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Vietnam, cuando el horror es color naranja

La guerra de Vietnam por su independencia y soberanía plena se extendió por décadas. A más de 40 años de terminada todavía las consecuencias de las armas químicas usadas en la contienda son perceptibles

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Ho Chi Minh |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La justificación era una: “aclarar” los bosques para descubrir dónde se escondían los guerrilleros del Vietcong. Lo cierto es que durante la guerra de Vietnam, Estados Unidos utilizó armas químicas y no convencionales en su intento por derrotar a una fuerza que siempre les fue esquiva.

A más de 40 años del fin de esa barbarie todavía están presentes los efectos del agente naranja, rociado de forma indiscriminada por los invasores —a quienes les daba igual un contingente enemigo que una aldea civil—, una muestra de lo destructiva que puede llegar a ser la naturaleza del hombre cuando se actúa por avaricia y sin resquemores.

En Vietnam la guerra había comenzado por un país dividido en dos, marcado por modelos diferentes: en el norte se encontraban los comunistas liderados por Ho Chi Minh, mientras al sur el gobierno de turno estuvo siempre marcado por la corrupción y el clientelismo político.

El país se dividió en dos partes luego de que declarase su independencia en 1945 y se vieran invadidos por los colonialistas franceses, lo que llevó a una guerra irregular hasta 1954, año en que firman la paz a cambio de que el norte quedase en poder de la Liga por la Independencia de Vietnam y el sur en manos de los colonialistas franceses.

El conflicto pudo haber escalado a más si Francia no hubiera tenido la sensatez de descartar la oferta hecha por Estados Unidos de entregarles dos bombas atómicas, tal y como las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

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Y viene otra guerra

El 30 de abril de 1955 el general Ngo Dinh Diem dio un golpe de Estado con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés), declaró la República de Vietnam e impuso una dictadura basada en tres personas: él mismo, su hermano Ngo Dinh Nhu y la mujer de este último.

Así, el sur se convertía en un títere de Washington. La medida estaba apoyada por la idea de los halcones imperiales de impedir que Vietnam se reunificase, ya que para 1958 estaba previsto un referéndum donde la opción del sí parecía mayoritaria y Estados Unidos, en su guerra contra el comunismo, estaba decidido a impedir otro Estado como Cuba, China o la Unión Soviética.

La corrupción del gobierno del sur y su incapacidad militar para enfrentarse al norte, impulsaron aún más al Pentágono a decidirse a enviar tropas a suelo vietnamita, lo que hizo a Estados Unidos entrar de lleno en la guerra desde mediados de 1964. Históricamente se ha querido hacer ver que los estadounidenses “apoyaron” a Vietnam del Sur en la lucha contra el norte, pero medio millón de efectivos en suelo vietnamita y diez años de guerra dicen lo contrario.

Las fuerzas del norte resistieron ante un ejército como el estadounidense, mejor armado en todos los sentidos pero que sufrió muchísimas derrotas morales hasta la retirada definitiva, lo que constituyó su primer fracaso militar en la historia.

Como parte del horror desplegado en esta guerra, que costó entre un millón y seis millones de vidas, según la fuente que se consulte, fueron usadas armas químicas y no convencionales, como el mencionado agente naranja. ¿Qué es exactamente este compuesto y qué consecuencias trajo para los vietnamitas?

Horror naranja

Estados Unidos utilizó en la guerra de Vietnam más de 12 millones de toneladas de explosivos y otros ocho millones de toneladas de proyectiles. Los despiadados bombardeos y el uso del napalm provocaron una condena mundial, pero el arma más dañina fue un polvo anaranjado que vertían avionetas sobre bosques y aldeas a lo largo de la nación asiática.

Se trataba del agente naranja, un compuesto de herbicidas hormonales fabricado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos con el apoyo de Monsanto Corporation y Dow Chemical. Aunque supuestamente estaba destinado a reducir la vegetación y obligar a que los campesinos se retirasen a las ciudades, luego se descubriría que el compuesto 2,4,5-T utilizado para producirlo estaba contaminado con una sustancia extremadamente tóxica.

Se le dio el nombre por las franjas de color naranja en los barriles utilizados para su transporte.

En la guerra contra Vietnam, los imperialistas utilizaron casi 76 millones de litros de estos herbicidas mezclados con combustibles que alcanzaron unos 30 mil asentamientos humanos.

Estos herbicidas son causantes de enfermedades como cáncer y deformaciones congénitas en los fetos antes de nacer, sarcomas, trastornos respiratorios y otros males que son hereditarios.

Autoridades sanitarias de Vietnam calculan que un millón 300 mil menores de edad están discapacitados por culpa del agente naranja. No se ha podido establecer con precisión el número de casos porque nunca se llegó a realizar un estudio científico exhaustivo sobre los efectos de la dioxina que contenían los defoliantes también vertidos en menor proporción sobre Laos y Cambodia.

Distintos organismos internacionales apoyan a Vietnam en las tareas de recuperación de tierras contaminadas por los herbicidas, y en la ayuda social a los campesinos más directamente afectados.

Los militares norteamericanos que manipularon sin precaución alguna los bidones del agente naranja se cuentan también entre las víctimas. En Vietnam participaron tres millones de soldados estadounidenses durante la década de enfrentamientos armados, y unos 215 mil fueron sometidos a exámenes médicos como posibles afectados por la dioxina y entre sus hijos quedaron registrados cerca de 75 mil niños con distintos tipos de incapacidad.

Pero las autoridades médicas estadounidenses solo reconocieron siete de las enfermedades causadas por los defoliantes, y nunca efectuaron investigaciones que permitieran establecer todos sus efectos perniciosos.

En 1984, una querella colectiva contra siete grandes empresas fabricantes del agente naranja produjo una indemnización global de 93 millones de dólares para enfermos veteranos de Vietnam. De ellos, 38 mil recibieron distintas sumas, pero otros 28 mil se encontraron con la negativa de las corporaciones químicas.

A esos denegados estadounidenses se une todo el pueblo de Vietnam, a quien Estados Unidos ha rechazado en cuatro ocasiones demandas por los daños y perjuicios ocasionados.
ros/ale

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