Nicaragua

Presentan en Zaragoza material fílmico sobre la Revolución Sandinista

Esta producción constituye una crónica, sencilla y directa, de lo que significó el acontecimiento histórico más importante en la vida de nuestro país

Redacción Central |

Esta producción constituye una crónica, sencilla y directa, de lo que significó el acontecimiento histórico más importante en la vida de nuestro país

Hace 30 años el eco de la Revolución Sandinista llegaba a Zaragoza despertando conciencias y levantando esperanzas en muchas personas cuyos corazones quedaron fundidos para siempre con el pueblo de Nicaragua.

Fruto de aquella solidaridad nunca marchita, gentes de aquí y de allá, aglutinados alrededor del cantautor nicaragonés Abraham Castellón, decidieron celebrar el treinta aniversario de aquel acontecimiento histórico con el disco Un canto al 30.

En principio, un grupo de amigos que se reúne por el placer de tocar, con ganas de revolver de nuevo las emociones que la Revolución Sandinista nos hizo sentir, sin otras pretensiones más allá de una fecha. Pero del encuentro surge la magia y la complicidad: ¿por qué detenernos aquí?, ¿por qué no dar un paso -un salto- más allá y plantarnos en la otra orilla?

De este entendimiento común emerge el proyecto Gira Dignidad 2011, una iniciativa para llevar la música a las comunidades más remotas de Nicaragua y devolverles el tesoro que aquellos acontecimientos históricos aportaron a la cultura popular.

A la gran puta nos fuimos es el relato, con una mirada limpia de sensiblerías y autocomplacencias, de cómo se consiguió esta aventura de la solidaridad. Un proyecto, Cultura para el Pueblo, financiado por los propios músicos protagonistas de la gira y por el Comité de Solidaridad Internacionalista, dentro de las reglas del juego de la Cultura Libre y con el genuino espíritu del Házlo tú mismo.

Esta producción también constituye una crónica, sencilla y directa, de la propia Gira «Dignidad»: las dificultades de viajar por territorios agrestes, las lluvias sin compasión, las penalidades de la enfermedad.

Pero, sobre todo, predominan las impresiones a cámara abierta de cada encuentro: la curiosidad de los niños, la sorpresa de reconocerse en los otros, la emoción de las gentes que asisten por primera vez en sus vidas a un concierto.

A lo largo de este documental asoma la calidad humana de todo el equipo, humilde y crítico, en un ejercicio de autoevaluación para esta propuesta de solidaridad política envuelta en música. En definitiva, un canto de ida y vuelta para toda una experiencia vital: la Revolución Sandinista.

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