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Petroleras se descapitalizan por precios en caída libre

Nadie vaticinó este colapso en un sector que, pese a su volatilidad, rara vez de 2012 a 2014 transgredió su cota de confort de 90 a 110 dólares por barril

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Redacción Central |

Ante el sostenido descenso en los precios del crudo, las grandes trasnacionales de petróleo y gas natural comienzan a registrar pérdidas de capitalización de mercado, en un contexto en el cual se estima que la cotización del barril aún no ha tocado fondo.

Compañías como ExxonMobil han experimentado descapitalizaciones en más de 50 mil millones de dólares, mientras colosos como Chevron y ConocoPhillips registran retrocesos aún más pronunciados.

Si bien los proyectos de perforación eran rentables a 100 dólares por barril, el descenso en los precios por debajo de los 50 dólares ya no resulta atractivo para las empresas, que ven como se deprecian sus acciones en el mercado bursátil.

Estadísticas divulgadas recientemente sostienen que las 10 mayores compañías de petróleo y gas natural de Estados Unidos han perdido más de 200 mil millones de dólares en conjunto desde junio pasado, cuando se deprimieron sorpresivamente las cotizaciones.

En realidad nadie vaticinó este colapso en un sector que, pese a su volatilidad, rara vez de 2012 a 2014 transgredió su cota de confort de de 90 a 110 dólares por barril.

El efecto fue inmediato y en plazas bursátiles como Wall Street los analistas se vieron forzados a recortar los márgenes de ganancias futuras de la industria.

Por otro lado, mientras el precio del petróleo sufre un descalabro, el dólar experimenta desde hace tres meses un sostenido ascenso en su valor frente a otras divisas, lo cual merma el ahorro para algunos, mientras que para otros aumenta el poder adquisitivo.

La racha de un dólar más fuerte genera ciertos resquemores en las trasnacionales estadounidenses, pues muchas de ellas se ven afectadas cuando deben cambiar a esa moneda los ingresos obtenidos en el extranjero.

En tanto, el banco estadounidense Evercore IS proyectó una reducción de 10 a 15 por ciento de los gastos mundiales en inversiones de exploración y producción de crudo, ante la caída de los precios de ese combustible.

De acuerdo con un informe de la entidad, numerosas compañías consideran un retroceso significativo en ese segmento de capital orientado a nuevos emprendimientos, a fin de adaptarse a la menor rentabilidad que actualmente ofrece el barril de petróleo en el mercado internacional.

Para los especialistas de Evercore IS, el descenso de las cotizaciones constituyen un freno a la actividad inversionista, particularmente en América del Norte, donde se calcula que las mermas oscilarán de 25 a 30 por ciento, sobre todo en la Antártida, en las arenas bituminosas de Canadá y en las instalaciones de petróleo y gas de esquisto.

Respecto a Europa y Asia, el cálculo es de una merma en las inversiones en torno al 20 por ciento, mientras que para Medio Oriente, sin embargo, se estima un repunte de 15 por ciento y un seis por ciento para África.

Según el reporte de Evercore IS, Arabia Saudita proyecta financiar varias inversiones de gran escala en gas natural, mientras que Kuwait pretende incrementar su producción de crudo a cuatro millones de barriles diarios en 2020, frente a tres millones actuales.

Sin dudas, la caída en los precios del llamado oro negro en casi un 50 por ciento desde junio del pasado año es una realidad que no estimula la inversión en la industria petrolera tradicional, las cuales globalmente ascienden a cientos de miles de millones de dólares por año.

Para los analistas del mercado, se trata solo de una tendencia cíclica y temporal, en dependencia del movimiento de las cotizaciones de las materias primas, que presentan etapas con marcados altibajos.

Aunque algunos observadores creen que el mercado se encuentra al borde de una recesión, la mayoría coincide en que los precios comenzarán a recuperarse este año, lo que despertará nuevamente el interés de las compañías en llevar a cabo nuevos proyectos para expandir su producción.

De momento, la peor parte la llevan a cuesta los trabajadores de las grandes empresas petroleras ante una masiva ola de despidos y frenos en el gasto.

A nivel geopolítico, la caída del precio del crudo perjudica a países exportadores como Rusia, Brasil, Sudáfrica, México, Nigeria y Venezuela, mientras los grandes beneficiados son los importadores, particularmente las naciones europeas.

Desentrañar el origen de este recorte en los precios del crudo atraviesa por diversas aristas; en primer lugar, los analistas apuntan hacia un inesperado aumento de la producción estadounidense por la explotación del llamado shale o esquistos, la cual creció en 80 por ciento desde 2008, lo que se traduce en un aumento del orden de los 3,9 millones de barriles por día.

Ese volumen, con la única excepción de Arabia Saudita, es más de lo que extrae individualmente cualquier miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

De esa manera, Estados Unidos tan sólo importa el 30 por ciento de sus necesidades, es decir, la mitad de lo que importaba antes de la llamada  revolución del shale, además de haber aumentado la competitividad de su economía.

Otro factor lo constituye el desmoronamiento de la demanda global provocada por la baja del nivel de actividad económica en buena parte del mundo, en particular en Europa y en varias naciones emergentes.

Igualmente incide el repunte de la oferta de productores fuera de la OPEP en un millón 400 mil barriles diarios, frente a una demanda que actualmente no supera -en términos de crecimiento- el millón de barriles diarios.

El otrora apetito mundial por petróleo ya no parece insaciable, si se tiene en cuenta que muchas economías se han hecho más eficientes en combustibles y han avanzando hacia la independencia energética.

¿Qué sigue? Algunas publicaciones especializadas vaticinan incluso que si el pánico llega a apoderarse de las compañías financieras con exposición al alza del petróleo, cifras consideradas irrisorias como 35 dólares o 25, de repente pueden convertirse en realidad, aunque sea por poco tiempo.

Acertado o no, lo cierto es que los precios del crudo siguen en caída libre.

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