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Dilma Rousseff advierte que proceso en su contra es un chantaje de la oligarquía

La presidenta brasileña reiteró que empleará todos los instrumentos para ejercer su mandato hasta el fin

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Dilma Rousseff |

Redacción Central |

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, advirtió que el proceso de juicio político en su contra es un chantaje de la oligarquía y que el nuevo Ejecutivo está dominado por políticos neoliberales.

En declaraciones a Russia Today, reiteró que empleará todos los instrumentos para ejercer su mandato hasta el fin.

Voy a luchar cada día, cada minuto contra este impeachment, insistió.

Recordó que se le juzga por algo que nunca antes fue considerado delito y que realizaron todos los anteriores presidentes de la nación sudamericana.

Me juzgan por una cuestión pública, por problemas de crédito suplementario, algo que todos los presidentes antes de mí hicieron. Nunca fue un crimen y no se va a convertir ahora en crimen cuando no había ninguna disposición que lo estableciera como tal. Brasil tiene un régimen presidencialista,  por tanto, no es posible apartar al jefe del Estado y de Gobierno sin que exista un delito.  Es un golpe porque la propia Constitución explicita que es necesario que haya delito de responsabilidad, explicó.

La mandataria denunció que con esta acción el programa que perdió las elecciones en 2014 pretende reducir al máximo los programas sociales y acabar con esos derechos al imponer una política antinacional en lo que se refiere, por ejemplo, a los recursos petrolíferos del país.

Creemos que lo que está pasando en Brasil es un intento de sustituir a una presidenta totalmente inocente, que no está imputada en ningún juicio por corrupción, para que el programa que perdió las elecciones brasileñas en 2014 pueda, sin pasar por las urnas, llegar a controlar el Estado brasileño, subrayó.

En su opinión, el golpe de Estado se ha maquinado en el mismo país sin que haya injerencia extranjeras, aunque existan ciertas fuerzas que se beneficien de ello.

Es un verdadero golpe de Estado sin armas. Este proceso es eminentemente brasileño, llevado a cabo por fuerzas brasileñas con intereses, claramente internos. No hay forma de atribuir a ninguna fuerza externa lo que está pasando en Brasil, recalcó.

Puntualizó que en un determinado momento quedó claro que Michel Temer tenía intenciones de «usurpar de forma indebida el cargo de presidente».

Por sí solo no tenía fuerzas para hacerlo y decidió aliarse a ese expresidente de la Cámara (Eduardo Cunha) que detentaba una parte del Congreso en sus manos desencadenando el proceso de impeachment’. Y lo desencadenó por el simple hecho de que él iba a ser juzgado en una comisión, la Comisión de Ética de la Cámara, manifestó.

Rousseff admitió que en Brasil hay sectores de la sociedad que no aprueban muchas de sus propuestas que permiten que la población más humilde tenga acceso a servicios de que antes no disponía.

Es sorprendente que en Brasil hubiera una participación de fuerzas que sustentan la vieja oligarquía brasileña, que nunca aceptó de hecho que la población más pobre de este país tuviese acceso a servicios como viajar en avión, mejorar sus ingresos y el acceso a los servicios públicos. Es una alianza entre segmentos de los medios de comunicación, sectores empresariales descontentos, porque siempre ante una crisis está el problema de la distribución, quién paga la crisis, y, obviamente, este segmento de este partido, que es un partido de centro, y hoy está íntegramente hegemonizado por la derecha de Brasil, insistió.
mem/ele

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