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Debemos detener la espiral de la humanidad hacia la autodestrucción

El Papa Francisco advirtió que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofes

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Redacción Central |

El Papa Francisco pidió una «revolución cultural audaz» para detener la espiral de la humanidad hacia la autodestrucción.

En su encíclica sobre el medio ambiente “Laudato si” (Alabado seas, en italiano antiguo), advirtió que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones.

«Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera», insistió en el texto presentado este jueves en al menos cinco idiomas durante una conferencia en el Vaticano.

En el documento de casi 200 páginas, alertó que una variedad de actividades humanas, a partir de una adoración ciega de la tecnología y a una dependencia de los combustibles fósiles, amenaza con arruinar irreparablemente el planeta y con dejar a las generaciones futuras sin su impresionante belleza y su rica diversidad.

«La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo», puntualizó.

El Santo Padre acusó a «la política y a las empresas de no estar a la altura de los desafíos mundiales», tras haber hecho un «uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto» en la Tierra.

La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería (…) Nunca hemos herido y maltratado tanto a nuestro hogar común como lo hemos hecho en los últimos 200 años, lamentó.

En su opinión el consumismo y el capitalismo salvaje son  responsables de la degradación de la «madre y hermana Tierra».

Al respecto, exigió un cambio del estilo de vida de los países ricos inmersos en una cultura de consumo “desechable” y el final de las “actitudes obstruccionistas” que a veces ponen los beneficios antes que el bien común.

No alcanzamos a ver que algunos están atrapados en una pobreza degradante y desesperada, sin salida, mientras otros no tienen ni la más remota idea de qué hacer con sus posesiones, mostrando en vano su supuesta superioridad y dejando atrás tanto desperdicio que, si fuera el caso en todo el mundo, destruiría el planeta, subrayó.

La carta dirigida tradicionalmente al clero católico para ser difundida alrededor de todo el mundo, abordó los temas habituales del papado de Francisco como la preocupación permanente por los pobres y la crítica de la idolatría del dinero.

Asimismo, examinó la relación entre la contaminación y el cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad y la debilidad de las reacciones políticas ante la catástrofe ecológica.

«Esta encíclica tendrá un impacto muy fuerte, ningún Papa había tomado partido así. Es el fruto de una pasión inmensa», reconoció Christiana Figueres, presidenta de la convención de la ONU para el cambio climático.

Derivada de la palabra griega que significa «círculo», la encíclica es uno de los documentos de enseñanza de mayor autoridad de la Iglesia.

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