nos acercamos a puntos de no retorno en este siglo, muchos desconocidos, con relación a algunas de las crisis ambientales.

Por ejemplo, el calentamiento global derrite el permafrost de Siberia que libera gas metano con un efecto  21 veces más fuerte  que el CO2, lo que aumenta dicho  calentamiento global que a su vez derrite más permafrost. Para poner otro ejemplo, la deforestación libera emisiones de CO2 que contribuyen al calentamiento global, lo que acelera la pérdida de hábitat y la desertificación. El deterioro de un sistema de soporte de vida tiene efectos negativos en otros sistemas que a su vez tienen sus propios efectos negativos; convirtiendo los círculos sistémicos virtuosos que sostienen la vida en círculos viciosos de declive acelerado. Lo que está en juego es la seguridad humana y la seguridad de todas las especies, puntualizó.

Oquist señaló que las negociaciones internacionales sobre casi todo han estado en un punto muerto desde hace décadas. El cambio climático y el calentamiento global no son la excepción. Los países industrializados son los que más han contribuido al calentamiento global, pero  sólo sufren marginalmente sus consecuencias, y ven esto como un problema futuro. Por lo tanto, dan prioridad a la mitigación. Los países en desarrollo que ya están viviendo las consecuencias del calentamiento global, hacen énfasis en el alivio inmediato a los desastres y en la adaptación.

Además, dijo, Los países en desarrollo afectados por el cambio climático, aún no han recibido como grupo, financiación internacional nueva y adicional, para enfrentar  los daños de corto plazo y la adaptación a largo plazo asociados con el calentamiento global, ni hay mecanismos efectivos para hacerlo.

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