Internacionales

Aplican en África nuevo tratamiento contra la malaria

Un estudio probó que los pacientes se restablecen mejor y mucho más rápido con el artesunato inyectable, un derivado de la artemisina, una planta común en muchas partes del mundo

El Dr. Zerihun Kassa, del hospital de Tulu Bolo, luce una muestra del derivado que está dando buenos resultados contra la malaria en Etiopía
El Dr. Zerihun Kassa, del hospital de Tulu Bolo, luce una muestra del derivado que está dando buenos resultados contra la malaria en Etiopía |

Redacción Central |

Los resultados logrados con una planta asiática que desde finales del año pasado se aplica en países africanos para combatir la malaria abren una nueva esperanza para vencer esa enfermedad, que cada año priva de la vida a miles de personas y contra la cual se han utilizado diversos fármacos.

El estudio se realizó con pacientes ingresados en un hospital de Etiopía afectados con la dolencia y a quienes se aplicó una terapia a base de artemisina, una planta común en muchas partes del mundo.

Según Zerihun Kassa, uno de los médicos del hospital de Tulu Bolo, a 80 kilómetros al sur de Addis Abeba, la capital etíope, los pacientes se restablecen mejor y mucho más rápido con el artesunato inyectable, un derivado de la artemisina, para una baja en la mortalidad del 35 por ciento.

Autoridades de Unitaid, la organización internacional encargada de mejorar el acceso a los tratamientos contra la malaria, el Sida y la Tuberculosis, plantean que con este nuevo tratamiento se podrían evitar 195 mil muertes al año.

Muchos países que lo han probado lograron reducir considerablemente la mortalidad ligada a esta grave enfermedad infecciosa, llamada también paludismo, que afecta a cerca de 200 millones de personas y produce unas 755 mil muertes por año, principalmente en África, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Asimismo, Médicos Sin Fronteras (MSF) sostiene que el artesunato reduce la mortalidad en casos de malaria severa (39 por ciento en los adultos y 24 por ciento en los niños) y que Etiopía la introdujo en 2013 como tratamiento prioritario para casos de malaria severa, siguiendo las recomendaciones de la OMS.

Sin embargo, el hospital de Tulu Bolo, el único en un radio de 35 kilómetros, donde se trata una veintena de casos de malaria severa al año, sólo pudo aplicar el tratamiento hasta finales de 2014 porque llegaron tarde los medicamentos y la formación necesaria.

De acuerdo con el doctor Kassa, con la quinina, el estado de los pacientes con frecuencia se deteriora, sin embargo con el artesunato, salen de la fase de letargo muy rápidamente y pueden sentarse sobre la cama y volver a comer.

Por su parte Ambachew Yohannes, de Unitaid, manifestó que para curar la malaria “la quinina es más complicada de emplear que el artesunato, porque se necesita una dosis precisa y una vigilancia constante del índice de azúcar en la sangre. Puede suceder que los pacientes mueran por una mala dosis de quinina”.

A pesar de la generalización progresiva del uso del artesunato en los hospitales, el tratamiento está todavía fuera del alcance de una gran parte de la población que vive en zonas remotas, añadió Yohannes.

Los seis países africanos más afectados por la malaria son Etiopía, Nigeria, Camerún, Kenia, Malawi y Uganda, en los que la quinina es todavía ampliamente utilizada, pero Unitaid intenta generalizar el uso del nuevo tratamiento.

también te puede interesar