Nicaragua

Nicaragua defiende decisión de Martínez Rivas sobre su obra poética

Molesto por no poder prologar un libro sobre dicha obra, Sergio Ramírez la emprende contra Daniel y el sandinismo y habla de una censura inexistente

Redacción Central |

Molesto por no poder prologar un libro sobre dicha obra, Sergio Ramírez la emprende contra Daniel y el sandinismo  y habla de una censura inexistente

Sergio Ramírez tiene un gran disgusto, no puede ocultarlo y por supuesto lo convierte en otro nuevo ataque a Daniel y al sandinismo usando los grandes medios controlados por consorcios amigos del Imperio.

El problema consiste en que se había conseguido con el diario español El País una jugosa contrata para hacer el prólogo a un libro del poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas, considerado uno de los más importantes en lengua española.

El libro iba a ser publicado por el mencionado diario como oferta a bajo precio a sus lectores en la edición dominical, una forma también de promover a esa publicación y de pronto, Ramírez apareció propuesto para realizar dicho prólogo a pesar de que todos saben lo lejos que está de la Nicaragua de hoy y del sentir del pueblo nicaragüense.

Pero Sergio, que ya se frotaba las manos pensando en el incremento de su abultada cuenta bancaria,  quiso desconocer los deseos del propio Martínez Rivas expresados antes de su fallecimiento y relacionados con toda su obra.

El poeta pidió que dicha obra quedara únicamente bajo el estudio del escritor Palo Centeno Gómez, como lo explicó a El País el director del Instituto Nacional de Cultura, Luis Morales, y ello era  voluntad evidentemente muy respetable.

Pero Sergio no podía estar de acuerdo con el autor,  ni mucho menos con la entidad cultural obligada a velar por  lo planteado por Martínez Rivas y su discrepancia tenía sólo una razón: los muchos euros que pensaba ganar se esfumaban inmediatamente.

Por eso, lo mejor era escandalizar, convertir lo sucedido en un supuesto atropello a la libertad de expresión, decir que pronto quemarían sus libros en una plaza pública en Nicaragua como hicieron los nazis con muchos autores de la época, en fin, mostrar una vez más, la rabia que lo embarga por la montaña de votos obtenidos por los sandinistas en los recientes comicios municipales y el evidente respaldo a Daniel.

Para él, ya Daniel no es, como lo escribió en 1990, «el mejor presidente que ha conocido la historia de Nicaragua» ni aquel del cual destacó » junto con su modestia, su humildad y su identificación, alma, vida y corazón con los humildes de Nicaragua y del mundo».

Pero ya no hay remedio a pesar de toda su gritería y Sergio no puede evitar  que la plata ansiada y reclamada, aunque fuera contra la voluntad de Martínez Rivas, vuele, se escape, cuando casi la tenía en sus manos.

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