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Así fueron destruidas por bombas nucleares Hiroshima y Nagasaki

La humanidad no debe olvidar jamás el castigo que Estados Unidos impuso a Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, el cual ocasionó más de 120 mil muertos

Hiroshima
La ciudad de Hiroshima fue arrasada por una bomba atómica lanzada por los Estados Unidos el 6 de agosto de 1945 |

Redacción Central |

Especulaciones aparte, las bombas nucleares ya han mostrado a la humanidad de lo que son capaces. Y no fue en una, sino en dos ocasiones que se utilizaron. Los Estados Unidos, como una forma de castigo contra Japón, bombardearon las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 cuando ya la Segunda Guerra Mundial lanzaba sus últimos estertores.

Vencido estaba el Imperio del Japón por parte de las fuerzas estadounidenses, aunque no fue este motivo suficiente para que los yanquis mostrasen al mundo el “logro” obtenido unas semanas antes.

La carrera armamentista por lograr la más mortífera de las armas había sido ganada por Estados Unidos, que con el proyecto Manhattan obtuvo la capacidad de sembrar la muerte de forma masiva.

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Pero, qué sucedió exactamente con estos bombardeos. La Voz del Sandinismo analiza las masacres de ambas ciudades.

Hiroshima

La ciudad de Hiroshima revestía cierta importancia industria y militar en el momento del bombardeo, aunque los efectivos se encontraban en campamentos alrededor de la ciudad, no donde fuese lanzada la bomba nuclear.

Hasta la mañana del 6 de agosto de 1945, la ciudad había sido preservada de bombardeos aliados de forma deliberada, pues era uno de los lugares previstos para lanzar el arma atómica y luego “evaluar” los daños provocados.

El centro de la ciudad tenía varios edificios reforzados de hormigón así como estructuras más livianas. Fuera del centro el área estaba repleta de pequeños talleres de madera ubicados entre los hogares japoneses.

Algunas plantas industriales se encontraban en las afueras de la ciudad. Las casas eran de madera con pisos de teja y también muchos edificios industriales tenían armazón de madera, por lo que toda la ciudad en su conjunto era altamente susceptible a daños por incendios.

En el momento del ataque se estima que había aproximadamente 255 mil personas en Hiroshima. La cifra se basa en los datos de la población registrada, según el cómputo de raciones, así como la estimación adicional de trabajadores y soldados que fueron enviados a la ciudad.

A las 08:15 hora de la mañana el avión Enola Gay, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, lanzó la bomba. Little Boy, como le llamaron a esta puerta directa a la muerte, alcanzó en 55 segundos los 600 metros, altura adecuada para su detonación. Por la fuerza del viento se alejó un poco de su objetivo, el puente Aioi, y explotó 244 metros más lejos sobre la clínica quirúrgica de Shima.

La detonación creó una explosión equivalente a 13 kilotones de TNT. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente. En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros desde su radio.

Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de la ciudad, el capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero Paul Tibbets, comentó: “Dios mío ¿Qué hemos hecho?”.

Bob Caron, artillero de cola del Enola Gay describió así la escena, según consta en un libro sobre el tema publicado en 2005 por Thomas Gordon: “Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… catorce, quince… es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación”.

El mapa mostrado a continuación, realizado con la herramienta de simulación Nukemap, muestra el área que afectó la bomba.

Hiroshima

Área de la Ciudad de Hiroshima afectada por la explosión nuclear

El círculo amarillo más pequeño, ubicado en el centro, indica el radio aproximado de la bola de fuego que siguió a la detonación de la bomba. Luego el círculo con el borde en rojo muestra el radio de explosión más fuerte. El siguiente círculo, marcado en verde, se refiere a la radiación más inmediata, donde sin un tratamiento médico rápido el rango de mortalidad está entre el 50 y 90 por ciento. A continuación el círculo gris muestra otro radio explosivo que provoca los efectos de un terremoto a las edificaciones. El último círculo marcado en naranja involucra la radiación termal, y aquí los resultados para los humanos afectados fueron devastadores, con quemaduras de tercer grado y muerte del sistema nervioso.

En total, de forma inmediata murieron 70 mil personas por este ataque nuclear de Estados Unidos, cerca del 30 por ciento de la población de la ciudad. Cerca del 90 % de los doctores y el 93 % de las enfermeras que se encontraban en Hiroshima murieron o resultaron heridos, puesto que la mayoría se encontraba en el centro de la ciudad, área que recibió el mayor daño.

