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Agencias de inteligencia: nada es lo que parece (VII y final)

La CIA, una amenaza vieja en América Latina

CIA
Agencia Central de Inteligencia |

Manuel Segovia |

Es para América Latina una amenaza permanente la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. El edificio que ocupa a pocos kilómetros de Washington DC, en la localidad de Langley, Virginia, disemina a miles de agentes por todas las embajadas de Washington en el orbe. Ellos son los encargados de las operaciones para desestabilizar gobiernos, promover secuestros, asesinatos y golpes de Estado. En cada país actúan con mayor o menor impunidad escudándose en su condición de diplomáticos, pero en nuestro continente se han sentido como en casa.

Para no ocupar mucho espacio relatando todas las fechorías “made in CIA” a escala mundial me referiré solo a aquellas acciones más relevantes en nuestro hemisferio en las que ha metido la mano la Agencia. No vamos a describir los hechos de Irak, Libia, Al Qaeda, el Estado Islámico, la caída del Muro de Berlín, el desmembramiento de la Unión Soviética ni el 11 de septiembre. La CIA ha estado involucrada en operaciones encubiertas que abarcan países de todos los continentes. China, Vietnam, Francia, Italia, Suiza, Yugoslavia, Albania y Angola son ejemplos de ello.

Desde que el 26 de julio de 1947 el presidente Harry Truman firmó el acta de nacimiento de la Agencia, de lo primero que hizo destaca haber organizado el golpe de Estado de 1954 en Guatemala, con el cual fue derrocado el Presidente Jacobo Arbenz.

Luego fue la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961 y el espionaje abierto mediante aviones U2 que desembocó en la Crisis de los misiles en octubre de 1962, todo salpicado con decenas de atentados contra el Comandante Fidel Castro y la voladura de un avión de Cubana de Aviación que acababa de despegar del aeropuerto internacional de Barbados.

La participación en la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia en 1967, la Operación Cóndor, el derrocamiento cruento del Presidente Salvador Allende en Chile, la represión a los sectores progresistas y revolucionarios durante las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia forman parte de la lista.

Los Escuadrones de la Muerte y organizaciones paramilitares en El Salvador y Guatemala fueron organizados y entrenados por agentes de la CIA y también ella planificó y estructuró la ayuda para la organización de la Contra nicaragüense en 1987. James Carter, entonces presidente de Estados Unidos, autorizó el inicio de las operaciones encubiertas en Nicaragua y Ronald Reagan la entrega de cientos de millones de dólares para la creación de un ejército mercenario que operara en nuestro país desde la vecina Honduras. Al final, la guerra sucia en nuestra Patria dejó más de 60 mil muertos, otros miles de desaparecidos y discapacitados y reconocidas pérdidas materiales de varios miles de millones de dólares.

Las invasiones a Panamá y a la pequeñísima isla de Granada fueron organizadas por la CIA, igual que los últimos atentados a hoteles y otros centros turísticos en la ciudad de La Habana con el objetivo de ahogar económicamente a la hermana isla caribeña después del derrumbe del campo socialista.

De una manera aguda, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo que donde único no se organizan golpes de Estado es en Estados Unidos, porque allí no hay embajada yanqui. Fue su forma de decir que conocemos bien a la Agencia y estamos cansados de ella.

Nuestros gobiernos han ido tomando sus medidas. Algunas organizaciones que a las claras son brazos ejecutivos de la CIA, como la descrita en otro trabajo USAID, han escuchado el “adiós” en Bolivia y Ecuador. Otros países ni le han permitido asomar la nariz, como Cuba, cuando puso al descubierto un plan para introducir equipos de comunicaciones destinados a la disidencia y otro para la creación de una red social interna que ayudara a desestabilizar al gobierno revolucionario.

Como ven, la lista es larga y dejamos en el tintero decenas de operaciones. La CIA es como un virus que contraen los pueblos y gobiernos de América Latina contra el que ya muchos estamos vacunados, aunque no deja de ser el brazo ejecutivo de los más pérfidos planes del imperio yanqui.

Es cierto que debemos estar atentos y vigilantes, aunque los tiempos hayan cambiado y nuestro hemisferio también. América Latina se ha declarado Zona de Paz, se ha unido en varias organizaciones fuertes desde el punto de vista económico y político. Tiene voz. El que lo dude, que repase los discursos de nuestro Presidente Comandante Daniel Ortega, de Evo Morales, Nicolás Maduro y Raúl Castro en la recién finalizada VII Cumbre de las Américas.

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