Internacionales

La hidroeléctrica que condujo al asesinato de Berta Cáceres

Analizamos las características del proyecto de generación de energía que ha provocado la oposición del pueblo Lenca, habitante ancestral de la tierra donde se construye la hidroeléctrica Agua Zarca

Dirigente indígena asesinada Berta Cáceres
Dirigente indígena asesinada Berta Cáceres |

Redacción Central |

Berta Cáceres murió por culpa de intereses empresariales. Al menos, eso es lo que se desprende tras las primeras filtraciones alrededor de los cuatro detenidos como sospechosos de perpetrar su asesinato el pasado 3 de marzo, quienes se someterán este viernes a la primera audiencia pública del caso.

Los detenidos son Mariano Díaz, Sergio Rodríguez, Douglas Bustillo y Edilson Antonio Duarte. Este último, habría confesado ser quien apretó el gatillo contra la humanidad de Berta, contratado como sicario por los otros tres.

Edilson Duarte, de 25 años de edad, mató a Berta porque se oponía a la ejecución del Proyecto Hidroeléctrico Agua Zarca, de la empresa Desarrollo Energético Sociedad Anónima (DESA). Cáceres había denunciado que el mismo violaba los derechos humanos del pueblo Lenca, asentado en el Río Blanco y al norte del departamento hondureño de Intibucá.

Lea además: Asesino de Berta Cáceres confiesa el crimen

Berta, reconocida luchadora social por los derechos de los pueblos nativos de Honduras, era una voz de peso que necesitaban silenciar. En 2015 había merecido el Premio Goldman, como reconocimiento a su consagración en la defensa de la naturaleza y el medio ambiente. Este lauro es también llamado el “Premio Nobel Verde”.

¿Cómo es el proyecto de DESA que ocasionó la oposición de Berta Cáceres y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH)?

Se trata de la construcción de una central hidroeléctrica. La web de DESA explica que la Hidroeléctrica Agua Zarca se ubicará a unos nueve kilómetros al sureste de la comunidad de San Francisco de Ojuera en el departamento de Santa Bárbara, Occidente de Honduras. El proyecto generará un estimado de 21.7 MW durante su funcionamiento.

La obra se conforma por la creación de una derivación del río,  con una altura no mayor a cinco metros de altura y por una toma de agua derivada del Río Gualcarque, mediante canales de conducción que transportarán el líquido hacia las turbinas para la generación de energía.

Afirman sus responsables que la Hidroeléctrica Agua Zarca se conforma, además, por un embalse equivalente en tamaño a dos campos de fútbol. Desde el mismo, se deriva una tubería de presión que lleva el agua hacia la casa de máquinas. Una vez allí, el agua mueve la turbina que mueve el generador que transforma la energía eléctrica. El agua regresa de nuevo al rio en su estado natural.

Empero, una denuncia pública del COPINH hecha el pasado 22 de febrero, recuerda las condiciones en que la empresa DESA adquirió los derechos para ejecutar su proyecto. La publicación indica que el Congreso de Honduras, en 2010, luego del golpe de Estado al presidente Juan Manuel Zelaya, “otorgó docenas de concesiones de ríos en toda Honduras, lo que significa la privatización total de bienes comunes y de la naturaleza”. Entre ellos está la concesión del Río Gualcarque.

El documento afirmaba que DESA mantiene una “estructura militar y paramilitar enmascarada con guardias de seguridad, la disposición total de la Policía Nacional, sobre todo la ubicada en la Operación Libertad comandada desde Tegucigalpa, y para la cual han asignado fondos públicos, logística, comunicación, personal policial, así como de Policía Militar y Tigres estructurados, financiados y entrenados por los Estados Unidos”.

“DESA- Agua Zarca tiene contratados —como guardias-paramilitares— a reconocidos responsables de crímenes que incluyen asesinatos, que han amenazado constantemente a dirigentes comunitarios, nacionales y a compañeras comunitarias del COPINH y permanecen armados. Estos guardias-paramilitares incluso han sido detenidos por portación ilegal de armas, como se demostró en las detenciones de uno de ellos el 28 de diciembre de 2015, quienes cobijados por la impunidad y el poder influyente de la empresa DESA fueron puestos en libertad por una fiscal y jueza de Intibucá, abiertamente apoyados con diligencias y dinero movilizando para eso al jefe de seguridad de DESA-PH Agua Zarca, Jorge Ávila, sin importar los antecedentes delictivos como el de asesinato, en el caso de Bernardo Pérez”.

El párrafo anterior es una denuncia de las presiones a las que se han visto sometidos los líderes comunitarios opuestos al proyecto, como Berta Cáceres.

Lea además: Berta Cáceres, crimen político

La organización reveló también que la mencionada empresa destruye el cauce natural del río, un “lugar sagrado para el Pueblo Lenca”. Igualmente, destruye ecosistemas únicos, zonas de producción agrícola y medicinas naturales, y los bosques.

Agrega la denuncia que donde se construye el proyecto hidroeléctrico, es un territorio que pertenece al pueblo Lenca, el cual se verá privado de usarlo por una empresa privada.

“Existe una amenaza permanente contra la vida, la integridad física y emocional de la población luchadora de Río Blanco e incluso contra la solidaridad, acompañantes, observadores de derechos humanos, periodistas, luchadores y luchadoras nacionales internacionales”, subraya el texto.

Una comunicación del Atlas de Justicia Ambiental (EJA, por sus siglas en inglés), asevera que “el territorio del pueblo Lenca de Honduras es uno de los más afectados ante la construcción de 17 represas en su territorio”.

“Para el pueblo Lenca, este río representa el espacio en donde viven los espíritus de las niñas indígenas y es un legado del Cacique Lempira, quien luchó por esos territorios contra los españoles durante la colonización”, agrega el EJA.

Desde el inicio de las obras en el 2013, el pueblo Lenca tiene prohibido utilizar las aguas de los ríos involucrados. Esto provocó que el 1 de abril de ese mismo comenzará una movilización que hasta hoy se mantiene, por parte de activistas sociales, como Berta Cáceres.

Actualmente, hay poca claridad sobre la construcción del proyecto Aguas Zarca. En la página oficial de DESA se indica que está avanzada la obra en un 15 por ciento.

Mientras, quienes defienden sus derechos, han sido apuntados como criminales. De ahí la impunidad con que se sintieron quienes planificaron el asesinato de Berta Cáceres. Veremos que tienen que decir ante la justicia.
mem/ale

también te puede interesar