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Primer ministro admite que en Francia hay apartheid territorial, social, étnico

Destacó la voluntad de luchar contra las desigualdades y las discriminaciones, pero consideró que es una acción que tardará tiempo, "una generación"

Manuel Valls
El primer ministro francés Manuel Valls | EFE

Redacción Central |

El primer ministro Manuel Valls, reconoció este martes en su discurso anual ante los medios de comunicación, tras los atentados perpetrados en París, que en Francia  existe un apartheid territorial, social y étnico.

Valls, admitió el fracaso de la integración en su país por la existencia de segregaciones diversas. A ello se unen todas las fracturas, tensiones que se alimentan desde hace tiempo y de las cuales se habla poco, como la relegación periurbana y los guetos. En muchos barrios existe esta sensación de que no hay esperanza.

Recordó que él ya había advertido de la situación cuando se produjeron los disturbios de 2005, que «las tensiones se incuban desde hace mucho tiempo» y que desde entonces han seguido persistiendo los mismos problemas.

«A la miseria social se añaden las discriminaciones cotidianas por no tener el buen apellido, por el color de la piel, o bien por ser mujer», argumentó.

El primer ministro socialista subrayó su voluntad de luchar contra las desigualdades y las discriminaciones, una acción que tardará tiempo, «una generación» y  puntualizó que no ponía en el mismo plano el fenómeno de los jóvenes que caen en el yihadismo con todas esas discriminaciones: «No se trata de buscar la menor excusa, pero hay que mirar también la realidad de nuestro país», dijo.

«Tenemos que luchar cada día contra ese sentimiento terrible de que hay ciudadanos de segunda zona o votos que cuentan más que otros», señaló, al tiempo que defendió la necesidad de reformar la ciudadanía, un término que prefirió al de integración porque hay «palabras que ya no quieren decir nada».

«No tenemos derecho al fracaso» porque en otro caso «la respuesta de los franceses será implacable», advirtió.

A su juicio, la amenaza  terrorista global, en su diversidad, jamás había sido tan grande.

Estas declaraciones se producen a pocas horas de cumplirse dos semanas del atentado contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo y del asalto y toma de rehenes en un supermercado de París, hechos que cobraron la vida a 17 personas.

Desde entonces, el número de actos antimusulmanes registrados en el país se duplicó y asciende a 116, acorde con datos del Observatorio Nacional contra la Islamofobia. En total son unas 28 acciones contra lugares de culto y 88 amenazas.

Datos del Ministerio del Interior además reflejan un alza de los ciberataques que ya alcanzan los mil 300, al tiempo que alrededor de 25 mil sitios han sido pirateados.

También en las escuelas aumentaron los incidentes, principalmente durante los minutos de silencio en homenaje a las víctimas de los ataques.

Más de 50 procedimientos por apología del terrorismo se registraron en la nación gala durante los días que transcurrieron, a la vez que crecen los cuestionamientos en torno al «respeto a la libertad de expresión» que tanto enarbola el gobierno.

En ese contexto el Ejecutivo se prepara para anunciar este miércoles nuevas medidas que, en opinión de fuentes gubernamentales, estarán encaminadas a reforzar la seguridad de los franceses.

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