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“Ya descansaré en la Vida Eterna”

San Juan Pablo II, el Papa Santo, dedicó su vida a sembrar entendimiento, solidaridad, paz y amor en todo el mundo

"No debe buscarse ninguna recompensa mayor que el amor mismo" (Juan Pablo II)
"No debe buscarse ninguna recompensa mayor que el amor mismo" (Juan Pablo II) |

Redacción Central |

Solidario y predicador, no solo del Evangelio, sino del amor y el perdón entre todos los que habitamos este mundo, así recordamos a San Juan Pablo II, el Papa polaco cuyo ejemplo y testimonio continúan conquistando corazones.

A propósito del décimo aniversario de su partida física, el Sumo Pontífice Francisco recordó su figura e invitó a los fieles a afrontar la vida con su ardor y entusiasmo; a llevar con alegría “la cruz del sufrimiento como él nos enseñó”.

En 2002, al celebrar el 24 aniversario de su elección, proclamó en la plaza de San Pedro que cumpliría su misión hasta el final, y así lo hizo, aún cuando su salud emporaba como consecuencia del mal del Parkinson que padeció.

Solía decir “Ya descansaré en la Vida Eterna”, pues aseguraba que “el don de la vida es demasiado precioso para que nos cansemos de él”.

Y es que desde su elección como líder de la Iglesia Católica en octubre de 1978, Karol Józef Wojtyła –su nombre de pila– empeñó sus esfuerzos en sembrar humildad, paz y entendimiento, valores que siempre llevó consigo en 250 viajes durante su pontificado, el tercero más largo de la historia.

Fue el primer pontífice romano que oró en una mezquita; la de los Omeyas, en Damasco, Siria, y así mismo, en mayo de 2002, mandó un mensaje a los jefes de Estado con la invitación a adoptar una lista de diez compromisos por la paz mundial.

Nuestra Nicaragua tuvo la dicha de acogerlo en dos ocasiones (marzo 1983, febrero 1996) y como muestra de amor hacia el Santo Padre actualmente se erige en La Plaza de la Fe de Managua un museo que rinde tributo a su figura.

El periodista estadounidense George F. Will, lo sintetizó de la siguiente manera: “en este principio de siglo secularizado, el hombre más popular (y más viajero) del mundo habla desde un altar”.

Aficionado al esquí, a escalar montañas y montar en canoa de remos -cuando gozaba de buena salud-, el Papa Santo también dedicó parte de su tiempo a escribir, labor de la que quedan para la posteridad cuatro libros y más de 500 artículos y ensayos de su autoría.

Fue Lolek, como lo desde niño familiares y allegados, una persona que siempre insistió en la negociación, el diálogo y la necesidad del perdón, lo que promulgó con su propio ejemplo al tener compasión con el hombre que le disparara el 13 de mayo de 1981.

Los feligreses adoraban su sonrisa y devoción mariana, su solidaridad e incansable peregrinar, en el que siempre estuvo acompañado por multitudes en ciudades de todo el mundo.

Tras su muerte el 2 de abril de 2005, más de tres millones de personas le acompañaron en las exequias, en tanto otros se inspiraron a través de cartas y mensajes para decirle hasta pronto, gracias Juan Pablo.

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