Internacionales

OEA, ¿motor impulsor para golpe de Estado en Venezuela?

La convocatoria del secretario general de la Organización de Estados Americanos para activar la Carta Democrática en contra de la nación suramericana se opone a los principios de no intervencionismo

Organización de Estados Americanos (OEA)
Organización de Estados Americanos (OEA) |

Redacción Central |

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocó a una reunión del Consejo Permanente del organismo para debatir la activación de la Carta Interamericana Democrática, un instrumento que se utiliza en situaciones de emergencia, contra Venezuela.

Almagro dio a conocer su decisión a través de su cuenta en Twitter, donde confirmó la amenaza que durante meses había esgrimido contra el Gobierno que encabeza el presidente Nicolás Maduro.

Asimismo, su actitud avala los señalamientos de la oposición derechista en contra del Jefe de Estado.

Si la OEA concreta la activación de la Carta Interamericana Democrática, sería la primera ocasión en la que un secretario en funciones solicita y usa este mecanismo contra un país miembro que no está de acuerdo con la medida.

¿Por qué es peligrosa esta movida para Venezuela? ¿Qué trascendencia tiene la mencionada Carta?

Redactada en 2001, es un instrumento jurídico para la preservación de la institucionalidad democrática del que se dotaron los Estados miembros por unanimidad hace 15 años. Se adoptó como consecuencia del gobierno autoritario de Alberto Fujimori en Perú durante la década de 1990.

Esta Carta tiene 28 artículos. Almagro se basa en el artículo 20 para convocar su activación, específicamente el pedazo que dice: “En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente”.

Como se puede observar, en Venezuela no existe situación alguna de alteración del orden constitucional, ni otra situación grave. Lo que hay desatado contra el gobierno es una campaña mediática sin precedentes para provocar descontento, además de una guerra económica y psicológica ampliamente documentada.

Así, Almagro se apoya en un instrumento sin bases, tal y como denunció este martes el embajador de Venezuela ante la OEA, Bernardo Álvarez. El diplomático aclaró que “la Carta Democrática Interamericana parte de un supuesto de hecho: corresponde al Estado concernido, entiéndase Poder Ejecutivo (gobierno) activarla”.

Hasta ahora, solo se ha hecho en dos ocasiones: cuando los golpes de Estado contra Venezuela y Honduras, en 2002 y 2009, respectivamente, donde no existía un gobierno legítimo.

Si esta se aplicase contra Venezuela, tendría consecuencias sociales, políticas y económicas incalculables, además de que podría colocar a la patria de Bolívar a las puertas de una intervención extranjera.

¿Será casual entonces que mientras esto sucede, hace uno días el presidente del Parlamento venezolano, el opositor Henry Ramos Allup, pidió una invasión a su país para derrocar el gobierno de Maduro? Usted piense y llegue a conclusiones.

Entretanto, este martes trascendió que el Ejecutivo de Venezuela presentará una demanda contra la directiva de la Asamblea Nacional “por usurpar funciones en cuestiones internacionales”.

El presidente Maduro reafirmó durante un acto de masas en apoyo al Gobierno realizado en Caracas, que la presidencia del Parlamento solicitó, en contra de la Constitución de la República, la intervención de Venezuela.

Maduro aseguró también que “nadie le aplicará ninguna carta a Venezuela”, una clara respuesta a Almagro.

«La Carta Democrática busca abrirle las puertas a una intervención gringa en Venezuela», anunció Maduro. Asimismo, señaló que la derecha nacional está «en fase de desesperación y planea incendiar Venezuela».
mem/ale

también te puede interesar