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¿Se le acabó el amor a París?

La futura construcción de un edificio de 180 metros de alto cambiará por completo el panorama histórico de la capital francesa

La Torre Triángulo
La Torre Triángulo |

Redacción Central |

En 1973 se levantó la Torre Montparnasse en París, Francia, un complejo de 210 metros de alto que cambió por completo el paisaje urbanístico de la Ciudad de la Luz.

Tradicionales y apegados a sus raíces como son los franceses, la Torre Montparnasse fue, y todavía es, altamente impopular. De hecho, por ese tiempo se prohibieron los edificios de más de 36 metros de altura, para lograr mantener un paisaje urbano acorde con las tradiciones de la capital gala.

El límite se pensó para preservar la estética singular de París, concebida en la renovación que llevó a cabo el barón Haussmann en el siglo XIX y con la que se crearon sus icónicos bulevares, jardines públicos y manzanas de edificios residenciales bordeados con balcones.

Desde 2010, otros edificios altos han aparecido en París, concentrados casi todos en una sola zona, situación que está a punto de cambiar. Y nuevamente la polémica sobre el impacto en el paisaje urbano de una de las ciudades más famosas del mundo, inspiradora de no pocos romances por la belleza de sus edificaciones, está en la palestra pública.

Y es que ahora las autoridades de la ciudad han aprobado la construcción de la llamada Torre Triángulo, un edificio de 180 metros de alto en la zona suroeste de París, que destacará como ninguno por estar en medio de donde se hicieron las transformaciones en el siglo XIX.

El proyecto viene del despacho de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, y a un costo de 555 millones de dólares cuenta con el respaldo del mayor grupo inmobiliario de Europa, Unibail Rodamco.

Nueve años tuvo que esperar esta torre para ser aprobada por el Ayuntamiento de París y no fue hasta una segunda ronda de votaciones donde se dio luz verde al proyecto.

La alcaldesa del Partido Socialista, Anne Hidalgo, apoya firmemente la propuesta, y ha señalado las oportunidades económicas que representa, entre ellas los 70 mil metros cuadrados de espacios para oficinas, alojamiento de lujo e instalaciones de entretenimiento.

Herzog & de Meuron, los responsables de la torre, son famosos por construcciones que ya conoces, como el estadio Nido de pájaro en Beijing y el Tate Modern de Londres.  Ellos afirman que el edificio se incorporará al entorno.

«Tomamos en cuenta el impacto de un edificio alto en su entorno», dijeron los arquitectos en un comunicado citado por CNN. «Su forma triangular reduce la proyección de sombras sobre los edificios residenciales adyacentes. El enfoque ambiental de este proyecto también es perceptible en su volumen sencillo y compacto, lo que limita su impacto sobre el suelo».

Empero, aunque los partidarios de la torre destacan que es necesario modernizar y adaptar París a las necesidades empresariales modernas, existen argumentos en su contra.

«Ya hay mucho espacio vacante para oficinas en París y en los suburbios cercanos; actualmente hay más de un millón de metros cuadrados», dijo Miranda Bothe, experta en bienes raíces de Paris Property Group. A su juicio, Bothe considera que esta nueva Torre refleja el enfoque de la ciudad respecto a la planeación urbana.

En una encuesta realizada recientemente, se descubrió que el 62% de los parisinos se oponen por principio a los rascacielos y el Triángulo ha generado una oposición feroz.

Así, podría ser que el Triángulo sea el precursor de otros rascacielos, pues el arquitecto francés Jean Nouvel también ha presentado sus ideas al Ayuntamiento.

La zona donde se construirá el Triángulo está catalogada como Sitio Patrimonio Mundial de la Unesco, órgano que ha criticado los planes de desarrollo de París. Al mismo tiempo, los arquitectos también están preocupados por daños duraderos que podría provocar el edificio.

«La Torre Triángulo es antiurbana al extremo: es una hoja gigante que corta el sitio en dos y que se presenta como una aparición extraterrestre sobre su entorno inmediato», escribió el historiador de la arquitectura, William J. R. Curtis, quien describe al edificio como un «monstruo despilfarrador».

Las obras de construcción comenzarían el año próximo, aunque se espera que haya impugnaciones en los tribunales. Si las obras avanzan como está planeado, París podría estarse alejando de sus tradiciones. ¿Se le acabará también el amor?

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