Nicaragua

El fracaso de la estrategia de EE.UU. en Nicaragua

Estados Unidos volvió a perder con Nicaragua y su estrategia para derrotar al pueblo y a Daniel en las recientes elecciones municipales terminó en el más estruendoso fracaso

Redacción Central |

Estados Unidos volvió a perder con Nicaragua y su estrategia para derrotar al pueblo y a Daniel en las recientes elecciones municipales terminó en el más estruendoso fracaso

De nada valió la inversión de cuantiosos recursos económicos para conseguir que los candidatos de la contrarrevolución triunfaran en los niveles municipales, ni la enorme campaña publicitaria nacional e internacional contra Nicaragua que aún siguen sosteniendo.

Fue inútil que se unieran en ese proyecto alrededor de Montealegre hasta quienes abandonaron la ideología sandinista y formaron filas con los enemigos de los nicaragüenses, los corruptos de gobiernos anteriores y los que aspiran a enriquecerse más a costa del erario público.

Mucho menos pudieron obtener rédito con las acciones violentas destinadas a desestabilizar el país, aterrorizar a las bases, favorecer cualquier tipo de fraude e imponer en definitiva a alcaldes dispuestos a vender su alma al diablo.

Puede decirse que la operación puesta en marcha con las orientaciones recibidas desde Washington fue una de las mayores materializadas en cualquier proceso electoral de América Latina para tratar de burlar la verdadera voluntad popular.

La ilusión acariciada por los Montealegre y compañía como un plan perfecto para derrotar a los sandinistas y obtener el reconocimiento extranjero estalló y desapareció como una pompa de jabón dejando un sabor amargo en la abierta boca de quienes estaban seguros de verla convertida en realidad.

El pueblo nicaragüense habló fuerte y claro a lo largo de toda la geografía de la nación, con el lenguaje de Sandino, el lenguaje antiimperialista, revolucionario, firme y dijo NO a la maniobra estructurada para intentar arrebatarle su triunfo e interrumpir su avance.

Las 105 alcaldías ganadas por los candidatos del FSLN fueron la respuesta adecuada y constituyeron un abrumador revés para la oposición y para sus padrinos de Washington y por eso se trata ahora de violar la Constitución pretendiendo involucrar al Congreso en esa maniobra y además tratar de arrodillar a los nicaragüenses suspendiendo supuestas ayudas económicas por parte de Estados Unidos.

Todo esto no servirá absolutamente para nada porque la suerte está echada, los ataques a la figura de Daniel sólo han fortalecido su prestigio por la posición firme adoptada y la población sandinista lo reconoció en las urnas y en la movilización popular en las calles.

Decididamente,  el Imperio tendrá que acostumbrarse a perder con Nicaragua cada vez que intente desconocer su soberanía, intervenir en sus asuntos internos o simplemente interrumpir el proceso revolucionario que lleva adelante.

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