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Papa Francisco pide a los cristianos no caer en la terrible trampa de vivir sin esperanza

En la Vigila Pascual, recalcó la necesidad de siempre darse a los demás y ayudar a los necesitados

El Papa Francisco
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Redacción Central |

El Papa Francisco pidió a los cristianos que no caigan en la terrible trampa de vivir sin esperanza y como si sus problemas fueran el centro de la vida.

Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida, afirmó.

En la Vigila Pascual en la basílica de San Pedro, advirtió que si los católicos no se comportan como siervos alegres de la esperanza que anuncian al Resucitado con la vida y mediante el amor, se corre el riesgo de que la Iglesia se convierta en «un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas».

Insistió a los fieles en que no deben permanecer tristes y sin esperanza o encerrados en sí mismos porque solo al abrirse al Señor encontrarán la vida.

Ante unos siete mil feligreses, recalcó la necesidad de siempre darse a los demás y ayudar a los necesitados porque ese es el camino para encontrar la esperanza cristiana, “que no es simple optimismo y ni siquiera una actitud psicológica, sino un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a él”.

Puntualizó que el Paráclito no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, la muerte y el temor, siempre nos ama y nos perdona.

Hoy es la fiesta de nuestra esperanza, la celebración de esta certeza: nada ni nadie nos podrá apartar nunca de su amor. El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida. Hay tanta necesidad de ella hoy, indicó.

Señaló que la esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a él, “esta esperanza no defrauda porque el Espíritu Santo ha sido infundido en nuestros corazones”.

Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo ha resucitado! Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocerá ocaso, aseguró.

Como es tradicional, el rito comenzó en el atrio de la Basílica de San Pedro, a oscuras, donde el Papa bendijo el fuego y el cirio pascual.

En la ceremonia solemne, el Santo Padre además administró el sacramento del bautismo a doce personas, seis albaneses, dos coreanos y otras cuatro de India, China, Camerún e Italia.
ros/ele

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