Tras el ataque, el presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, afirmó sin recelo que “los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. ”

La estimación total de muertes de finales de 1945, en la que se incluyen quemaduras, muertes relacionadas a la radiación, así como efectos agravados por la falta de recursos médicos, varía entre los 90 000 y los 140 000.

Algunas otras fuentes aseguran que más de 200 000 personas fallecieron para 1950, ya sea a causa de cáncer y otros padecimientos a largo plazo. Entre 1950 y 1990, el nueve por ciento de las muertes ocasionadas por cáncer y leucemia entre los supervivientes al bombardeo se debió a la radiación de las bombas; entre ellas, se estima que 89 casos fueron por leucemia y 339 de distintos padecimientos de cáncer, indica la Fundación       para la Investigación de los Efectos de la Radiación.

En solo unos segundos, Hiroshima fue borrada de la faz de la tierra, pero no sería la única.

Hiroshima arrasada

Vista aérea de la ciudad de Hiroshima después de la detonación

Nagasaki

72 horas después del ataque a Hiroshima, la ciudad de Nagasaki se convirtió en el siguiente objetivo. Esta había sido uno de los puertos más grandes en la parte sur de Japón y tuvo gran importancia durante la guerra por su gran actividad industrial, incluyendo la producción de artillería, barcos, equipo militar, así como otros materiales de guerra.

Unos días antes, los aliados lanzaron algunas bombas sobre la ciudad, lo que provocó alarma entre sus pobladores y una buena parte se evacuó.

Nagasaki ni siquiera era el blanco original, sino la ciudad de Kokura, pero las malas condiciones del tiempo hizo al bombardero B-29 Bockscar que variara el curso.

A las 07:50 otros dos bombarderos B-29 enviados de reconocimiento desataron la alarma sobre la ciudad, pero como no sucedió nada retomaron sus labores diarias. Cuando se avistó al Bockscar a las 10:53, creyeron que sería de reconocimiento y no se emitió alarma alguna.

Desde este avión se lanzó otra bomba nuclear, llamada Fat Man. A diferencia de la Little Boy de Hiroshima, que era de 15 kilotones, esta era de 20 kilotones.

A las 11:01 se soltó la bomba, que explotó 43 segundos después. Como hicimos con Hiroshima, mostramos un mapa con el radio de acción sobre Nagasaki.

Nagasaki

Área de la ciudad de Nagasaki afectada por la explosión nuclear

Se estima que inmediatamente fallecieron entre 40 mil y 75 mil personas. Para finales de 1945 el total de muertos superaba los 80 mil.

El radio total de destrucción fue de 1,6 kilómetros y se extendieron incendios en la parte norte de la ciudad hasta una distancia de 3,2 kilómetros de la zona cero. A diferencia de Hiroshima, en Nagasaki no tuvo lugar la “lluvia negra” (radioactiva), y aunque sus efectos fueron más devastadores en el área inmediata del hipocentro, la topografía del lugar evitó que el radio de destrucción fuera mayor. Se calcula que el porcentaje de estructuras y edificios destruidos estuvo en el orden del 40 %, incluyendo el estadio, hogares, hospitales y escuelas.

Irónicamente, supervivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados con el arma nuclear.

Nagasaki arrasada

Nagasaki fue destruida por la segunda detonación, el día 9 de agosto de 1945

Los hibakusha

Quienes sobrevivieron a los ataques nucleares de Estados Unidos sobre Japón son conocidos como hibakusha, una palabra que significa literalmente “persona bombardeada”. Ser hibakusha, aseguran los supervivientes, es como una maldición, que los estigmatizó durante mucho tiempo.

Además de las enfermedades a las que se enfrentaron, estos supervivientes también tuvieron que lidiar con el rechazo del resto de la sociedad. Vivían ocultando su condición ya que nadie quería casarse con ellos y les negaban trabajos.

Por mucho tiempo vivieron ignorando lo que había ocurrido y los efectos tardíos que esta situación podía tener en ellos o sus hijos. Un año y medio después de la tragedia, los supervivientes supieron que lo que ellos habían presenciado había sido la explosión de una bomba atómica. Tres años después se formaron, por primera vez, como asociación de víctimas para pedir ayuda al gobierno.

En 2008 Japón reconocía a 243 mil 692 hibakusha. El gobierno además asegura que el uno por ciento de estos supervivientes padece alguna enfermedad asociada a la radiación.

mem/ale

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