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¡Dios es más grande que nuestro pecado!

En la primera audiencia general de este tiempo pascual, aseguró el Papa Francisco que perdonar para Dios significa darnos la certeza de que Él no nos abandona jamás

Dios
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Redacción Central |

El Papa Francisco recordó en la primera audiencia general de este tiempo pascual que “Dios es más grande que nuestro pecado y su amor es un océano en el cual podemos sumergirnos sin miedo de ser superados”.

Perdonar para Dios significa darnos la certeza de que Él no nos abandona jamás. Cualquier cosa podamos reclamarnos, Él es todavía y siempre más grande de todo (Cfr. 1 Jn 3,20) porque Dios es más grande que nuestro pecado, afirmó ante unos 30 mil fieles.

El Santo Padre meditó sobre el Salmo 51, llamado Miserere, una oración penitencial en la cual la súplica de perdón es precedida por la confesión de la culpa y en la cual el orante, dejándose purificar por el amor del Señor, se convierte en una nueva criatura, capaz de obediencia, firmeza de espíritu, y de alabanza sincera.

En este sentido, quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia. El salmista confía en la bondad de Dios, sabe que el perdón divino es sumamente eficaz, porque crea lo que dice. No esconde el pecado, sino lo destruye y lo borra; pero lo borra desde la raíz no como hacen en la tintorería cuando llevamos un vestido y borran la mancha. ¡No! Dios borra nuestro pecado desde la raíz, ¡todo!, señaló.

El Vicario de Cristo indicó que, nosotros pecadores, con el perdón, nos hacemos criaturas nuevas, rebosantes de espíritu y llenos de alegría. 

Todos nosotros somos pecadores. ¿Y esto es verdad? Si alguno de ustedes no se siente pecador que alce la mano. Ninguno, ¡eh! Todos lo somos (…) Ahora una nueva realidad comienza para nosotros: un nuevo corazón, un nuevo espíritu, una nueva vida. Nosotros, pecadores perdonados, que hemos recibido la gracia divina, podemos incluso enseñar a los demás a no pecar más, insistió.

Subrayó el Obispo de Roma que el perdón de Dios es aquello de lo cual todos tenemos necesidad, y es el signo más grande de su misericordia.

Un don que todo pecador perdonado es llamado a compartir con cada hermano y hermana que encuentra. Todos aquellos que el Señor nos ha puesto al lado, los familiares, amigos, compañeros, los parroquianos… todos son, como nosotros, necesitados de la misericordia de Dios. Es bello ser perdonados, pero también tú, si quieres ser perdonado, perdona también tú. ¡Perdona! Nos conceda el Señor, por intercesión de María, Madre de misericordia, ser testigos de su perdón, que purifica el corazón y transforma la vida, manifestó.

El Tiempo Pascual es un periodo del año litúrgico comprendido por los cincuenta días entre el Domingo de Pascua de la Resurrección de Jesús hasta el Domingo de Pentecostés.

Según las normas universales del Año Litúrgico, se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo.

Mel/Ele

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