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Sao Paulo enfrenta su peor sequía en los últimos 100 años

El fenómeno también afecta el sureste del país, incluyendo al eje económico Minas Gerais y Río de Janeiro

crisis hídrica
Lago seco cerca de la presa Nazare Paulista, parte del sistema de abastecimiento del Gran Sao Paulo | El Mundo

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El estado brasileño de Sao Paulo padece su peor sequía en los últimos 100 años, debido al déficit de lluvias registrado por debajo de la media histórica.

Los meteorólogos advierten que no lloverá lo suficiente, por lo que la presa abastecedora de agua a más de la mitad de los 12 millones de habitantes de la ciudad no podrá recuperarse, mientras la compañía proveedora anunció que tomará medidas drásticas.

La falta de agua se está convirtiendo en una obsesión para sus habitantes, que han comenzado a almacenar botellas y a improvisar cisternas que garanticen las reservas del preciado líquido en sus casas.

Las bajadas de presión en el abastecimiento ya alcanzan las 18 horas diarias, según los barrios, lo que se traduce en la práctica -y también dependiendo de las zonas- en cortes de suministros  agua.

La sequía no sólo daña a la ciudad, sino también a buena parte del estado paulista. Por lo que las restricciones, además de afectar al sector privado, castigan a las industrias, que temen pérdidas millonarias, como es el caso de los agricultores.

Los especialistas prevén un aumento de los precios, desde los alimentos hasta la energía, que repercutirá en la inflación, si se tiene en cuenta que toda la economía del país ya está debilitada.

La única medida de emergencia hasta el momento es cerrar los grifos. Ni industrias, ni hospitales, ni escuelas, ni los ayuntamientos, ni el propio Estado de Sao Paulo tiene un plan B que pueda ponerse en práctica en caso de que las presas, ya en situación crítica, se agoten por completo, alertaron autoridades.

Las alternativas utilizadas en Sao Paulo han sido los pozos que atraen el agua en el subsuelo y los camiones cisterna.

Por otra parte en el sureste del país también esta afectado por la sequía, incluyendo Minas Gerais y Río de Janeiro, eje económico brasileño que concentra a más de 80 millones de personas, el 40 por ciento de la población.

En tanto, Fernando Pimentel, gobernador de Minas Gerais, anunció un racionamiento severo en los próximos tres meses si no se reduce el consumo y persiste la sequía.

En Río de Janeiro, su gobernador Luiz Fernando Pezão, sostiene que el estado se preparó para la crisis con una serie de obras y desestima llegar al racionamiento, aunque el volumen de la presa de Paraibuna, su principal reserva, llegó al cero por ciento la pasada semana.

La crisis afectará también el servicio eléctrico, pues el modelo brasileño de obtención de electricidad se sustenta en centrales hidroeléctricas dependientes de reservas que ya tocan fondo.

Para tratar de impedir los apagones, que hace unos días dejaron a oscuras a 11 estados, el Gobierno brasileño recurrió a las centrales termoeléctricas, que resultan ser mucho más caras y contaminantes.

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